“Jonathan Vega sufre de esquizofrenia”

Así lo aseguró un allegado a Vega, en una entrevista realizada por la revista bogotana Cartel Urbano.

Durante un retiro campestre especial para jóvenes con problemas de consumo de estupefacientes y depresión, el entrevistado por la revista Cartel Urbano, conoció a Jonathan Vega, y lo describe como un joven amante de la lectura y el séptimo arte, quien estudio cine en Argentina pero no termino sus estudios debido a problemas mentales.

La psicóloga que lideraba este retiro, afirmó que Vega, quien entonces se hacía llamar “Wolf”, sufría de esquizofrenia y “había sido mal tratado por algunos psiquiatras”, por lo que la profesional decidió implementar técnicas orientales que reemplazaban los fuertes medicamentos psiquiátricos para tratar la enfermedad mental del joven, compaginando con los nuevos intereses de Jonathan por el hinduismo y el mundo oriental, y quien además señalaba “que su problema era espiritual”.

El entrevistado por la revista capitalina, quien no revela su identidad, afirma que la conducta de Vega era “relativamente normal” pero que en algunos momentos demostraba un comportamiento extraño ya que hablaba solo y le era imposible quedarse quieto por lo que daba vueltas alrededor de la casa campestre, pero “nada que indicara una esquizofrenia avanzada”.

Una vez terminado el retiro, el entrevistado y Jonathan Vega siguieron en contacto pero este último seguía con sus problemas extraños de comportamiento, ya que sumado a sus problemas "fumaba de manera compulsiva”, motivo por el cual el entrevistado decidió alejarse y cortar cualquier contacto con él.

Seis meses, antes del ataque, se volvieron a encontrar y Vega se mostraba más tranquilo, “como si tuviera controlada su enfermedad”, y manifestaba un gran gusto por la pintura. Los jóvenes dejaron de consumir drogas y empezaron a desarrollar una vida social juntos que incluía ver películas dos veces por semana, caminar en las noches, y discutir sobre la sociedad de consumo.

Al parecer, Vega tenía una especial fascinación por las mujeres y estaba en busca de una novia ya que estaba cansado de acostarse con prostitutas, “no me cabe en la cabeza que la misma persona con la que vi más de una decena de películas en mi casa, leí en voz alta poesía y fragmentos de Nietzsche (su autor favorito), y hablé de mujeres –nunca mencionó a Natalia Ponce de León-, haya cometido tan cobarde crimen”, asegura el entrevistado por Cartel Urbano.

Quien concedió la entrevista manifiesta que conoció a una persona diferente a la que hizo tan atroz crimen, “hablo del Jonathan que conocí. Pocas veces me he encontrado con alguien tan amable, pacífico y receptivo. Parecía incapaz de matar una mosca. Sin embargo, sí parecía estar rodeado por una nube negra. Algo lo atormentaba, sospeché más de una vez”.

Y agregó que “para Jonathan la posibilidad de convertir en arte o en reflexión su descontento social no fue suficiente, y cruzó el límite hacia lo real, atacó lo que odiaba de la sociedad: la belleza autocomplaciente, la vida burguesa aparentemente feliz, la sociabilidad. ¿Acaso Natalia Ponce representaba lo que él odia y a la vez desea? ¿Al no poder acceder a ella quiso dañarla?”.

Además añade que hace dos meses se alejó de Vega al hastiarse de la fuerte depresión que rodeaba a este personaje y quien una vez le lanzó un amenaza: "Si yo fuera asesino en serie, lo mataría a usted, porque es un gordo narcisista y egocéntrico”. Según él, este fue un comentario "en broma" pero que tomó seriamente como un ataque personal.

“Soy testigo que Jonathan Vega es un hombre enfermo. Un par de veces me dijo que lo atormentaban voces. En una ocasión me dijo que las voces que escuchaba le decían que no querían que fuera un hombre feliz, y que por eso debía vencer a los fuertes demonios que lo atormentaban”, expresa. Y asegura que no sabe el nivel de esquizofrenia que pueda tener “pero es claro que su condición influyó en su nefasta decisión”.

El monstruo del Batán, como ahora es conocido Vega, se encuentra recluido en el Pabellón Especial de la cárcel La Picota a la espera de una sentencia.