"La política antidrogas es una serpiente que se alimenta de sí misma": Estefanía Ciro

La colombiana que ganó el premio Juan Bosch de la Unesco por una investigación que reivindica al sujeto campesino cocalero, habló con El Espectador y explicó sus hallazgos.

Saadia Sánchez, Estefanía Ciro y Eduardo SelmanCortesía

La colombiana Estefanía Ciro Rodríguez recibió el premio de la Unesco Juan Bosch para la Promoción de la Investigación en Ciencias Sociales en América Latina y el Caribe por su investigación sobre el papel social del cultivo de hoja de coca en la Amazonía.

La ceremonia de entrega del reconocimiento se llevó a cabo este lunes en la Universidad de Los Andes, de la cual Estefanía es egresada, y en ella estuvieron presentes la directora de la Oficina de la Unesco en Quito, Saadia Sánchez; el ministo de cultura de República Dominicana, país que creó este merecimiento, Eduardo Selman; el rector de esa universidad, Pablo Navas, entre otras personalidades del mundo académico.

Lea también: Sustitución de cultivos: ¿una lucha que Colombia da sola?

El premio Juan Bosch, que toma su nombre de un famoso autor y político Dominicano, busca recompensar a jóvenes investigadores en ciencias sociales en América Latina que contribuyen con su labor al fortalecimiento de los vínculos entre la investigación y las políticas públicas. A Estefanía le fue entregado el premio por su tesis doctoral titulada “Trayectorias de vida de cultivadores y cultivadoras de coca en el Caquetá y construcción de la legitimidad de la actividad cocalera”.

En diálogo con El Espectador, Estefanía Ciro manifestó que la verdadera importancia del recibimiento de este premio, radica en poner el foco sobre el verdadero lugar donde están los problemas para consolidar la paz en el país. “El centro de las contradicciones no está en los lugares más visibles como en Bogotá o en otras ciudades, sino que las contradicciones que hay que resolver en torno a la paz están es en las regiones” asegura la investigadora.

La motivación de Ciro para emprender esta investigación estuvo en acercarse al sujeto cocalero campesino desde otra óptica que superara la tradicional estigmatización que se cierne sobre ellos. “Había un vacío académico en torno a las investigaciones que ponían al sujeto cocalero como el desviado, el delincuente, el anormal, el títere de la guerrilla; había muchos estigmas desde la academia y la opinión pública sobre ese sujeto”, afirma Estefanía.

Lea: La sustitución de cultivos es mucho más que levantar hectáreas de coca

“La intención es entender las trayectorias de vida, las experiencias de los campesinos y campesinas para entender cuál es la relación que establecen con la coca. Eso permite identificar las transiciones y las rupturas en sus vidas que explican, por ejemplo, que se hagan cocaleros o que dejen de serlo, porque si hay algo que tiene la coca es que entran y salen de ella, no necesariamente permanecen allí” explica Ciro.

La investigación logra acercarse a las trayectorias de vida de los campesinos cocaleros para entender las razones que los llevan a optar por este camino. “Lo que se muestra es que las unidades familiares cocaleras son muy vulnerables por dos cosas: la violencia y la pobreza. Porque son familias que han perdido al papá o a la mamá, que los hijos han tenido que reemplazar roles paternos o maternos en sus casas, familias que han enfrentado en los 80 y los 90 el conflicto y la guerra contra las drogas. La coca viene a aliviarles el hambre” aclara la ganadora del premio.

Uno de los principales hallazgos de la investigación es que la política antidrogas vulnera los derechos de las comunidades campesinas y además continúa reproduciendo la persistencia de los cultivos de coca.

La política de drogas es como una serpiente que se alimenta de sí misma porque en la medida que hay violencia, que hay conflicto, que se genera esta inestabilidad regional, lo que se hace es crear más inestabilidad en las familias que terminan viendo en la coca una opción” afirma Estefanía.

La investigadora deja claro que el problema no es de criminales sino que obedece a las condiciones de pobreza a las que están sometidas las comunidades y que la política antidrogas no ataca. “Mientras no cambie la política prohibicionista de drogas no tiene ningún sentido ensayar ninguna otra política, ni la de erradicación, ni la de fumigación ni la de sustitución” puntualiza Ciro.

802082

2018-07-24T15:59:33-05:00

article

2018-07-24T15:59:33-05:00

sforero_256343

none

* Redacción Nacional

Nacional

"La política antidrogas es una serpiente que se alimenta de sí misma": Estefanía Ciro

88

5013

5101

 

últimas noticias

El homicidio como accidente de trabajo

El viaje más largo al Llano