Falleció Bernardo Ochoa, padre de la cirugía pediátrica en Colombia

Fundó en 1960 el primer servicio de Cirugía Infantil del país. Fue él quien, en compañía de Rafael Elejalde, quien describió el llamado “síndrome de Ochoa”.

Bernardo Ochoa Arismendy, nacido en 1926, murió este domingo. Egresado de la Universidad de Antioquia, es considerado el padre de la cirugía pediátrica en Colombia, por el trabajo que adelantó, no solo desde los quirófanos, sino desde la docencia y la investigación.
 
Ochoa nació el 14 de agosto de 1926 en el municipio de Barbosa, al norte de Medellín. A los 22 años, en 1948, inició sus estudios de Medicina en la Universidad de Antioquia, donde años después trabajaría como profesor. En 1954 recibió el título de médico y realizó su año rural en el municipio de Rionegro. Desde esa época, sintió interés por la pediatría.
 
Era un tiempo en que la mortalidad de las enfermedades pediátricas era cercana al cien por ciento, y lo cual se excusaba aduciendo que los niños no resistían la anestesia general. Esto para la época era una verdadera epopeya, existían muy pocos centros en el mundo especializados en niños, además de escasos libros”, explica el médico Abrahm A. Chams en una semblanza que realizó sobre Ochoa.
 
Pero Ochoa siguió obstinado en su interés por las patologías pediátricas, lo que lo llevó a realizar una pasantía en Cirugía General en la Universidad de Michigan, Boston, en 1959, dos años después de iniciar su recorrido como profesor de la Universidad de Antioquia. En la institución norteamericana se encontraba uno de los centros de Cirugía Pediátrica más importantes del momento.
 
Después de un año de estar en Boston, regresó a Colombia y fue en 1960 que hizo uno de los aportes más importantes: creó el primer servicio de Cirugía Infantil, no solo en Antioquia, sino en el país. Un año después, en 1961, nació el Hospital Infantil del Hospital San Vicente de Paúl. Pero esa no fue su única contribución a la medicina pediátrica.
 
Ochoa, en la semblanza de Chams, cuenta que, en 1964, atendió a una niña que “tenía una insuficiencia renal terminal secundaria a una hidroureteronefrosis severa por reflujo vesicoureteral. Le practiqué una cirugía de Briket”. En ese momento creyó que la menor “estaba condenada a morir en su casa”, pero cuatro años después seguía viva. Aun así, se percató de algo: “Tenía en la cara una mueca rara cuando reía, posteriormente se acuñaría el término de: expresión facial invertida; y lo más curioso, dos de sus hermanos presentaban lo mismo”.
 
Investigando ese y otros casos posteriores, y en compañía del genetista Rafael Elejalde, en 1979 se presentó al mundo el Síndrome de Ochoa que, como descubrieron, consiste en una “inversión de la mímica facial, producida por una lesión en la sustancia reticular del tallo cerebral”. Fue gracias a ese trabajo que, en 1990, se convirtió en profesor invitado del Congreso Americano de Pediatría.
 
Pero, más allá de la medicina, Ochoa también se preocupó por otros asuntos. El pasado 18 de septiembre, publicó en El Espectador el artículo “El Sí y el No del plebiscito”, donde contó que votaría Sí al acuerdo entre el Gobierno y las Farc, a pesar de que su esposa y madre de tres hijos Alina Gautier fue secuestrada durante dos meses en 1996 por esta guerilla.
 
Su reflexión la terminó afirmando que: “Los culpables somos todos los colombianos, en especial nuestros dirigentes, que en vez de dialogar para buscarle solución a los problemas del país resolvieron que era preferible la guerra entre hermanos. Y recuerden que el Congreso no es propiamente una reunión de Jesús con sus santos apóstoles”.