La pesada carga del gerente de EPM por el proyecto de Hidroituango

Jorge Londoño está al frente del proyecto. Este jueves admitió que, en el peor de los casos, las fallas en la estructura de la presa podrían desatar una emergencia que deje más de 98.000 afectados.

La pesada carga del gerente de EPM por el proyecto de Hidroituango
Jorge Londoño, gerente general de EPM. EFE

Estos últimos días deben haber sido difíciles para Jorge Luis Londoño. El gerente de Empresas Públicas de Medellín (EPM) está al frente de uno de los problemas que hoy más inquietan a las autoridades: las dificultades generadas en torno al proyecto de Hidroituango. Ingeniero de sistemas y cabeza de esa compañía desde 2015, este jueves Londoño admitió que entre sus cuentas contemplaba uno de los peores escenarios: que la presa se rompa y genere una gran tragedia. (Vea: No pesque en río revuelto: una infografía para entender la emergencia de Hidroituango)

En dos entrevistas en radio admitió que existe esa probabilidad. ¿La razón? Una serie de complicaciones presentadas en la última semana, entre las que se cuentan fuertes lluvias, obstrucciones y derrumbes, incrementó la presión que el río Cauca ejerce sobre la megaobra y forzó al agua a encontrar nuevos caminos, poniendo en riesgo la vida de los trabajadores que buscaban la forma de mitigar la emergencia y la de los pobladores vecinos.

Sus palabras, pronunciadas con preocupación, ilustran la complejidad del problema: “El desafío es quién llega primero: si nosotros a la cota que estamos aspirando (210 metros de altura) o el río a su nivel máximo”, le dijo Londoño a Caracol Radio. A lo que se refería era a la necesidad de alzar la presa siete metros más para obligar al agua a pasar a través de un vertedero. Es una carrera contra el tiempo en la que se busca evitar que el nivel del afluente sobrepase la construcción. Si esto sucede, el riesgo de que la estructura empiece a presentar fallas parece inminente. (Puede leer: Si colapsa Hidroituango, puede haber una avalancha peor que la de Armero)

“Si se desborda el agua empezará a debilitar el núcleo de arcilla de la infraestructura, es decir, la convertiría en lodo y podría colapsar, generando una gran avalancha”, le explicó a este diario el ingeniero Oswaldo Ordóñez. Aunque especular sobre un hecho incierto es poco útil, algunos cálculos, como los de Santiago Ortega, profesor de la Escuela de Ingeniería de Antioquia, sugieren que podría tratarse de una avalancha mucho mayor que la de Armero en 1985.

Antes de enfrentarse a estas dificultades y antes de que Federico Gutiérrez, alcalde de Medellín, lo nombrara gerente de EPM, Londoño tenía una larga experiencia en el sector privado. Tras graduarse como ingeniero de sistemas de la Universidad Eafit y pasar por el programa de Presidentes de Empresa de la Universidad de los Andes, durante 27 años había estado al frente de Invamer, una reconocida firma de estudios de mercados y de opinión. 

Su nombramiento en EPM, en reemplazo de Juan Esteban Calle, lo dejó con 50 años a cargo de uno de los grupos de carácter público más importantes de Colombia. Apasionado de los caballos y hermano del fallecido exministro de Protección Social Juan Luis Londoño de la Cuesta, también había sido asesor de la junta directiva de Casa Luker y de la presidencia del Grupo Éxito.

Cuando arribó a su nueva compañía el presupuesto que manejaba llegaba a los $9,6 billones, una cifra que poco a poco creció con el tiempo. Hoy sus ingresos rodean los $14,9 billones y las utilidades netas en 2017 fueron de $2,3 billones, la más alta en 63 años de historia. La meta que se había trazado Londoño era ambiciosa: convertir a Empresas Públicas de Medellín en una verdadera multilatina con ingresos de $30 billones.

Incrementar las ganancias y expandirse por América Latina (EPM está en Chile, El Salvador, Guatemala, México y Panamá) no eran las únicas tareas que tenía pendientes este antioqueño. Uno de los principales objetivos era culminar Hidroituango, ese proyecto que se había puesto en marcha una década atrás y que hoy lo tiene en serios aprietos. Era la joya de la corona de la compañía: fue planeado para satisfacer el 17 % de la demanda nacional de energía.

Aunque a finales de 2018 debía estar listo, la suma de inconvenientes muestra un futuro incierto que tiene preocupado tanto a Londoño como al gobernador de Antioquia y al presidente Juan Manuel Santos. Si la presa cede, el agua se llevará a su paso varios municipios de ese departamento, entre ellos Valdivia, Tarazá, Cáceres, Caucasia y Nechí. El caudal puede llegar, incluso, al sector de La Mojana, en Sucre. En caso de que eso suceda, estarán en riesgo más de 98.000 habitantes. Evitar que haya una víctima mortal es una de las prioridades de las autoridades y por ello han realizado intensas labores de evacuación.
“Tenemos un promedio de cuatro a cinco horas desde el momento en que se llegue a romper la presa, pero momentos antes mostraría signos de deterioro y nosotros activaríamos la alarma”, le dijo Londoño a Caracol Radio.  (Le puede interesar: ‘Existe la posibilidad de que se rompa la presa de Hidroituango’: gerente de EPM)

Más inconvenientes

Jorge Luis Londoño tampoco ha tenido suerte con el clima. Las intensas lluvias que por estos días caen en territorio antioqueño, en la región Caribe y en el Pacífico han complicado las tareas de los operarios de EPM. Buena parte de esos territorios tienen la alerta roja del Ideam por la posibilidad de que sus ríos crezcan intempestivamente. 

Los cálculos de ese instituto muestran que hay una probabilidad del 80 % de que las lluvias se intensifiquen en la zona de confluencia de Hidroituango. De ser cierta esa predicción, el río Cauca crecerá y afectará el estado de la presa. Además de dificultar las labores y disminuir significativamente la productividad de los trabajadores, reduce el tiempo de maniobra. En otras palabras, la carrera de Londoño será más corta. En estos días Colombia sabrá si pudo ganarla o la fuerza de las aguas de ese inmenso proyecto resultaron vencedoras.

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