Líderes en sostenibilidad

En la primera categoría de los premios que cada año entrega Caracol TV, se reconoce la labor de aquellas personas que trabajan en sus comunidades en pro del medio ambiente.

La naturaleza en las aulas 
 
En el Colegio Cooperativo de la Presentación, en Garzón (Huila), el profesor de bellas artes, Arley Núñez, encaminó su labor a la conservación y preservación del Parque Mitológico y Jardín Botánico, Mitbot, un espacio que ha sido aprovechado por los estudiantes de la institución para hacer prácticas las clases que reciben a diario.
Con el fin de recuperar los humedales del municipio, Núñez se encaminó a la preservación del parque, proyecto en el que se comenzaron a integrar los estudiantes, a tal punto que se convirtió el espacio en un aula múltiple en la que se integraron las diferentes disciplinas que se ven en el colegio.
 
Para los estudiantes, el proyecto transversal ha permitido limpiar el parque, recuperar el nacimiento de las aguas y sembrar árboles y plantas nativos, que ellos mismo están encargados de proteger. Por otro lado, se incentiva la mitología, utilizada por los profesores como elemento protector para preservar el recurso natural.
 
Con esta iniciativa, en el municipio se busca generar habilidades y capacidades de trabajo para que tanto sus habitantes como los estudiantes trabajen en la conservación de los ecosistemas.
 
Cuidadores de la tierra
La Guajira ha sido uno de los departamentos del país más afectados por el cambio climático. Su desertificación ha disminuido los canales de agua, por lo que las comunidades wayuus se han visto seriamente afectadas, presentando graves casos de desnutrición, por la falta del líquido vital y de alimentos.
 
Para contrarrestar esta problemática y con la idea de que los pequeños cambios pueden contrarrestar los efectos del cambio climático, el cirujano y filósofo Camilo Prieto emprendió un proyecto con el que pretende que los pueblos wayuus aprendan sobre el cuidado de los recursos naturales.
 
Para ello, creó el grupo Yaya Waymajuin tu u maapakat, que en wayunaiki significa cuidadores de la tierra, para que, a través de talleres y jornadas de siembra de especies nativas, los indígenas aprendan sobre los cuidados que deben tener para preservar su territorio, así como los concientizan sobre la importancia de no arrojar basuras ni utilizar bolsas plásticas.
 
Con esta iniciativa, Prieto ha logrado llegar a siete comunidades de La Guajira y recientemente ha iniciado una nueva labor en Chocó y Guainía.
 
Barco hundido 
En el parque natural Seaflower, un grupo de buzos, liderados por Jorge Sánchez, trabajan a diario para limpiar el lecho marino de la reserva y sacar la basura que queda atrapada en el fondo del mar. Cada residuo retirado del lecho marino les cuesta $9.500 y una inmersión de tres personas por 16 minutos.
 
 El proyecto, que ha logrado sacar 5,3 toneladas de residuos hospitalarios, pañales, partes de vehículos y cientos de metros de nailon, busca proteger la biodiversidad que tanto se ve amenazada en las islas de San Andrés y Providencia.
 
 Todo comenzó luego de que Jorge Sánchez encontró, bajo la zona de Barco Hundido o “Blue Diamond", más de 300 llantas acumuladas, por lo que decidió llamar a algunos de sus amigos para limpiar el área. En un principio no fueron más de ocho personas, pero logró tal acogida que hasta hoy, en las jornadas, han participado más de 250 buzos voluntarios.
 
Ahora, la iniciativa, conocida como Bajo Tranquilo, se centra en dos labores: liberar especies de la basura que sacan del océano y evitar que otras queden atrapadas y mueran en medio de los desechos.
 
Tanto el trabajo de Sánchez como de los buzos es voluntario y su principal interés es limpiar el lecho marino de San Andrés.
 
Sostenibilidad económica y ambiental
 
Desde hace 15 años, la ingeniera ambiental Myriam Rubio ha venido trabajando en un programa de educación ambiental en Barrancabermeja, que se enfoca en el aprovechamiento de recursos sólidos.
 
En este proceso comenzó una nueva iniciativa, en la que les enseñó a los enfermos renales a obtener recursos a través de manualidades que realizan con los materiales recogidos en cinco colegios del municipio, en donde además promueve buenas prácticas ambientales, como sembrar árboles, recoger material reciclable y aprovechar el plástico y el papel. Esto para que los estudiantes sean quienes realicen estas actividades de concientización en sus casas y barrios.
 
“Pienso, digo y hago” es la principal motivación de Rubio para incentivar a los enfermos renales y sus demás pupilos para llevar a cabo sus propuestas empresariales, enfocadas en la disminución de costo, pero especialmente en la reutilización del material reciclable. Ahora su meta es lograr que la Secretaría de Educación le permita llevar a cabo su proyecto en los 25 colegios públicos de su municipio.