Funcionarios de Hacarí, Norte de Santander, optan por dejar su trabajo ante extorsiones

Profesionales de la salud y docentes no aguantan mucho tiempo en esta localidad del Catatumbo a donde llegan a trabajar. Las agresiones y los cobros extorsivos los hacen abandonar el poblado.

Puesto de salud municipal. /Archivo particular

A los frecuentes hostigamientos y ataques por parte de grupos armados en Hacarí (Norte de Santander), se suma otra problemática que genera alarma y preocupación entre las autoridades. Por cuenta de las extorsiones y las amenazas, varios servidores públicos –especialmente los profesionales de la salud– se han visto obligados a abandonar su puesto de trabajo.

En los dos últimos años, los habitantes del municipio no han tenido quién los atienda de forma constante y periódica, ya que los galenos denuncian amenazas, agresiones por parte de pacientes y el hecho más reciente fue un caso de extorsión. Ante esto prefieren dejar el pueblo y el puesto de salud queda a la deriva. 

Las acciones que se han venido adelantando por parte de la Administración municipal, en materia de cambio de imagen de su localidad –una de las más emblemáticas del Catatumbo– han sido poco efectivas ante el accionar violento que ha padecido esta población, enclavada entre las montañas de Norte de Santander.

El alcalde Milciades Pinzón Pinzón una vez más tuvo que salir a rechazar situaciones que afectan a su comunidad. El mandatario advirtió el reiterado abandono de su puesto de trabajo por parte de los médicos que son asignados por la gerencia del hospital Emiro Quintero Cañizares al puesto de salud.

Según Pinzón, Hacarí merece mejor trato “pero últimamente se vienen presentando una serie de llamadas extorsivas contra funcionarios públicos, profesores y el caso más reciente, fue a un médico a quien le pidieron $5 millones a cambio de no ser declarado como objetivo militar”. El mandatario hacaritense no precisó quién está detrás de las intimidaciones explicando que “lo hacen a nombre de grupos que operan en la zona”.

Pinzón elevó un llamado a los habitantes de su municipio para que no se dejen intimidar y no paguen “ni un peso a los antisociales que vienen causando el caos y la zozobra en la gente bien de Hacari”. 

A pesar de que es insuficiente un médico disponible para los 14 mil habitantes, la situación se complica ante su renuncia por temor ante lo que le pueda suceder. Así las cosas, no hay quién atienda a los campesinos, muchos de los profesores prefieren salir y radicarse en Ocaña; reclama Pinzón. 

Aunque se buscaron medidas y alternativas para contrarrestar esta situación en un consejo de seguridad, el clima sigue tenso para quienes están desempeñando cargos como servidores públicos.

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