Evangelización pone en peligro especies de animales en Guainía

Esta es una de las conclusiones de María Tafur, magíster en Manejo y Conservación de Vida Silvestre de la Universidad Nacional, tras una investigación centrada en la sostenibilidad de cacería en este lugar.

Agencia de Noticias de la Universidad Nacional

  La evangelización de algunas comunidades indígenas en esa región del país ha traído cambios culturales y sociales que han afectado a la fauna de la zona.
Así sucede con la comunidad Zancudo que habita en la cuenca media-alta del río Inírida, en el departamento de Guainía, entre la Amazonia y la Orinoquia. Allí, uno de los hechos que más afecta a la fauna son los eventos evangélicos que tienen lugar durante el año.

Junto con los pastores, se realiza la lectura de varios pasajes de la Biblia y se hacen discusiones al respecto. “El asunto está en que para dichos encuentros se necesita alimentar a los 300 asistentes, por lo cual con dos semanas de anterioridad se adelantan actividades de caza y pesca”, explica María Tafur, magíster en Manejo y Conservación de Vida Silvestre de la Universidad Nacional, quien desarrolló un trabajo centrado en la sostenibilidad de cacería en este lugar.

En la investigación, realizada con 40 familias, se encontró que los integrantes de la comunidad han cambiado el uso de armas convencionales como cerbatanas y flechas, por escopetas y machetes.

Las especies que más están en peligro son pecarís, venados y dantas, así como dos primates medianos conocidos científicamente como Cebus apella y Lagothrixe lagothricha.

“Tales especies, además de ser bastante apetecidas por su tamaño, producen pocas crías, lo que las hace vulnerables”, señala Tafur.

En la investigación se tomaron los registros de 18 cazadores locales (nativos) en los últimos cuatro años, de los cuales se obtuvieron los datos de 537 individuos cosechados, pertenecientes a 26 especies, 13 de las cuales corresponden a mamíferos. El área de extracción estimada fue de 92,94 kilómetros cuadrados.
A esto se suma que dentro de sus creencias hay algunas especies a las cuales les asignan cierto poder afrodisiaco, como el cusumbo, cuyo órgano sexual se corta para elaborar una bebida, o el “mala seña”, que es cazado no para el consumo sino para evitar la mala suerte.

Además del pescado, que se convierte en otra fuente de proteína, la comunidad complementa su dieta con el casabe (arepa de yuca) y frutas como la piña y la uva caimarona.

Dentro de las capacitaciones e intercambios con los indígenas, ellos expresaron su preocupación por la disminución de especies. “Muchos manifestaron la misma inquietud de tener que caminar o navegar cada vez más y gastar más tiempo para buscar un mamífero”, concluye la investigadora.

Adicionalmente advierte que para profundizar en los hallazgos de su trabajo faltaría completar la investigación con la tasa de natalidad y mortalidad de las especies y con las migraciones de animales que hay en la zona. También sería importante adelantar esta experiencia con otras comunidades que hacen parte de la Reserva.

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