Jaime Garzón según Diego León Hoyos

El actor y director recuerda con nostalgia su papel de María Leona Santodomingo, con el que construyó una fuerte amistad con el periodista asesinado hace quince años.

Diego León Hoyos y Jaime Garzón. /Archivo

“Buenas noches, bienvenidos a la mayor desinformación de Colombia y el mundo”, era el saludo con el que María Leona Santodomingo (Diego León Hoyos) y Jaime Garzón recibían a sus televidentes. Se trataba de ‘Quac el noticero’, un programa que combinaba el humor con la política y que fue emitido entre 1995 y 1997. (Vea: El asesinato de Jaime Garzón, el capítulo impune del bloque Capital de los 'paras')

El programa servía como plataforma para criticar hechos de actualidad del país y a personajes de la clase política. De allí salieron personajes célebres que se convertiría en la firma de Jaime Garzón: el abogado conservador Godofredo Cínico Caspa, el periodista William Garra, la cocinera Dioselina Tibaná que contaba chismes de sus empleadores y el universitario John Lenin.

Durante los años que trabajó en el programa, Diego León Hoyos construyó una fuerte amistad con Jaime Garzón que hoy recuerda con nostalgia.

¿Cómo conoció a Jaime Garzón?

A comienzos de los 90 coincidimos en una programadora que comenzó a realizar programas atrevidos y muy interesantes. Uno de ellos era ‘Zoociedad’, ahí lo conocí. Después nos hicimos muy amigos junto con el equipo de Quac. Esos fueron los años más divertidos e interesantes de mi vida.

¿Qué es lo que más recuerda de él?

Lo admiraba como un hombre muy generoso. Si algo amé de él es que era un verdadero defensor de los subordinados, de las maquiladoras y de los técnicos.

¿Qué anécdota no olvida junto a Garzón?

Hizo algo que me atravesó el corazón y que me va a marcar toda la vida. Un año después de ese imperdonable y absurdo asesinato yo estaba actuando en una telenovela y mi personaje llevaba una serenata de mariachis porque estaba cortejando una muchacha. Llegué y sin que yo supiera porqué, estaba llorando sin parar.

Me demoré muy poquito en entender lo que pasaba. Cuando María Leona Santodomingo cumplió 40 años, él llegó al estudio con una serenata de mariachis y toda mi vida me voy a morir de la ternura porque me dieron una serenata.

¿Cómo hacía Jaime para imitar tan bien a los demás?

Lo que pasa es que era muy pícaro. Tenía una capacidad muy natural de colocar la voz en unos sitios en los que los actores tenemos que estudiar años para hacerlo bien. Era realmente un hombre muy bien dotado.

¿Qué tal era Jaime Garzón como actor?

Pocas veces he conocido una persona con una inteligencia tan luminosa, con un ingenio, una capacidad para descubrir al otro, por eso era un gran caricaturista y un gran actor, porque el caricaturista lo que hace es capturar los detalles de una persona, tanto los físicos como los de su personalidad.

¿Cuál es el mejor papel de Garzón?

No sé. De pronto buenas noches Edificio Colombia le habla Néstor Elí. Todos me encantaban, unos más que otros. La representación de Samper, me podía morir de la risa. Estaba llena de crítica pero llena de ternura.

¿Cuál era el objetivo de Quac?

Como decía Antonio Morales, que era el director, aquí no le damos duro sino al que da papaya. Es decir, al que muestra la corrupción, el abuso del poder. Lo que trataba era de desenmascarar la impostura que hay detrás de los políticos.

¿Le manifestó a usted o al equipo que recibía algún tipo de amenazas?

Hubo como unas cosas un poco aburridoras, natural de Quac. Hubo una observación alguna vez del cartel de Cali, donde mandaban a decir a través de alguna persona que por favor dijéramos de ellos lo que quisiéramos pero que no nos metiéramos con la familia porque tal vez se hizo una broma alguna vez. Pero que yo sepa, no pasó nada distinto. Eso tuvo que ver más con la realidad de este país que con Quac.

¿Qué recuerda de ese 13 de agosto del 99?

El horror. La patria es una manera colectiva de reírse o de entenderse con el guiño. De manera que si matan la risa, matan un poco el país.

 

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