Reactivan encuentros de reconciliación

La paz que buscan en el Amazonas

En Leticia se instaló oficialmente el Consejo Departamental de Paz, un espacio de diálogo con el que se busca crear consensos en torno a lo que significa el aterrizaje de la paz en los territorios.

Ayer se llevó a cabo en una maloka de la comunidad indígena de los huitotos, la instalación oficial del consejo. Germán Moreno - OACP

Si hay algo que plantee un reto mayor de cara a la implementación de los Acuerdos de Paz es sin duda la construcción de confianza, sobre todo en territorios en que los 50 años de conflicto armado resquebrajaron el tejido social y zanjaron fuertes divisiones en las comunidades.

De ahí la importancia de buscar nuevas narrativas y escenarios de diálogo diferentes que permitan derrotar el miedo, fortalecer lazos comunitarios y pensar la paz más allá de la desmovilización de las Farc, enfocándose en las necesidades propias de cada región del país. Pues si bien es cierto que existen zonas fuertemente golpeadas por la guerra que fueron priorizadas por el Gobierno para poner en marcha los proyectos de la paz, también lo es que hay otros territorios en los que aunque el conflicto no llegó con fuerza, también vivieron sus efectos.

Teniendo esa premisa como base, desde hace unos meses comenzaron a reactivarse en el país -de la mano del Gobierno, las autoridades locales y la sociedad civil- los Consejos Territoriales de Paz pensados como espacios de encuentro para la construcción colectiva de lo que significa el aterrizaje de la paz teniendo como eje las particularidades de cada una de las regiones.

Este martes se llevó a cabo en Leticia, en una maloka de la comunidad indígena de los huitotos, la instalación oficial del Consejo Departamental de Paz, Reconciliación y Convivencia del Amazonas, un departamento en el que si bien el conflicto armado con la guerrilla no logró radicarse permanentemente durante los años duros de la confrontación, sí se comenzaron a ver los efectos colaterales derivados de los desplazamientos masivos en departamentos aledaños en los que el accionar de los ilegales era más fuerte.

De acuerdo con Carlos Córdoba, director de pedagogía y promoción de paz de la Oficina del Alto Comisionado para la Paz, la instalación del Consejo en Amazonas forma parte de un periplo por todos los departamentos del país para apoyar la creación o reactivación de estos espacios con el propósito de construir una agenda de paz y reconciliación en cada territorio, hacer seguimiento a la puesta en marcha del Acuerdo de Paz y ayudar a su implementación en cada uno de los territorios.

“Vamos a activar alrededor de 200 consejos de paz de aquí a junio, de manera directa. Lo que estamos viendo es que, con mucho entusiasmo, los gobiernos territoriales y las organizaciones de la sociedad civil están iniciando una agenda que es distinta dependiendo del entorno. En algunos departamentos como el Cauca hay un gran énfasis por los temas de posconflicto y víctimas, por ejemplo, y eso marca fuertemente la agenda del Consejo de Paz”.

En el caso del Amazonas, explica Córdoba, hay un gran reto de integrar todos los saberes y conocimientos ancestrales indígenas con las agendas del posconflicto que deben impactar fuertemente, como son el turismo y el crecimiento verde.

Se trata, en últimas, de entregar la bandera de la construcción de la paz a los líderes y actores de la sociedad para que a través de un espacio en el que confluyan todos los sectores, se generen discusiones y se logren acuerdos fundamentales para el desarrollo de las comunidades. “La idea es que se fije una posición de lo que significa para el departamento o el municipio la implementación de los acuerdos, mucho más allá de los temas y las divisiones políticas. Hay que conversar y generar espacios para poder determinar unas reglas que permitan convivir a pesar de la diferencia”, asegura Diego Bautista, coordinador del equipo de Paz Territorial de la Oficina del Alto Comisionado para la Paz.

Para el gobernador del Amazonas encargado, César Lugo Morales, la intención es ayudar en la construcción del posconflicto desde la óptica de lo que significa para un departamento que, pese a no ser muy poblado, está lleno de necesidades. “La paz va más allá de la dejación de armas y del silencio de los fusiles, pasa por aprender a convivir sin importar qué tan distintos seamos. Lo que queremos es que todo ese grupo de personas que conforman los diferentes sectores de la sociedad tengan esa oportunidad. Nos ayuden a construir a las instituciones esa visión de paz y consolidar lo que necesitamos”.

El gobernador asegura que el departamento se ha convertido en un receptor de víctimas que llegan en busca de ayuda y oportunidades: “Aquí estamos recibiendo víctimas del conflicto, están llegando a nuestro departamento, con todo lo que significa eso, tenemos que estar preparados institucionalmente para poder brindarles lo que necesitan y de allí depende también el apoyo del Gobierno. Necesitamos fortalecer el tejido social del Amazonas. El tema de infraestructura en salud, educación, del plan básico de acueducto”.

Monseñor Héctor Fabio Henao, presidente del Comité Nacional de Paz, explica que se trata de un proceso determinante, pues la construcción de paz depende, sobre todo, de lo que pase en los territorios. “Lo que se quiere es que en los consejos departamentales y municipales estén representados todos los sectores de la sociedad y la institucionalidad”, comenta.

Según monseñor, la idea es que se den mecanismos de diálogo en torno a tres objetivos claros: construir una política pública de reconciliación que marque lo que serán las acciones del Estado para garantizar que en el país no se vuelva a las atrocidades del pasado; que se cree un programa nacional de reconciliación, paz y no estigmatización a través de una pedagogía que le llegue a toda la sociedad colombiana, y que existan mecanismos claros en los territorios para que se establezcan encuentros y procesos de largo alcance en pro de la construcción de dicha paz.

Para el Taita Santos Kamsa, líder indígena del Amazonas, espacios como el Consejo Departamental permiten generar conversaciones “para empezar a creer en los demás y hacer que los diferentes estamentos nacionales tengan la confianza y pongan la mira en esos escenarios. Desgraciadamente los gobiernos de turno no han hecho eco en estos espacios, los pueblos siguen en el abandono y no se sienten identifficados”.

Una percepción que comparte Blanca Cadiz, líder de mujeres víctimas del conflicto en el departamento, quien cree que son pocos los beneficios del Acuerdo de Paz de La Habana que han llegado al departamento. “Nosotras tenemos algunos proyectos productivos que no hemos podido poner a funcionar porque no tenemos apoyo. Para las víctimas es muy difícil”.

Durante la instalación del Consejo se realizó en la maloka un encuentro espiritual de sanación por parte de las autoridades indígenas del pueblo huitoto de Amazonas y kamsá de Putumayo, con el objetivo de ayudar a curar y cicatrizar las heridas que ha dejado el conflicto armado en las comunidades y para restablecer los lazos de confianza que se han roto como consecuencia de la confrontación. Al ritual asistieron líderes sociales y culturales de departamentos como Huila, Caquetá, Putumayo y Amazonas que abanderan en sus territorios procesos de reconciliación y transformación social.