Hace 30 años asesinaron a Octavio Vargas Acosta

Tres días antes de que silenciaran la voz de Guillermo Cano, mataron al representante a la Cámara de la Unión Patriótica y secretario del Partido Comunista en el Meta.

La crisis causada por la caída del Tratado de Extradición encontró una extraña salida. Antes que presentar un nuevo proyecto de ley ante el Congreso y ante los reclamos de Washington, el gobierno del presidente Virgilio Barco le envió una carta a los presidentes del Senado y la Cámara para notificarles que como la Corte Suprema había señalado que era necesario que el proyecto de ley fuera sancionado por el presidente de la República, él acataba la orden firmando la ley 27 de 1980. (Vea el especial 30 años sin Guillermo Cano)
 
De inmediato, los expertos advirtieron que ese atajo jurídico podía resolver en ese momento el vacío causado por el fallo de la Corte Suprema, pero que tarde o temprano el mismo alto tribunal iba a objetarlo. De cualquier manera, el Ejecutivo saldó así la emergencia y publicó la ley 68 de 1986 como aprobatoria del Tratado de Extradición de 1979. Ante la coyuntura y de manera inusual, el partido Conservador y el Nuevo Liberalismo salieron a respaldar al gobierno considerando un acierto el procedimiento jurídico. (Vea qué pasaba en Colombia 100 días antes de que asesinaran a Guillermo Cano)
 
Y mientras se le daba una solución parcial al problema de la aplicación del Tratado de Extradición, del municipio de San José de Guaviare llegaron nuevas malas noticias de la violencia en ascenso. En momentos en que salía del hotel Yuruparí, donde se había alojado, con ocasión de Consejo de Rehabilitación, Normalización y Reconciliación promovido por el Gobierno, fue asesinado a tiros el representante a la Cámara de la Unión Patriótica y secretario del Partido Comunista en el Meta, Octavio Vargas Acosta. (Vea videos de periodistas de la época de Guillermo Cano)
 
Días antes, ante el consejero de paz Carlos Ossa Escobar, el dirigente agrario había clamado: “paren esta orgía de sangre. No nos sigan matando. Yo sé que puedo ser uno de los próximos muertos, pero esta orgía debe detenerse”. Su vaticino se cumplió el 14 de diciembre. La dirigencia de la UP instó a sus militantes a organizar su propia defensa, mientras que el consejero de paz manifestó que ya era demasiado claro que lo sucedido no era un hecho casual sino que respondía a “un plan perfectamente organizado para aniquilar a los líderes de la Unión Patriótica”. (Estas eran las luchas y pasiones de Guillermo Cano)