Lana, una apuesta de Colombia en el mundo de la moda

Con invitados de la talla de la diseñadora colombiana María Clara Restrepo, un festival busca rescatar el sentido cultural de esta fibra y pone de relieve su importancia para la economía.

Uno de los objetivos de Festilana es incentivar a las personas a retomar el legado de la tejeduría. / Fotos: Cortesía Fundación Compartir

Muchos colombianos asocian la lana con la costura tradicional. Con la típica ruana. Pero más allá de ser una prenda de nuestros campesinos, esta fibra orgánica esconde un pasado que pocos conocen: una herencia indígena muisca. La lana ha sido la principal materia para la tejeduría de nuestros ancestros. Se llegó a utilizar en prendas para diferenciar la edad o la condición de cada persona; incluso se utilizó como ofrenda a dioses y para hacer trueques.

Sin embargo, en Colombia se ha perdido el oficio de la tejeduría con este material y sólo los adultos mayores —en casi todos los casos— de pueblos y municipios, muchos alejados de las grandes ciudades, guardan un recuerdo intacto de cómo se fabrican algunas prendas y productos a base de esta fibra. Por esta razón, y teniendo en cuenta que la lana representa una de las principales materias primas de regiones como Ubaté, en Cundinamarca, la Fundación Compartir emprendió desde hace siete años Festilana, actividad que busca reunir a los artesanos que trabajan este producto para visibilizar una cultura que sigue viva y que, poco a poco, ha sido incluida en la alta costura.

No sólo Colombia se ha unido al reto de demostrar los beneficios de trabajar con este material que, además de generar abrigo por su textura, es fácil de manipular, se biodegrada más rápido y por ser antiestático adquiere menos suciedad como el polvo. Grandes diseñadores de modas han empezado a incluir la lana en sus creaciones. Reino Unido también se unió y es, hoy en día, uno de los países que más han trabajado para rescatar su valor. Por eso creó en 2010 la “Campaña de la Lana”, que ha permitido exaltar las bondades de este material, ha ayudado a otros países a sacar adelante sus producciones con esta materia y ahora se dispone a aliarse con Festilana. Es la primera vez que una campaña británica llega a América Latina para avalar una actividad como esta.

Festilana no sólo pretende rescatar el valor cultural que tiene esta fibra orgánica en Colombia; con el aval que tiene por parte de la Campaña de la Lana, formará parte de un movimiento global con el propósito de unir a campesinos, tejedores, esquiladores y artesanos con grandes diseñadores de moda y comerciantes en todo el mundo. También quiere resaltar la tradición tejedora del país, por eso eligió a Cucunubá como el anfitrión de estas muestras, un municipio que, luego de años de actividad minera y agrícola que fue dejando en la sombra el trabajo con la lana, pretende defender con ahínco sus tradiciones y mostrarle al mundo que las raíces ancestrales también ayudan a dinamizar la economía, generan recursos vitales para la región y son sostenibles por la poca energía que se emplea para confeccionar prendas u otros elementos a partir de la lana.

En últimas, se trata de revivir el orgullo que hace apenas unos años demostraban reconocidas personalidades como el cantautor de música carranguera Jorge Velosa, al enfundarse en una ruana boyacense. Para ello Festilana se vale también de las mismas estrategias que les garantiza el éxito a los diseñadores de la alta costura en el mundo. Por eso creó una pasarela en Cucunubá, Cundinamarca, que este año contó con la reconocida diseñadora de moda colombiana María Clara Restrepo, quien trabajó con la Casa Versace, un ícono en el mundo de la moda, y que presentó la colección de su marca Rohka. También estuvieron figuras como Julia de Rodríguez, María Luisa Ortiz, Carolina Robayo, Juan Pablo Socarrás y Ángel Yáñez, quienes han reivindicado el uso de la lana en sus confecciones, además de reconocer y apreciar su legado “artesanal ancestral”.

La idea es que, así como la Gobernación de Cundinamarca, la Alcaldía de Cucunubá, Compre Colombiano, Artesanías de Colombia y el Programa de Apoyo a Artesanos —este último ha ayudado a más de 200 campesinos—, se unieron para hacer posible este encuentro cada noviembre, para que los tejedores de la lana de otros municipios descubran los beneficios que tiene trabajar con esta fibra. De, en el mejor sentido de la expresión, ponerse de ruana la moda.

 

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