Guillermo Cano y su lucha contra la censura de prensa

Durante el mandato de Rojas Pinilla estaba prohibido publicar información sobre violencia política sin el permiso del gobierno.

Gustavo Rojas Pinilla fue presidente de 1953 a 1957.Archivo - El Espectador
La lucha por reestablecer la libertad de expresión en Colombia fue el primer capítulo de una larga batalla entre el periodismo colombiano y el gobierno presidido por el general Gustavo Rojas Pinilla. A pesar de que entre la prensa y el gobierno se había dado una especie de tregua a finales de 1953, cuando despuntaba el año siguiente, el ejecutivo rompió el acuerdo al reglamentar que quedaba prohibida cualquier información sobre violencia política sin el permiso del gobierno.  (Lea: El día que Colombia tuvo tres presidentes)
 
El decreto añadió la disposición de que se exigía absoluto respeto por la persona del jefe del Estado y las instituciones de la República, así como a gobernantes de otras naciones. En síntesis, el gobierno militar fue ampliando su poder sobre los medios de comunicación, mientras que la Comisión Nacional de Prensa, creada para resistir la censura, empezó a prepararse para nuevos enfrentamientos. Como líder de esa Comisión, a Guillermo Cano le llegó el turno de defender a sus propios periodistas.  (Lea: Los días en los que Rojas Pinilla censuraba a la prensa)
 
El episodio ocurrió el 11 de mayo de 1954. El corresponsal de periódico El Espectador en Quibdó (Chocó), Primo Guerrero, había publicado un informe divulgando la manera como el presupuesto de la gobernación se había destinado para la compra de vehículos para sus altos funcionarios. Por orden de la Secretaria de Gobierno departamental, Primo Guerrero fue detenido y conminado a rectificar. Como se negó a hacerlo, fue encerrado en un oscuro calabozo. Cuando la noticia llegó a Bogotá, se armó el revuelo. (Lea: El día que Mariano Ospina Pérez declaró el Estado de Sitio)
 
Entonces Guillermo Cano personalmente emprendió una campaña de defensa de su corresponsal en el Chocó, recalcando que el funcionario de la Secretaría de Gobierno que había procedido arbitrariamente contra el periodista Primo Guerrero, antes había oficiado como empleado de la censura de prensa durante el gobierno de Laureano Gómez. La campaña de Guillermo Cano tuvo el apoyo de la prensa en pleno y el periodista recobró su libertad. Los términos de esa lucha quedaron consignados en las páginas de EL Espectador. 
 
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