La iniciativa de El Espectador para reunir a nueve niños con el presidente

Otro de los textos de la serie "Los municipios olvidados" narra el encuentro de Alberto Lleras Camargo con cada uno de los pequeños.

Gabriel Cano Villegas, padre de Guillermo Cano, junto a Jorge Pérez, un niño del Tolima.
Gabriel Cano Villegas, padre de Guillermo Cano, junto a Jorge Pérez, un niño del Tolima.Archivo
A las 10:17 de hoy, el señor Presidente de la República, doctor Alberto Lleras Camargo, acompañado por su señora esposa doña Bertha Puga de Lleras, recibió en su despacho privado a nueve niños de los Municipios Olvidados de Colombia, que invitados por El Espectador visitan actualmente la Capital de su patria. (Lea: La otra cara del país que quiso dar a conocer Guillermo Cano)
 
Después de un recorrido por el centro de la ciudad los niños llegaron puntuales a la entrevista con el Jefe del Estado. Hicieron dos antesalas. Cada uno de los visitantes llevaba regalos para el señor Presidente y para su señora esposa. Los acompañó la niña Gloria Galvis quien en representación de los niños de los municipios olvidados entregó a doña Bertha de Lleras un hermoso ramo de crisantemas.  (Vea el especial de los 30 años del asesinato de Guillermo Cano)
 
Estuvieron también presentes en la entrevista don Gabriel Cano, Director de El Espectador matinal; don Guillermo Cano, Director de El Espectador vespertino; don Luis Gabriel Cano, Gerente General; don Fidel Cano, Gerente de Publicidad; el Coordinador Gral. de la Campaña de los municipios olvidados, Marco Fidel Rodríguez; el Gerente de la Empresa de Turismo, “Amador y Compañía, Ltda.”, Luis Amador a cuyo cargo ha estado la recepción de los niños invitados; una de las secretarias de la firma turística; y varios niños bogotanos que han acompañado a los visitantes e sus recorridos por la ciudad.  (Vea de qué se tratan "Los municipios olvidados")
 
La entrevista
En forma cordial el señor Presidente y su señora recibieron a los pequeñuelos de los municipios olvidados. Personalmente el doctor Lleras recibió los regalos de los niños de Curití, Santander del Sur; Cumaral, Independencia del Meta; Piedras, Tolima; Paicol, Huila; Tubará, Atlántico; Soplaviento, Bolívar; Peque, Antioquia; Marulanda, Caldas; Timbío, Cauca.
 
El señor Presidente de la República preguntó a cada niño su procedencia y estos la fueron indicando levantándose de los asientos que ocupaban en el despacho privado, cada vez que hablaban al primer mandatario. Además de mencionar la patria chica, algunos de ellos solicitaron al señor Presidente auxilios para algunas de las necesidades más apremiantes de su municipio. Le entregaron además cartas enviadas por las autoridades municipales y ciudadanía.
 
El señor Presidente fue informando de las causas que impidieron a los niños de Juradó, Chocó; Barbacoas, Nariño y Chita, Boyacá; llegar hasta la capital para participar en el programa organizado por El  Espectador con motivo de la culminación de la primera etapa de la campaña por los municipios olvidados. Estas causas son las dificultades en las vías de comunicación. 
 
 
“Todo falta en mi pueblo” Dice el niño de Cumaral
El niño Urias Enrique Rojas, de Cumaral, llegó con el propósito de exponer al Presidente de la República las necesidades de su población.
El típico llanerito se mostró muy feliz de encontrarse en Bogotá, junto con los demás niños de las poblaciones visitadas por EL ESPECTADOR en su campaña en pro de los municipios olvidados.
—¿Cómo te sientes en Bogotá? —le preguntamos.
—Estoy muy feliz. Es la primera vez que vengo a la capital y tenía muchos deseos de conocerla.
—¿Qué piensas decirle al presidente?
Urias vacila un poco y no sabe qué responder. Entonces Jorge Pérez Montalvo, quien fue el primero en llegar y ya estaba más entrenado, le ayudó, diciéndole: “Pues dile las necesidades de tu pueblo”.
—En mi pueblo falta de todo —respondió.
—¿Entonces le irás a pedir de todo al presidente?
—Sí, pero especialmente acueducto.
—¿Qué profesión te gustaría seguir?
—Yo quisiera ser profesor, pero necesito una beca para poder continuar con mis estudios.
Entre los regalos que el niño de Cumaral trajo consigo está un precioso venado hembra. 
 
 
“Quiero seguir con la tierra toda la vida”, dice el niño de Tubará
—Este es un telar manual para hacer las hamacas.
Humberto Mendoza, el moreno representante del municipio de Tubará, en el Atlántico, enseña el sencillo aparato que utilizaban en su tierra para tejer la tela de las hamacas. Después saca un yesquero y explica:
—Los campesinos de Tubará usan este encendedor.
El tiempo es corto y Humberto no alcanza a mostrar todos los objetos producidos en su tierra que ha traído para exhibir en la capital, pero antes de que la curiosidad lo domine y se dedique a mirar los altos edificios entre las sombras de su primera noche bogotana, extrae un calabazo  dice:
—En Turabá es muy difícil conseguir agua. Esta es la vasija que llevan al móntelos campesinos para tener “bebida” todo el día.
La bebida a que Humberto se refiere puede ser, según sus explicaciones, chicha de arroz o un guarapo dulce, no muy fuerte.
—¿Cómo te parece Bogotá?
—Muy bonita. Mañana tengo que mirarla muy bien.
—¿Piensas estudiar aquí?
—Pues yo quiero ser agrónomo. Pero verá usted: mis padres no tienen tata plata como para pagarme la carrera.
—Pero si quieres ser agrónomo, busca el medio de serlo.
—Sí, es claro. Tengo que trabajar para poder estudiar. Hasta ahora voy en quinto de primaria y si puedo hacer el bachillerato, trataré de ser agrónomo. Es que soy campesino, y quiero seguir co la tierra toda la vida.
—¿Y si te dieran una beca…?
—Si me dieran una beca, no la perdería nunca. Me gusta estudiar y soy capaz de mantener mi aplicación como hasta ahora.
Para terminar, Humberto dice en voz baja y en tono convincente: “Me gusta estudiar”
 
 
11 horas en mula viajó ayer el pequeño enviado por Peque
El visitante de Peque, viajó 11 horas a lomo de mula y 14 en bus para llegar a Medellín y allí tomar el avión de Avianca que lo trajo a la capital; se llama Fernando Usaga, es alumno de la escuela urbana y agricultor de profesión.
—¿Tienes tiempo de combinar el estudio y el trabajo?
—Sí, yo me arreglo para estudiar y trabajar en el campo. Lo estoy haciendo desde hace cinco años, o un poco más. Desde que mataron papá le ayudo a mi madrecita: soy el único hombre en la casa.
La recia conformación de Fernando Usaga demuestra que hace tiempo que viene trabajando en la agricultura. Su cuello es fuerte, el pecho amplio y los brazos musculados. No tiene sino 12 años, pero parece ser mucho mayor.
—¿Cansado del viaje?
—No mucho. Este viaje lo hice para pedir que apresuren la terminación de la carretera a Peque. Es de mucha necesidad. Y hay otras necesidades, que ya contó don Marco Tulio (se refiere a Marco Tulio Rodríguez, coordinador de la campaña de los municipios colombianos).
—¿A qué cultivos te dedicas?
—Al café. Por eso quiero que hagan  la carretera, para ir a venderlo a Medellín sin demorarme tato en el viaje.