Hay 715 familias damnificadas en Lloró

La cara de la tragedia invernal en Chocó

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En el municipio de Lloró el desbordamiento de los ríos Atrato y Andagueda dejó un puente colgante destruido, la vía de acceso afectada y el corregimiento de Boraudo totalmente inundado. Las familias esperan acciones concretas por parte del Estado.

Ocho días después de la intensa jornada de lluvias que dejó gravísimas afectaciones en Chocó, en el municipio de Lloró la emergencia se mantiene. La creciente de los ríos Atrato y Andagueda, que se unen en este sector, generó inundaciones que tienen en riesgo a las comunidades.

El fenómeno de la niña ha afectado a 61.723 familias en Colombia, dejando daños en más de 22.000 viviendas en 308 municipios de 25 departamentos. Inundaciones, movimientos en masa y vendavales con fuertes lluvias han sido la constante de la última semana, sin contar con la tragedia causada en San Andrés por el huracán Iota.

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En Lloró, Chocó, el nombre del municipio parece pensado para la ocasión. Hay por lo menos 715 familias afectadas. Según el alcalde del municipio, Moisés Córdoba, son casi 5.000 personas damnificadas, aunque de acuerdo con Gestión del Riesgo se trataría de 2.800. En la cabecera municipal el puente colgante colapsó por la creciente del río Andagueda. La vía de acceso al municipio se vio afectada y el acueducto no está en funcionamiento por daños en la represa. Por el momento, están llevando carrotanques para distribuir agua y los especialistas de Invías evalúan la situación del puente, mientras que embarcaciones transportan a las personas y los enseres de un lado al otro.

Las calles de Boraudo, corregimiento de Lloró, están desoladas, inundadas y cubiertas de barro, como las describe Yadira Rentería, una de sus habitantes. “Cuando nos dimos cuenta, ya estaba el río en el segundo piso, no nos dio tiempo de nada, se nos mojó todo, perdimos todo y muchas casas se cayeron”, afirmó. Dice que algunas familias están en el albergue porque el agua se llevó sus casas, otras intentan reconstruirlas. Sin embargo, la comunidad solicita reubicación, porque están cansados de vivir con el miedo de que ocurra una tragedia.

En Boraudo hay 300 casas, de las cuales 117 resultaron afectadas, según el alcalde. También se inundaron la iglesia, la casa comunal, la escuela y el centro de salud. De acuerdo con el informe de Gestión del Riesgo, son cerca de 273 familias damnificadas en el corregimiento, un total de 300 al sumar las de Peñaloza y Guatseruma, veredas asentadas junto al río Atrato. El corregimiento cuenta con un albergue construido en madera, aunque es un salón grande, el día de la emergencia no pudo resguardar a todos los afectados. Actualmente permanecen allí 17 familias.

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Alexánder Guerrero, párroco de Lloró, le contó a este diario que el corregimiento de Boraudo se inunda con regularidad, por eso los habitantes, que están en precarias condiciones, decidieron construir un segundo piso para sus casas de madera, así suben sus pertenencias cuando hay fuertes lluvias y el río se crece, pero esta vez la emergencia no les dio tregua. “Me atrevería a decir que, en los dos años que llevo, la comunidad se inunda al menos una vez al mes”, dijo.

Rentería afirmó que hace siete años hubo una inundación generalizada, aunque menos grave que la de este 14 de noviembre, desde entonces le están pidiendo al Gobierno la reubicación. “Nos decían que sí, pero todavía no nos han dado respuesta. Ya no queremos seguir viviendo con esta zozobra del río y el miedo a que nuestros hijos se ahoguen. Perdimos todo, pero lo que le pedimos al Gobierno es que nos reubique”, aseguró Maryuris Ibargüen, habitante de Peñaloza, vereda del municipio de Lloró. Dice que agradece la ayuda que han recibido, como ropa y alimentos, pero dormir es una odisea. Ella está durmiendo en colchonetas provisionales porque se le mojaron los colchones y electrodomésticos.

La madrugada del sábado, Ibargüen vio cómo sus familiares, también vecinos, subían sus pertenencias al segundo piso para no inundarse. Como su casa está en un lugar alto, pensó que no pasaría nada grave. Cuando el agua estaba entrando por las paredes de madera, les pidió a sus hijas de 3, 7 y 14 años que le dieran espacio en las camas para montar las cosas. “Creí que no sería mayor cosa, de un momento a otro el agua subía más y más. Sacamos la lavadora, pero al regresar el agua ya había sumergido todos mis enseres y mis niñas estaban totalmente mojadas con lodo, en su inocencia se bañaban emocionadas porque nunca el río había estado tan alto”, recordó Maryuris.

A las 9:00 de la mañana solo quedaban ruinas, el río arrastraba animales, cultivos y enseres; la casa de Ibargüen se movía de un lado a otro y la tienda del abuelo, de 86 años, estaba sumergida. “Si hubiéramos tenido ayuda oportuna no estaríamos tan afectados”, manifestó. Cuenta que después escuchó a su prima gritar la noticia: “Se cayó el puente Lloró” y ahora se pregunta cuándo iniciará la reparación, aunque ya han recibido la visita del gobernador, la vicepresidenta y la primera dama.

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Según Rafael Bolaños, coordinador de Gestión del Riesgo en Chocó, en el Plan de Desarrollo municipal y departamental está proyectada la reubicación de Boraudo; ahora buscarán hacerlo en el menor tiempo posible con el apoyo del Gobierno nacional. Este plan contempla la disposición de un lote que ya tiene la Alcaldía municipal. “El Gobierno se comprometió con este tema, realizaremos una mesa conjunta con la Gobernación para hacer un plan de trabajo, definir cuáles obras son las prioritarias y buscar la financiación”, afirmó el alcalde Córdoba.

Desde la Alcaldía le solicitan al Gobierno la asistencia inmediata con cobijas, alimentación e implementos de cocina, para Boraudo el alcalde no ve otra alternativa que la reubicación de la población. Lloró también necesita la reconstrucción del puente, la pavimentación de 3,5 kilómetros de la vía que hacen falta, la construcción de un muelle que ya está en licitación y al menos un hospital. “En esta emergencia no teníamos a donde llevar a los enfermos o heridos”, dijo el alcalde, pues por ahora solo tienen un centro de salud en la cabecera municipal y un puesto de salud en Boraudo.

Este municipio, de casi 11.000 habitantes, ni siquiera tiene un hospital de primer nivel y hace parte del departamento con mayor índice de pobreza (45,1 %), según datos del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE). La población denuncia que durante años ha sufrido inundaciones y le ha pedido atención al Estado; ahora que muchos han perdido sus casas y enseres, solicitan que haya una respuesta efectiva para evitar una tragedia mayor.

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