Flor Romero, una de las primeras mujeres en la redacción de El Espectador

En la década de los 50 llegó para trabajar de la mano de Álvaro Pachón de la Torre en El Magazín Dominical.

“Señorita, desde mañana vamos a trabajar a las oficinas del periódico. Acaban de terminar su moderno edificio en la Avenida Jiménez y hay una oficina para nosotros. El trabajo ya no será por horas y usted tendrá un sueldo”. De esta manera, la escritora Flor Romero recordó en su libro “El hechizo del destino”, la forma cómo se vinculó al periódico El Espectador en los años 50, para tomarle los dictados al periodista Álvaro Pachón de la Torre, que codirigía con Guillermo Cano El Magazín Dominical. (Vea la amistad de Álvaro Pachón de la Torre y Guillermo Cano)
 
Nacida en La Paz de Calamoima, un pueblo perdido entre los municipios de Guaduas y Honda, en lo que ella denomina “La Colombia profunda”, Flor Romero llegó a El Espectador por recomendación de la directora de las páginas sociales Elvira Salcedo. De esta manera, se convirtió en una de las primeras mujeres en la redacción, pues al poco tiempo pasó a ser secretaria de Luis Cano y como por iniciativa de Guillermo Cano redactora del diario. En dicha condición, entró a trabajar con Eduardo Zalamea, José Salgar, Darío Bautista o Felipe González Toledo. (Lea: El día que Eduardo Zalamea Borda se despidió de El Espectador)
 
En el citado libro “El hechizo del destino” recuerda a estos ilustres personajes con precisión literaria. De Eduardo Zalamea escribió que era “algo secreto, huraño” pero que tras sus bigotes de esparto escondía una ternura desmesurada y un talento estruendoso para la narrativa. De José Salgar, que había ascendido escalando peldaños gracias a su tenacidad e inteligencia, a la jefatura de la redacción. De Felipe González, que había contado “en estilo folletinesco los episodios del doctor Mata y los embaulados”. (Lea: La redacción que recibió a Guillermo Cano)
 
Flor Romero era en ese momento la única mujer de una redacción en la que también estaban Gonzalo González, Rogelio Echavarría, Guillermo Lanao, Manuel Drezner, Carlos Arturo Rueda, Mike Forero Nougués o Gustavo Wills. Con el paso del tiempo, ella se transformó en una escritora que hoy cuenta con más de 50 libros publicados entre novelas, ensayos, biografías y cuentos. Fue fundadora del Pen Club de Colombia y de la Unión de Escritores de América. El hechizo del destino es la obra que describe los primeros años de El Espectador en la década de los 50. (Lea: Los maestros de Guillermo Cano)
 
 
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