Jessica la niña que no puede estudiar por falta de vías

Es una menor de 13 años que vive en El Salado y no puede ir al colegio porque no hay vías. Su historia fue narrada por Héctor Abad Faciolince en este diario hace unas semanas.

Jessica. Foto: Daniela Abad.

Jessica Flórez tiene que poder volver a estudiar: esa fue, palabras más palabras menos, la orden que le acaba de dar el Tribunal Administrativo de Cundinamarca a la Secretaría de Educación de Bolívar y a la Alcaldía de El Carmen de Bolívar. Sin extenderse mucho el magistrado ponente, Luis Manuel Lasso, señaló que esta niña de 13 años y habitante del corregimiento El Salado (Bolívar) tiene un derecho fundamental a estudiar que está siendo violado por no tener los medios de transporte para llegar a la escuela. Y que, por esa razón, el Estado colombiano debe intervenir de la manera más efectiva posible.

El dilema de Jessica lo dio a conocer el escritor y columnista de este diario, Héctor Abad Faciolince, en un artículo titulado "Los motivos de Jessica". Convocado por la ONG española Ayuda en Acción y la Fundación Semana, su misión era narrar lo que encontrara en El Salado, ese corregimiento que fue escenario de la masacre de 66 hombres, mujeres y niños en febrero de 2000. Y lo que encontró fue a Jessica.

"Se trata de la historia de una niña que vive en esta vereda apartada del mundo, Santa Clara. Allí, en diciembre del año pasado, ella terminó la primaria, porque la vereda tiene escuela elemental. Sabe leer, escribir, sabe las cuatro operaciones aritméticas. Tardó un poco más de lo normal en terminar, porque la presencia de la maestra aquí era irregular. Pero desde hace un año habría podido y quisiera haber entrado a hacer la secundaria, en el colegio que ahora existe en El Salado, y sin embargo en todo este año no ha podido asistir", relató Abad Faciolince en su reportaje.

El motivo por el cual Jessica no puede estudiar son las vías que comunican a su casa con el casco urbano de El Salado. Mejor dicho, la ausencia de vías. Si le regalaran una moto, la moto es inútil cuando llegan las lluvias. Su familia tiene un caballo pero no hay quién la acompañe en el trayecto que le lleva una hora de ida y otra de regreso, y como el caballo lo necesitan para trabajar la tierra, el tiempo sería el doble porque su acompañante tendría que regresar a la finca tras dejarla en la escuela. Una logística de pesadilla.

El artículo del escritor llevó a Luis Domingo Gómez Maldonado, apoderado judicial de la Unidad para la Atención y Reparación de Victimas, a actuar como “agente oficioso” e interponer una tutela en nombre de la menor, exigiendo protección inmediata para su derecho fundamental a la educación.

La Secretaría de Educación de Bolívar respondió que ya se le había ordenado al rector de la institución educativa de El Salado inscribir a Jessica Flórez, pero señaló que no podía existir la vulneración de sus derechos fundamentales porque no se podía prever el futuro: es decir, no se podía saber si en enero de 2014 ella estaría estudiando o no.

El Tribunal Administrativo de Cundinamarca, sin embargo, consideró que el derecho fundamental a la educación sí peligraba en el caso de Jessica, advirtiendo que cuando se trataba del desarrollo integral de los niños, los esfuerzos estatales debían ser “redoblados”. Y, sobre todo, cuando se trata de niños que viven en zonas especialmente afectadas por la violencia, como es el caso de El Salado, en las cuales el Estado tiene un compromiso aún mayor por el mensaje que sus acciones en esos lugares tienen para la sociedad.

El Tribunal indicó que, a partir del momento en que la Secretaría de Educación de Bolívar y la Alcaldía de El Carmen de Bolívar conozcan este fallo (promulgado el pasado 23 de octubre), tendrán 48 horas para emprender las acciones necesarias para que Jessica pueda ir, sin obstáculos, al colegio el otro año a empezar su bachillerato. Y ocho días para contarle al Tribunal cómo están cumpliendo esta sentencia.