La copia del acta de Independencia que sobrevivió a un ataque de las Farc

El Archivo General de la Nación restauró el documento, que apenas este año apareció en el edificio del antiguo Concejo municipal de Silvia, Cauca.

Cortesía del Grupo de Conservación y Restauración del Patrimonio Documental del Archivo General de la Nación.

Estática y desapercibida, así reposó durante años una de las pocas copias auténticas que tiene el país del acta de Independencia. Estuvo enmarcada en un corredor del entonces Concejo del municipio de Silvia, Cauca, hasta que, en una tarde de mayo de 1999, las Farc se tomaron la población con cilindros bomba.

“En medio del despeluque y el agite de la gente corriendo dentro del Concejo, alguien tumbó el cuadro”, cuenta Martha Cárdenas, coordinadora del grupo de conservación del Archivo General de la Nación (AGN). Entre explosiones, vidrios quebrados y polvo, el acta cayó al suelo.

Tiempo después, cuando el pueblo volvió a la calma, una persona ingresó al recinto y se encontró la escena. Con sus manos tomó el papel de entre los cristales quebrados, lo terminó de despegar del marco, lo enrolló y lo puso en un mueble, afirma Cárdenas.

13 años después, en 2012, cuando ya el Concejo funcionaba en un edificio mucho más moderno, la nueva secretaria del Cabildo fue a la sede antigua a hacer un inventario, cuando se encontró el papel empolvado. Según Cárdenas, “nadie le prestó atención porque no sabían la carga histórica que tenía", pero la mujer tuvo una corazonada que le decía que se trataba de un documento valioso y contactó a la AGN.

Resulta que su corazón estaba en lo correcto. Dos siglos atrás, el acta de Independencia original reposaba en las Galerías Arrubla y la Casa Municipal, lo que hoy es el Palacio de Liévano en Bogotá, pero se quemó en el incendio que hubo en 1900. Por esta razón, las pocas copias auténticas que se conocen de dicho registro tienen el mismo valor que el acta original.

Alrededor de 1846, un dibujante calígrafo de la época, Simón José Cárdenas, hizo una representación del documento, que, para entonces, seguía existiendo. El hombre dibujó el retrato de algunos próceres que participaron en las revueltas, copió sus firmas y selló el documento con el escudo de la Nueva Granada característico de la época, con el cóndor con la cabeza hacia abajo.

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Descripción: 
Foto cortesía del Grupo de Conservación y Restauración del Patrimonio Documental del Archivo General de la Nación.

Afortunadamente, esta alegoría, como la llama Cárdenas, fue llevada a París para sacarle unas copias litográficas, copias que hoy, después del incendio, representan el único registro oficial de lo que fue el punto de partida de la Constitución del país. Si bien el acta no se trató de un manifiesto revolucionario, como suele creerse tradicionalmente, sí fue el primer paso hacia la lucha por la autonomía política, que se concretó, finalmente, nueve años después, con la Batalla de Boyacá. 

El hallazgo fue llevado a la AGN en agosto pasado. Martha Cárdenas lo recibió. Ella recuerda que "estaba pelado, tenía rasgaduras profundas y pedazos oxidados por el adhesivo con el que lo habían pegado a una tela". En el laboratorio y con el máximo cuidado, el equipo de la AGN le hizo todo un proceso de limpieza, soporte y reintegración cromática.

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Descripción: 
Foto cortesía del Grupo de Conservación y Restauración del Patrimonio Documental del Archivo General de la Nación.

“Siempre me he sentido la persona más feliz del mundo porque llevo más de 20 años ganándome la vida colaborando un poquito a mantener viva la memoria del país”, cuenta Cárdenas, mientras evoca el proceso de restauración de la pieza.

El pasado 17 de noviembre, Martha y Armando Martínez, director del Archivo General de la Nación, regresaron el documento restaurado a Silvia, Cauca, en un acto público en el colegio departamental. En él participaron con entusiasmo el Ejército, líderes políticos y sociales, estudiantes y toda la comunidad, que esperaban ansiosos aprender el valor del papel que pasó indiferente por tantos años. “Ver la apropiación del patrimonio, esa es nuestra razón de ser”, concluye Cárdenas.