Hasta 2015 una persona desaparecía cada ocho horas por el conflicto armado

De acuerdo con un reporte del Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH), "por cada persona muerta en una masacre se cuentan cuatro desaparecidos; por cada secuestrado, dos; y por cada víctima de mina antipersonal, seis".

El "periodo más crítico" fue entre 1995 y 2006, donde cada dos horas y media en promedio tuvo lugar una desaparición forzada.

De acuerdo con un informe publicado por el Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH), hasta 2015 en el país cada ocho horas desapareció una persona en el marco del conflicto armado. Incluso, en los últimos 45 años este flagelo ha dejado 60.630 víctimas. (Lea: El perfil de las 60.000 víctimas de desaparición forzada)

"Esta cifra pone en evidencia la dimensión que alcanzó a tener la estrategia sistemática de los grupos armados para ocultar su violencia", dijo este lunes a la AFP Andrés Suárez, uno de los relatores del informe "Hasta encontrarlos. El drama de la desaparición forzada en Colombia", realizado por el CNMH y que abarca el período entre 1970 y 2015. (Le puede interesar también: Las zonas en las que podrían estar los desaparecidos por el conflicto armado en Colombia)

Según el reporte, que se presentará mañana martes en Bogotá, esta es una modalidad "prevalente" de victimización en el país, pues "por cada persona muerta en una masacre, se cuentan cuatro desaparecidos; por cada secuestrado, dos; por cada víctima de mina antipersonal, seis". En el país la desaparición forzada empezó en la década de 1970 y "ha cambiado con el tiempo", aunque sus principales objetivos se han mantenido: "castigar", "propagar el terror" y "ocultar la dimensión de los crímenes cometidos", advirtió.

Por otra parte los grupos paramilitares son responsables de la desaparición de 13.562 personas, en tanto las guerrillas cargan con 5.849, las bandas criminales con 2.898 y el Estado con 2.368. El resto de las desapariciones no pudieron ser atribuidas.

Agentes estatales comenzaron a usarla como "herramienta" contra activistas asociados a la izquierda y posteriormente se convirtió en un arma tanto de paramilitares como de guerrilleros que afectó a campesinos, sindicalistas, habitantes de calle y comerciantes, reza el documento. Entre 1970 y 1990 los paramilitares y agentes del Estado tenían la responsabilidad de la mayoría de los cerca de 7.000 casos de desapariciones.

Periodo "más crítico"

El "periodo más crítico" fue entre 1995 y 2006, donde cada dos horas y media en promedio tuvo lugar una desaparición forzada. En dicho lapso se reportaron 32.422 víctimas en 919 de los 1.125 municipios del país.

En esa época creció la desaparición colectiva -de cuatro o más personas-, de la mano de la "expansión" de las ultraderechistas Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), creadas a mediados de 1990 para combatir a las guerrillas y desmovilizadas en 2006, agregó Suárez.

"Muchos de sus aliados en la legalidad ejercen presión para ocultar la violencia con el fin de evitar la presión internacional y de la opinión pública. También es una forma de evitar que esta violencia afecte sus propósitos políticos", sostuvo.

Luego, entre 2006 y 2015, hay un "declive" con 9.549 reportes. Aunque las desapariciones descienden "notablemente", el crimen sigue cometiéndose principalmente con los grupos surgidos de la desmovilización paramilitar como autores.

Supera a dictaduras del sur

Las más de 60.000 desapariciones, un delito tipificado como tal en 2000, superan al total de las víctimas de este flagelo durante las dictaduras chilena y argentina.

La dictadura militar de Chile (1973-1990) dejó más de 3.200 desaparecidos, según la Comisión de la Verdad, en tanto el régimen militar de Argentina (1976-1983) dejó 30.000, de acuerdo con organismos humanitarios.

Del total de víctimas colombianas solo se conoce el paradero o estado de 8.122. "Las demás, siguen desaparecidas", sostiene el texto. "Ha habido un esfuerzo institucional que es insuficiente", reconoció Suárez.

Colombia registra más de 6,9 millones de desplazados y 260.000 muertos en medio siglo de violencia fratricida, que ha involucrado a guerrillas, paramilitares y agentes estatales.

El gobierno de Juan Manuel Santos selló un acuerdo de paz con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), principal guerrilla del país, que busca refrendar e implementar próximamente. Además, busca instalar negociaciones con el Ejército de Liberación Nacional (ELN), segundo grupo rebelde del país.

 

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