Los habitantes esperan la ayuda del Gobierno Nacional

Incertidumbre y esperanza, las dos caras de Corinto

La destrucción de viviendas en barrios como La Esmeralda o la vereda Carrizales es la muestra de cómo la fuerza de las aguas del río La Paila acabó sus sueños en cuestión de minutos. Hasta el momento se tienen cerca de 700 personas censadas como afectadas en esta tragedia.

Los habitantes de Corinto (Cauca) se refugian en un colegio luego del desbordamiento del río La Paila, que ha dejado 700 personas afectadas. / AFP

Amanece y las calles de Corinto, Cauca, aún están “abrazadas” por las secuelas de barro, palos y hasta pedazos de escombros. Son las 5:00 a.m. y en las cercanías del puente vehicular que conecta el casco urbano con la carretera que conduce al municipio de Miranda, sólo se respira tristeza y desolación.

El panorama es gris: de un lado, un piquete de soldados se encarga de dar vía sólo a los vehículos que van a prestar ayuda humanitaria, maquinaria o a hombres quienes, armados de palas, se encargan de limpiar las calles que albergan los recuerdos de lo ocurrido 48 horas antes, el martes 7 de noviembre, cuando el río La Paila desbordó su cauce y atacó con fuerza las viviendas de los habitantes. De otro lado, hombres, mujeres, niños y hasta ancianos escarban entre trozos de paredes destruidas para tratar de salvar lo poco que les dejó el paso de las enfurecidas aguas.

“Esa era mi casa, la de la esquina… esa, la que no tiene pared en el frente. Corrimos con suerte, porque en ese momento (martes, a las 6:30 p.m.) estábamos por los lados de la Alcaldía. Pero también quedamos afectados porque se nos dañaron las cosas. Ahora quedamos casi en la calle”.

Las palabras las expresa Delfina Andrade, de 62 años de edad, mientras recibe el subsidio de Familias en Acción. El día de la tragedia, la mujer estaba con sus cuatro nietos comprando algunos víveres. “Ahora hay que esperar a que miren qué fue lo que se perdió y a esperar la ayuda del Gobierno”, señala.

“Nosotros estábamos viendo televisión cuando en la calle todos estaban gritando que la avalancha estaba encima. De inmediato salimos todos de la casa a correr calle arriba”, relata Andrés Arenas, otro de los afectados.

7:30 a.m. Sólo algunos locales comerciales empiezan a abrir sus puertas. La preocupación es latente. Aunque no sufrieron pérdidas materiales en su mayoría, la actividad comercial disminuye y se prevén pérdidas que afectarán a todos los comerciantes. “Primero que todo, no hay servicio de agua. Además, el cierre de la vía, las obras de recuperación de las calles y las demás actividades de restitución van a hacer que las ventas no sean las mismas y muchos de nosotros vivimos del sustento diario”, indica Julián Rodríguez, uno de los comerciantes de los locales cercanos a la plaza principal de esta población.

Y es que la gente aún sigue asustada. “Por ejemplo, a las 3:00 de la mañana sonó la alarma de los Bomberos y las indicaciones de que todos debíamos salir hacia las partes altas. Entonces la tensión es muy grande. Menos mal no pasó nada grave. Pero esta es la prueba de que aún en Corinto seguimos en alerta”, dice Alfonso Muñoz, habitante del barrio La Esmeralda y quien tuvo que cambiar de lugar de residencia pues teme que su vivienda, que quedó en mal estado, se derrumbe.

Se recuperan de las heridas

La avalancha del río La Paila dejó tres personas muertas: María Fernanda Usnas Cayapú (30 años), Flor de María Restrepo Acevedo (80 años) y un menor de edad. Igualmente, según los primeros indicios de las autoridades cerca de 85 familias 700 personas aproximadamente) resultaron afectadas entre los residentes de las veredas Miravalle, Danubio, El Silencio, La Capilla, La Cristalina y Carrizales y los barrios El Pedregal, La Playa y La Esmeralda, en el casco urbano. “Hay que destacar que se presentaron taponamientos en las vías que comunican a este municipio con Miranda, Tacueyó y Chicharronal”, señala el gobernador del Cauca, Rodrigo Campo.

El coronel Luis Fernando Piñeros Buitrago, subdirector para el manejo de desastres de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo, señala que el Gobierno Nacional está entregando los recursos necesarios para recuperar todos los daños en las estructuras del acueducto, residencias e instituciones educativas. Vamos a soportar toda la emergencia. Es muy importante saber que en el censo que se realiza se debe verificar que quienes aparezcan en las listas son realmente damnificados de esta tragedia”.

En ese orden, añade el funcionario, se realizaron varias reuniones con los líderes comunitarios e indígenas, con el fin de entregar las primeras ayudas humanitarias y adicionalmente se tienen listos kits de alimentos, aseo y cocina.

En el parque principal se ha centrado todo: el comité de emergencia, liderado por las autoridades; el grupo de habitantes que buscan entre los escombros lo que se pueda rescatar y los dueños de la incertidumbre, aquellos hombres y mujeres que no saben qué hacer. “Es que el invierno no cesa. ¿Y si sigue lloviendo en la montaña? Eso es otra cosa. Yo, por lo menos, no me voy para mi casa, ahora estoy con mi suegra en un sitio más lejano. La gente de Corinto no va a estar tranquila por un largo rato. Ya nos ha pasado esto, que el río se desborde, pero como lo hizo esta vez… eso es otro cuento para recordar”, dice Felipe Orozco, una habitante que descansa un momento con su pala, mientras se dispone nuevamente a enfrentarse al lodo que está bloqueando la entrada a las casas de sus vecinos en La Esmeralda.

Corinto y su historia en el conflicto armado

Corinto fue el municipio donde el M-19 firmó el cese bilateral del fuego con el gobierno de Belisario Betancur y la búsqueda de una salida negociada al conflicto armado colombiano, el 24 de agosto de 1984. De hecho, en la parte alta del municipio hay un museo en el que reposan piezas de los exguerrilleros.

Luego de esto, las Farc, a través de su único fundador vivo, Miguel Ángel Pascuas, conocido como “Sargento Pascuas”, amplió su poder durante la década de los 90 liderando el sexto frente de las Farc y columnas móviles como la Jacobo Arenas. 
Por tal razón, ese municipio fue punto clave para la guerra en el norte del Cauca, sur del Huila y sur del Tolima tras varios años de conflicto armado.

Durante el reciente proceso de paz con las Farc, en la finca El Vergel, se consumó el primer atentado contra dicho acuerdo. La líder social Cecilia Colcué, quien iba a recibir en su predio una zona veredal de transición de las Farc, fue asesinada el 5 de septiembre de este año en su casa.

Otras zonas afectadas por la ola invernal

Tras la avalancha del martes en Corinto (Cauca), el Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam) advirtió que hay más regiones del país en riesgo de deslizamientos por la fuerte ola invernal. Fusagasugá, Soacha (en Cundinamarca), Caldas, Santander y Valle del Cauca son las principales zonas en alerta roja.

Christian Euscátegui, jefe de pronósticos del Ideam, explicó que los aguaceros cortos, pero intensos, son los que están provocando las crecientes súbitas y que la causante de los posibles desbordes es la saturación de suelos, lo que aumenta los aludes.  Añadió que se mantiene la alerta roja en las poblaciones cercanas al río Ariguaní, en César, y las de la cuenca baja del río Cauca, en San Jacinto del Cauca (Bolívar).

Concluyó que lloverá en Colombia hasta la segunda semana de diciembre y por tal razón es necesario que en las zonas que estén en alerta roja o naranja creen planes de alerta.

 

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