Este fue uno de los crímenes del cartel del Medellín

El 30 de octubre de 1986 asesinaron a Gustavo Zuluaga Serna y el procurador Carlos Mauro Hoyos reclamó la colaboración de la sociedad.

“La sociedad colombiana está descompuesta ante un ola brutal de infamia y de locura. Pero el gobierno tiene los mecanismo para defender a la justicia y los va a utilizar”. En estos términos se pronunció el ministro de Justicia Eduardo Suescún Monroy, como vocero del gobierno en los actos fúnebres para despedir al inmolado magistrado de la Sala Penal del Tribunal de Antioquia, Gustavo Zuluaga Serna. A su vez, el procurador Carlos Mauro Hoyos reclamó la colaboración de la sociedad para que la justicia pudiera cumplir con su misión institucional de proteger a la sociedad(Lea: Asesinato del magistrado Gustavo Zuluaga Serna)
 
El sepelio del magistrado Gustavo Zuluaga se convirtió en un SOS por la justicia colombiana, pues ya era evidente que el narcotráfico la había convertido en principal blanco de sus acciones. El Espectador publicó una semblanza del jurista asesinado, recordando no solo la valentía con que encaró su misión de investigar judicialmente al capo Pablo Escobar Gaviria, sino la forma como decidía vivir su actividad como administrador de justicia “yo soy cojo pero no me tuerzo”, era su comentario habitual para significar la entereza que debían tener los jueces para encarar el difícil momento que vivía Colombia. (Vea lo qué pasaba en Colombia 100 días antes de que asesinaran a Guillermo Cano)
 
En contraste, en el plano político, la enconada pugna entre el gobierno y la oposición conservadora seguía con un nuevo protagonista: el ministro de Trabajo, José Name Teherán, acusado de ejercer la cartera ministerial para sus intereses políticos. Y a falta de dardos desde la colectividad azul, el Nuevo Liberalismo se sumó a las críticas y promovió un debate de control político en el Congreso, durante el cual se criticó con dureza un comentario suyo durante un acto público en el Paseo Bolívar en Barranquilla, cuando dijo: “esta es mi hermosa clientela”. Name contestó a sus opositores diciendo que no les iba  a dar el gusto de renunciar porque tenía el respaldo del presidente.  (Vea el especial de los 30 años sin Guillermo Cano)