Gramalote toma forma

Fue radicado el proyecto de acuerdo para la revisión y aprobación del Esquema de Ordenamiento Territorial.

A los gramaloteros, que llevan casi cuatro años esperando por una zona segura en la que se pueda levantar de nuevo el pueblo destruido el 17 de diciembre de 2010, les dieron una voz de aliento en Cúcuta después de que la Alcaldía de Gramalote radicara formalmente ante el Concejo del municipio, el proyecto de acuerdo para la revisión y aprobación del Esquema de Ordenamiento Territorial (EOT) con el que se pretende edificar la cabecera municipal en la vereda Miraflores.

Ahora, lo que viene, es la revisión por parte del órgano y si no hay impedimentos, la posterior planificación y puesta en marcha de las obras. "Este proceso se inicia luego de que la Corporación Autónoma Regional de Norte de Santander, diera vía libre a la propuesta del EOT para el municipio de Gramalote, con lo cual se aprueban todos los asuntos ambientales, en cuanto a conservación y manejo de los recursos naturales, relacionados con la construcción del nuevo casco urbano", informó el Fondo de Adaptación.

Precisamente Carmen Arévalo Correa, gerente del Fondo Adaptación, destacó el proceso adelantado por las entidades involucradas, como la Alcaldía y la Gobernación de Norte de Santander, pues se trata de devolverles la tranquilidad a las 974 familias afectadas. "La importancia de incluir la gestión del riesgo en la construcción del nuevo casco urbano en Gramalote, es que aseguramos la vida y bienes de los gramaloteros. Todos los pobladores tendrán la certeza de que estarán protegidos", recalcó.

Gramalote era un pueblo grande, de unos 6.000 habitantes y de clima templado. Y su tragedia empezó cuando la tierra empezó a rugir en el diciembre de hace cuatro años. Básicamente, quienes eran sus pobladores cuentan que los árboles, las casas y todo lo que estaba de pie, caía como un castillo de cartas atravesado por un soplo de jugadores nervioso y desdichado. Lo que pasó allí se reunión en dos palabras: falla geológica.

Y aunque hasta allá, a Norte de Santander, llegaron todos los medios de comunicación, toda la asistencia humanitaria y se convirtió en noticia en medio de una difícil ola invernal que azotaba al país porque tenía a la mitad de los colombianos bajo el agua, aún no han podido ser reubicados sus habitantes. Tanto tiempo después y están dispersos en Ocaña, Tibú, Cúcuta, El Tarra, Sardinata, en carpas y colegios porque no han logrado reubicarse.

Por eso, que les dijeran que ya hay un avance y que se está a muy poco tiempo de aprobarse por fin el modelo que les permitirá a los ingenieros encargados ponerse manos a la obra y volver a levantar el pueblo, es una voz de aliento. Ahora sólo falta, como se los prometió el presidente Juan Manuel Santos en enero de este año que las 1.200 viviendas que se están construyendo en el municipio se conectarán al servicio de internet, tendrán inversiones adicionales en materia de vías terciarías y, además, en materia agraria.