'Guillermo Cano era un hombre entregado a su país': Jairo Higuera

El reportero gráfico de El Espectador recuerda al entonces director de El Espectador a quien conoció en 1968.

Desde el comienzo de la reportería gráfica, El Espectador fue la casa de importantes exponentes de esta actividad. Entre los más reconocidos de los años 50 y 60 estuvo Alberto Garrido, quien no solamente fue un fotógrafo destacado sino que se vinculó al periódico a la parte administrativa, al punto que llegó a ocupar la jefatura de personal. Con él estuvo otro representativo reportero gráfico de importante trascendencia: Sady González, quien dejó para la posteridad importantes testimonios del 9 de abril de 1948. (Vea el especial 30 años sin Guillermo Cano)
 

El departamento de fotografía fue creciendo y pronto tuvo el aporte de dos expertos José del Carmen Sánchez Puentes y Guillermo Sánchez, a quien apodaban ‘El perro’. Con ellos también participó el maestro Carlos Caicedo. Ellos fueron la escuela de otro grupo estelar de reporteros gráficos en los años 70, y constituido por Vladimiro Posada, Germán Castro, Bernardo Ospina, Daniel Rodríguez o Carlos García. Todos ellos hechos en el oficio o en la cotidianidad del cuarto oscuro y el laboratorio de revelado. (Vea lo qué dicen los periodistas de la época sobre Guillermo Cano)
 
En los años 80, se sumó una nueva generación de profesionales de la reportería gráfica con un coordinador y fotógrafo de lujo: Rodrigo Dueñas. Con él aparecieron reporteros gráficos como Luis Miguel García, Emiro Mejía, Alejandro Rivera, Luis Ramírez o  Humberto Pinto. Pero definitivamente los dos baluartes que se convirtieron en los incondicionales de la fotografía de El Espectador fueron Francisco Carranza, conocido como ‘El Patojo’ y Jairo Higuera, apodado ‘Toyota’. En la redacción de Guillermo Cano ellos fueron los maestros para una nueva generación. (Lea algunos textos de Guillermo Cano)