Ideas que se vuelven realidad

La Fórmula Sena, un programa que busca formar desde el hacer, es el proyecto más exitoso de esta empresa. El sector automotor y el biomédico son sus campos de acción.

Los emprendedores de C2R Concept to Reality, Pablo Gaviria, Felipe Restrepo, Jaime Fajardo y Nataly Uribe. / Luis Benavides

En Colombia, muchos hemos oído hablar de Fórmula Sena, un programa que forma desde el hacer y permite que los estudiantes apliquen sus conocimientos. A principio de año se abre una convocatoria, las diferentes regionales presentan proyectos y de ahí se escogen 10 para participar en las competencias. Deben crear un carro monoplaza tipo fórmula, que inicialmente era a gasolina, pero desde 2013 se empezó a trabajar en vehículos eléctricos.

Los inicios de este evento se remontan a 2009, cuando el entonces director del Sena, Darío Montoya, conoció en Londres a Mauricio Toro, un ingeniero mecánico paisa que realizaba sus estudios de maestría y participó en la Fórmula SAE, un encuentro académico en el que compiten universidades del mundo desarrollando vehículos automotores de alto desempeño. El funcionario le pidió a Toro que ideara algo similar para hacer en Colombia. Coincidió que él estaba montando, junto con su amigo Darío Sierra, la empresa C2R, en Medellín, que se encarga de hacer realidad las ideas de sus clientes. Fórmula Sena es su principal carta de presentación.

Pablo Gaviria, ingeniero de diseño de producto de C2R, cuenta que en ninguna parte del mundo se está haciendo algo similar: desarrollar carros de fórmula completamente eléctricos. “Este año se lanzó la Fórmula E a nivel mundial, en Tokio, que es como la 1 pero eléctrica, y nosotros ya estábamos trabajando en eso desde el año pasado. Mauricio les escribió a los de la FIA (Federación Internacional de Automovilismo) contándoles del proyecto, y ellos no creían que en Suramérica estuviéramos haciendo esto. Él estuvo en Francia y nos apoyaron”. C2R es el validador técnico y se encarga del reglamento para que haya una competencia leal.

Los emprendedores desarrollaron, además, un vehículo que cumple las características para el agro colombiano. “Después de varios años de investigación y prototipos, tenemos la línea comercial, que es el Utilero. Estamos en el proceso de masificación. Tiene un motor de 16 caballos de fuerza, capacidad de 500 kilogramos, es para dos personas y cuesta entre $16 millones y $18 millones”, explica Felipe Restrepo, ingeniero de proyectos.

Desde su nacimiento, C2R trabaja en el sector automotor y la biomédica. En este último ha trabajado de la mano con Industrias Médicas San Pedro, a la cual le implementó su departamento de I+D, implantes de codo y tibia proximal a la medida del prototipo colombiano. Según Nataly Uribe, líder en biomédica, las placas existen a nivel mundial, pero se vio la necesidad de “producirlas para los biotipos del país”.

El reto ha consistido en ganarse la confianza y credibilidad de los ortopedistas nacionales, para que entiendan que es posible producir dichos implantes con la misma calidad que se hace en el exterior y con la ventaja de estar a la medida de nosotros.