Hay 120 expendios detectados

En la Capital Musical se presentaron en marzo tres muertes adjudicadas a la lucha entre bandas criminales por el control de zonas donde también distribuyen drogas. Los principales afectados son los menores de edad.

El barrio El Bosque, en Ibagué, es una de las “ollas” más grandes de la ciudad. / Juan Carlos Escobar
El barrio El Bosque, en Ibagué, es una de las “ollas” más grandes de la ciudad. / Juan Carlos Escobar

Las autoridades de Ibagué se preparan para librar una batalla y ganarle la guerra al fenómeno del microtráfico, que se extiende a pasos agigantados.

El Observatorio del Delito registra que entre enero y febrero de este año se presentaron tres muertes violentas en la Comuna 2, a la que pertenecen los barrios San José, Industrial, Matallana, Combeima y Ricaurte, los sitios más críticos por la actividad de este delito que, según orden presidencial, debe desarticularse en 60 días.

En marzo, los hechos criminales debidos al microtráfico dejaron también tres muertes, una de ellas en la Comuna 11 (barrio El Bosque) y las otras dos en el barrio San José, al parecer por ajuste de cuentas y disputas territoriales.

Entre los muertos se encuentran alias El Diablo y alias Pinocho, éste último líder de la banda Los Huevitos, que utiliza a niños desde los seis años de edad para vender la droga en el sector conocido como La Vuelta del Chivo, aledaño a los barrios de la Comuna 2.

El Observatorio realizó la consolidación de cifras en hechos relacionados con otros delitos originados por el narcomenudeo, en estos y otros sectores de la ciudad donde se sabe que se mueve la venta y compra de estupefacientes.

Según el secretario de Gobierno de Ibagué, William Castro, las denuncias ciudadanas y de los medios de comunicación le han permitido a Inteligencia Policial localizar 120 lugares en los que sin duda se expenden los alucinógenos que se reparten luego en escenarios deportivos, bares, discotecas y colegios públicos y privados de la capital, situación que afecta a niños desde los seis años de edad, adolescentes y jóvenes. “Podemos decir que el 50% de los jóvenes que salen de sus casas a divertirse, es víctima de las drogas”, asegura Castro.

La “olla” más peligrosa está en el barrio San José, en el sur de Ibagué, al cual el comandante de la Policía Metropolitana, coronel Fernando Murillo, ha comparado con el Bronx de Bogotá.

“Es una zona que vamos a recuperar porque se sabe que allá llegan elementos hurtados que son cambiados por bichas (marihuana)”. De este sector salen otras bandas que se dedican al hurto, el atraco y la extorsión. Allí viven en la inopia, indigentes, desmovilizados, recicladores, desplazados y otras familias que no tuvieron más opciones que rentar casuchas o piezas donde apenas sobreviven.

El negocio del microtráfico está en manos de alias Sneider y alias Leo Maleo, quienes según fuentes de inteligencia cuentan con armamento como fusiles y pistolas, y un grupo de campaneros, cuidanderos o escoltas. Se dice que se movilizan en una camioneta blindada para salir y entrar, hecho que se encuentra en investigación.

Sus hombres se enfrentan frecuentemente por la defensa del territorio, con disparos, granadas o a cuchillo, contra la banda del barrio Matallana, cuyo cabecilla es Leo Chumiro.

Un hombre de 60 años que trabaja en reciclaje en el centro de la ciudad le relata así a El Espectador la situación: “Vemos y oímos, pero no podemos hablar porque a los sapos los matan, como le pasó al Diablo, que lo quemaron hace una semana”.

 

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