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Expertos de la U. Nacional alertan sobre desnutrición en La Guajira

El DANE señala que entre 2008 y 2013 fallecieron 278 niños por desnutrición.

Diana Sánchez - El Espectador

Las cifras oficiales vienen alertando desde hace más de diez años al gobierno nacional, así como a los regionales y locales sobre la crítica situación alimentaria y nutricional de los colombianos, especialmente de la población infantil.

¿Cómo se puede explicar entonces la muerte de niños en regiones como La Guajira? Se pregunta la experta Sara Eloísa del Castillo Matamoros, coordinadora del Observatorio de Seguridad Alimentaria y Nutricional de la Universidad Nacional de Colombia (OBSAN).

La profesora del Castillo comenta que, según la Encuesta Nacional de la Situación Nutricional (ENSIN) de 2005 y 2010, la desnutrición crónica en La Guajira era casi del 30%, es decir, 3 de cada 10 niños y niñas menores de 5 años de la región la padecían. Algo similar ocurría con la disponibilidad y el acceso a los alimentos.

Según cifras de la ENSIN-2010, la inseguridad alimentaria en este Departamento alcanzó el 60%, es decir, seis de cada diez hogares presentaban situaciones de hambre.

Por su parte, el DANE señala que entre 2008 y 2013 han muerto en La Guajira 2.969 niños menores de cinco años, de los cuales 278 fallecieron por desnutrición.

La experta afirma que Colombia afronta la tremenda paradoja de ser uno de los países más diversos en materia de alimentos y, sin embargo, padecer serias dificultades de inseguridad alimentaria.

“Lo que evidencia dicha encuesta es que la situación en regiones como La Guajira es muy grave y casi cinco años después de conocer los resultados, no se han tomado las medidas de fondo para resolver estas insuficiencias”, afirma la investigadora.

La discusión no es solo de cifras, detrás del debate está la pregunta sobre qué tan crítica es la situación nutricional de la infancia. Ahí aparecen cuestionamientos de fondo, como qué tan grave es la problemática social que vive Colombia y qué tan efectivas han sido las políticas nutricionales desarrolladas por el Estado colombiano en las últimas décadas.

El debate sobre la confiabilidad de los datos no debe ocultar el conflicto central: cada año mueren en Colombia cerca de 10.000 niños y niñas menores de 5 años por causas previsibles. De estas muertes, por lo menos el 30% ocurre en niños con desnutrición.

Si bien el país ha hecho esfuerzos por mejorar la nutrición infantil, estos son insuficientes. Se ha logrado que disminuya la severidad del problema, pero la malnutrición continúa afectando el crecimiento y desarrollo de millones de niños y niñas, reproduciendo la pobreza y la desigualdad y generando enfermedades, muerte, retardo en el crecimiento intrauterino, bajo peso al nacer y deterioro de las capacidades cognitivas.

Este es un asunto estructural documentado desde hace 14 años. En Colombia, la prevalencia de la inseguridad alimentaria en el hogar, según la ENSIN-2005, fue de 40,8% y, según la ENSIN-2010, de 41,7%. “Es evidente que se necesita una política pública para atender el problema”, subraya la experta.

Son muchos los niveles (país, hogar, región, etc.) y factores que determinan la inseguridad alimentaria, razón por la cual el gasto público, ligado a la política, debe ser coherente con las variables relacionadas.

Hace menos de un año, el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF) alertó sobre la situación de desnutrición crónica que viven más de 500.000 niños en Colombia. Los corredores principales del Caribe y el Pacífico, en particular zonas como La Guajira, Chocó, Tumaco, Buenaventura y el Sur de Bolívar, presentaban una situación alarmante de desnutrición frente al resto del país.

“El OBSAN ha señalado que esta situación continúa, a pesar de contar con una actividad minero-energética. Los recursos obtenidos vía regalías no han permitido una mejora en la calidad de vida de los habitantes de las regiones donde se adelantan proyectos de esta índole”, afirma la profesora Sara del Castillo.

En conversación con la Agencia de Noticias UN, la investigadora dijo que espera que el debate en el Senado de la República, programado para mañana martes 29 de abril, no termine siendo un escenario de oportunismo político.

De igual manera, advirtió que la solución a este tipo de deficiencias no son los programas asistenciales. “Aunque las personas necesitan solucionar algunos temas de manera inmediata, también se requieren acciones de mediano y largo plazo, como programas y proyectos que aborden todas las cadenas del sistema agroalimentario”, concluye la docente.