Las denuncias por amenazas a periodistas durante los últimos cinco años aumentaron en un 326 %

Informar: un riesgo en el posacuerdo

En lo corrido del año, la FLIP ha registrado 199 amenazas y dos asesinatos de periodistas en todo el territorio colombiano. En el
último mes, dos comunicadores salieron exiliados por intimidaciones. Urgen medidas de protección efectivas.

Algunos de los periodistas amenazados son de “Noticias Caracol”, “Blu Radio”, “90 Minutos”y medios del Cauca.EFE

“Me cambié cuatro veces de casa y allá fueron a buscarme, hasta me cambié de ciudad y también llegaron”. Ese es parte del relato de Alexánder Cárdenas, excamarógrafo de Noticias Caracol, en un video en el que confirma su exilio por las constantes amenazas de muerte que recibió por ejercer su profesión en el departamento del Cauca.

A su denuncia se sumó Eduardo Manzano, de la misma casa periodística, quien también contó la situación que tuvo que pasar para tomar la decisión de salir del país para proteger su vida. “El 27 de octubre, dos hombres me intimidaron en una motocicleta y se le atravesaron a mi vehículo”, dice en el video que circula por redes.

Las denuncias por amenazas a periodistas, durante los últimos cinco años, aumentaron en un 326 %. En lo corrido de 2019, la Fundación para la Libertad de Prensa (FLIP) ha registrado 199 denuncias de comunicadores y dos asesinatos, mientras que en 2014, cuando la guerrilla de las Farc no se había desarmado, hubo 61 casos de amenazas a periodistas y un homicidio.

En 2015 fueron 59 las intimidaciones y dos los asesinatos. En 2016, el año de la firma del Acuerdo de Paz con la antigua guerrilla, se presentaron 90 amenazas y ningún asesinato a periodistas. Mientras en 2017 la cifra ascendió a 129 amenazas y un asesinato, en 2018 se registraron 200 casos de intimidaciones y tres homicidios.

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El riesgo para ejercer el oficio es muy alto. Así lo confirmó Jonathan Bock, director (e) de la FLIP, quien dijo que la región del Catatumbo, Norte de Santander, y los departa- mentos del Cauca y Nariño son actualmente los más peligrosos para el periodismo.

Germán Ayala, periodista y docente de comunicación, conflicto y posconflicto de la Universidad Autónoma de Occidente, le dijo a este diario que los autores de las amenazas no son grandes grupos armados consolidados, como el cartel de Sinaloa o las disidencias de las Farc, como piensan muchas personas.

“Los grupos que están amenazando, extorsionando y asesinando son en realidad pequeños carteles de sicariato”. Henry Acosta, líder de los diálogos de paz con la antigua guerrilla, añadió que “las únicas disidencias son las que están con Gentil Duarte en el Guaviare, que son 1.500 hombres; los que están con Iván Márquez, que son unos mil; los del Cauca o Nariño son cerca de mil, pero están distribuidos en pequeñas bandas criminales, y el nuevo ‘Quintín Lame’, que opera en Miranda, Cauca, y son cerca de 200”.

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Ayala dijo que las amenazas a los colegas aumentaron en los últimos años porque la situación del narcotráfico en el Cauca se ha intensificado y no se ha implementado el Acuerdo de Paz, especialmente la erradicación de cultivos ilícitos. El Observatorio de Drogas de Colombia comunicó que entre 2016 y 2017 se incrementaron en un 11 % las hectáreas cultivadas de coca.

Precisamente ese era el tema que estaba cubriendo Miguel Ángel Palta, periodista del Noticiero 90 Minutosen Cali, cuando recibió las amenazas el 1° de agosto de este año. “Cuando llegamos a la zona, hombres armados en moto nos obligaron a bajar muy rápido de la parte alta de Corinto y nos dijeron que no querían volver a vernos allá”, cuenta el reportero. Diez días después las amenazas se confirmaron por medio de un mensaje de texto, en el que le decían que atentarían contra su vida si no dejaba de informar.

Frente a las intimidaciones, los periodistas interpusieron una denuncia ante la Fiscalía para que les brindaran la protección necesaria para seguir ejerciendo. “Me asignaron dos policías para mi protección, pero luego de unos días me los quitaron con el argumento de que esos dos hombres los necesitaban patrullando en la ciudad”, denunció uno de los afectados.

Los incumplimientos de las autoridades obligaron a Manzano y a Cárdenas a salir exiliados para proteger sus vidas, con la ayuda que les brindó Caracol Televisión; mientras que otro reportero aseguró que no tuvo apoyo del medio para el que trabajaba y tuvo que salir por sus propios medios de la ciudad.

“No he recibido ningún respaldo del Estado, desconfío de las autoridades, tuve que tomar mis medidas de autoprotección porque la Defensoría nunca nos brindó garantías. En la Unidad Nacional de Protección me dijeron que había muchas personas en peligro, como líderes y políticos, y que ellos tenían prioridad sobre los periodistas”, aseguró una de las víctimas.

Sobre estos casos, Emmanuel Vargas, miembro de la Media Legal Defence Initiative, una entidad internacional que promueve la libertad de prensa en el mundo, sugirió que una de las medidas a las que podrían acudir los periodistas amenazados es demandar al Estado por la falta de garantías para ejercer la profesión. “Es una opción que respaldamos”, mencionó. Alberto Sánchez, historiador y experto en temas de conflicto y seguridad, dijo que “el primer gran reto del ministro de Defensa, Carlos Holmes Trujillo, es garantizar un esquema funcional efectivo para las poblaciones en riesgo en estos territorios, entre ellos los periodistas”.

Uno de los reporteros amenazados consultados por este medio manifestó que estaba considerando la posibilidad de sumarse a los dos colegas exiliados para proteger su vida. “Esto es muy triste, porque el periodismo es mi vida, pero la batalla la están ganando los grupos ilícitos que quieren callarnos porque nadie está haciendo nada para que podamos seguir ejerciendo en Colombia”.

La problemática del Cauca

El control y la presencia de nuevos actores armados en diferentes departamentos es uno de los retos que deben asumir las autoridades para hacer frente a la violencia. Así lo explicó Armando Gómez, historiador y experto en temas de conflicto armado en Colombia. Otro problema son las rentas criminales que se mueven en departamentos como el Cauca.

“La minería ilegal es una de esas economías más peligrosas, porque requieren un control territorial más violento, porque el cultivo y tráfico de estupefacientes es fácil de ocultar, en cambio los daños ambientales que ocasiona la minería ilegal son muy visibles”, mencionó el experto.

Para el especialista, la explicación de los hechos violentos en estas zonas tiene que ver con el control territorial. “Un actor armado tiene suficiente conoci- miento de la zona en la que opera y tiene experiencia con el control territorial, no necesita acudir a la violencia. Eso dice mucho de lo que está pasando”, explicó Gómez.

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Valentina Parada Lugo / [email protected]

Nacional

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