Guateque y Garagoa defienden nivel 2 de atención en Hospital Regional

Por retrasos de tres meses en los pagos, renunciaron médicos de la sede de Guateque.

El pasado miércoles 23 se supo que los médicos de la sede de Guateque del Hospital Regional del Valle de Tenza renunciaron masivamente, pues llevan algo más de tres meses sin recibir sus honorarios y sueldos. Esta renuncia masiva se presenta en medio de un amplio debate público por la posible degradación del nivel de atención de esta sede.

En efecto, en el marco del paro agrario de agosto pasado, a través de sus voceros en la Mesa de conversaciones, la ciudadanía guatecana planteó la necesidad de mantener el actual nivel de servicio en el Hospital Regional Segundo Nivel de Atención Valle de Tenza Empresa Social del Estado, con sus sedes de Guateque y Garagoa, tal como quedó establecido en el Decreto 1509 del 30 de diciembre de 2004. Esta concepción apunta no sólo a prestarles un servicio completo a las dos comunidades locales y sus áreas circunvecinas sino asimismo a proteger las relaciones amistosas que siempre han unido a las provincias de Oriente y Neira, en Boyacá, cuyas capitales son, en su orden, las ciudades mencionadas.

Por razones que no resultan comprensibles, desde la Gerencia del Hospital se estuvo gestando una especie de ‘especialización’ de los servicios en una y otra de las sedes, de modo que una conservaría el segundo nivel de cobertura, en detrimento de la que bajara al primer nivel, con los consiguientes perjuicios en virtud de mayores distancias por recorrer hasta la respectiva sede.

Pero dado que las poblaciones salieron a protestar ante los primeros rumores, el gerente Fredy Román Ramírez Vargas, en respuesta del 22 de agosto (“Comunicado Oficial Gerencia”) a un pronunciamiento de Anthoc, sindicato de base de la sede de Guateque, el 18 del mismo mes se vio precisado a decir que “no es cierto que se vayan a dividir o separar nuestros hospitales”. Las aguas se calmaron pero no hasta el punto de que la gente baje la guardia.

En efecto, una de las primeras acciones en defensa del mantenimiento de los niveles de atención fue la creación de la Asociación de Amigos del Hospital Valle de Tenza, y recientemente (octubre 15) la solicitud de cambio del funcionario o al menos una investigación acerca de su gestión, ante la Asamblea Departamental de Boyacá, el Gobernador y el Secretario de Salud, mediante comunicación respaldada por 5.020 firmas de la comunidad de la región.

El hospital, en la historia de Guateque

Aunque ya existente esta población cuando llegaron los españoles, se refundó el 28 de enero de 1636 con su nombre derivado de “guatoc” (por el cacique, “Rey de los Vientos”), pero también “jolgorio”, de una voz caribe que el Diccionario de la Real Academia Española registra como “fiesta casera, generalmente de gente joven, en que se merienda y se baila”. En Cuba, según la misma fuente, es “fiesta campesina en la que se canta y se baila”. En 1778 se constituye en municipio.

En 1877, cerca de 100 años después de ‘municipalizada’ la localidad, se crea el Hospital San Rafael por parte del sacerdote Gabriel Pérez, en el casco urbano, manejado primero por las hermanas dominicas terciarias y luego por las de la comunidad de la Presentación, que también regentaban un colegio contiguo. En los años 40 del siglo XX se amplían los servicios hospitalarios con una sección conocida como “clínica”, físicamente conectada al Hospital y elemento contributivo a la atención subsidiada del hospital. Con el tiempo, ante el crecimiento de la población y la necesidad de modernizarse, con ayuda del cura Juan Evangelista Buitrago se consigue un lote sobre la vía a Sutatenza, donde hoy funciona la ESE de la sede de Guateque. Años más tarde de construida la actual infraestructura se crea el Hogar Geriátrico, dentro del mismo espacio, de suerte que también para éste resulta fundamental que los servicios sigan como hasta ahora.

Ante pretensiones posibles de fundamentar el cambio de niveles y cobertura en asuntos de carácter económico, es necesario mostrar el balance del Hospital en este aspecto, que resulta claramente favorable a la continuidad de la atención médica y el mejoramiento de los servicios. Actualmente, al Hospital se le deben alrededor de 9.000 millones de pesos, frente a ‘únicamente’ 4.000 millones del pasivo (personal y proveedores). Una vez saneada esta situación, es evidente que la razón está del lado de quienes protestan frente a eventuales o reales medidas de cambio en los niveles y los ritmos de gestión de un servicio que los ciudadanos de las dos provincias, Oriente y Neira, están dispuestos a defender sin desmayo.
 

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