Greenpeace y Minminas: una charla amena sin resultados

El viceministro de Minas le dijo a la organización ambiental que la revocatoria de los títulos mineros no está dentro de sus competencias.

El jueves 6 de febrero un globo de Greenpeace sobrevoló la sabana de Bogotá. / Cortesía Greenpeace

Antes de la reunión que tenían prevista los representantes de Greenpeace en Colombia y el viceministro de Minas, César Díaz, para hablar sobre la situación de la minería en el páramo de Pisba (Boyacá), un enorme globo sobrevoló la sabana de Bogotá con un mensaje claro y sencillo: “Páramos sin minería”.

Tras el sobrevuelo, y sobre las 10:30 a.m., Martín Prieto, director ejecutivo de Greenpeace Andino, y Consuelo Bilbao, coordinadora de la campaña en Colombia, llegaron junto con otros representantes de la organización ambiental al despacho de Díaz y le contaron que la razón por la que la organización fundada hace ya 40 años llegó a Colombia es para solicitar que se revoquen las licencias ambientales y los tres títulos mineros que le fueron otorgados a la empresa Hunza Coal.

El viceministro César Díaz, coincidió con los representantes de Greenpeace en que la reunión fue amena y cordial, y les explicó que dentro de la normatividad colombiana el Ministerio de Minas no tendría competencia en esa tarea.

“De acuerdo con el Código Minero vigente, no se puede hacer minería en páramos. Lo que dejamos claro a Greenpeace es que cuando se adjudicaron esos títulos no existían esas normas. Como sector minero entregamos títulos que son simplemente expectativas de que ahí hay minerales. Quien pone las condiciones de explotación son las autoridades ambientales”, comentó el viceministro a propósito de la reunión.

“En Argentina decimos que le tiraron la pelota a Corpoboyacá”, concluyó Consuelo Bilbao, de Greenpeace, y aclaró que aunque entienden los argumentos del Minminas, aprovecharon para recordarle que como entidad pública tiene la obligación y el poder para proteger el derecho fundamental de las comunidades al agua.

Greenpeace tiene ahora prevista reuniones con la Agencia Nacional Minera y Corpoboyacá. Creen que la revocatoria de una licencia ambiental no es suficiente garantía de protección para el páramo y han dicho que mientras no se revoquen los títulos mineros no descansarán en su tarea de presionar a través de campañas y acciones públicas. El factor sorpresa siempre ha sido parte de sus tácticas y por eso no dan ninguna pista sobre los planes que tienen en mente para seguir llamando la atención sobre este problema en Colombia.

Por lo pronto, tanto las comunidades del páramo de Pisba como Greenpeace y todos los que están atentos a este conflicto esperan atentos un pronunciamiento del Consejo de Estado. En 2013 el gobernador de Boyacá inició una acción popular con el apoyo de los habitantes de la región para frenar la acción de la minera. Un juez de Tunja falló a favor de la empresa, pero el gobernador apeló entonces ante el Consejo de Estado.

“Mas allá de lo que decida la Corte, los funcionarios tienen responsabilidad a la hora de actuar. Corpoboyacá tiene que revocar esas licencias”, opina Bilbao.

Junto a Santurbán, el páramo de Pisba promete convertirse en el otro gran escenario nacional donde queden claros los límites entre la locomotora minera y el cuidado de los ecosistemas estratégicos para el país.

“Una tarea de Greenpeace alrededor del mundo es ampliar la órbita de lo que es posible”, advierte Bilbao, haciendo referencia a que las normas actuales pueden cambiar con voluntad política y ciudadana.

 

 

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