Los argumentos de Chocó para reclamar a Belén de Bajirá como suyo

Con pruebas históricas, la delegación de este departamento se niega a que el expansionismo antioqueño les cobre más tierra de la que ya les han quitado.

Territorio de Belén de Bajirá Cortesía

La ubicación de Belén de Bajirá, entre Chocó y Antioquia, es una disputa histórica por 2.050 kilómetros cuadrados, más del tamaño del departamento de Quindío. Este territorio es un asentamiento negro de raíces ancestrales chocoanas, a donde llegaron hace un siglo colonos antioqueños y cordobeses. Allí conviven 25 mil habitantes sobre la selva tropical del bajo Atrato, en medio de abundantes recursos naturales como el oro, el cobre, la madera, la pesca y los suelos fértiles. (Lea: Aún no hay decisión de fondo sobre si Belén de Bajirá es de Chocó o de Antioquia)

Los conflictos limítrofes de estos dos departamentos perduran desde la colonia, incluso desde antes de la creación de la Gobernación de Chocó (1567) y la Gobernación de Antioquia (1569). La discusión ha tenido sus etapas: en el siglo XVIII, por ejemplo, el problema se intensificó con los intentos de la Provincia de Antioquia por conseguir salida a los dos mares como recomendación de Mon y Velarde, el hombre enviado por la Corona Española para la prosperidad de este territorio.

Ahora bien, la nueva controversia proviene del año 2000, tras una ordenanza donde se declaraba a Belén de Bajirá como municipio chocoano. En efecto, autoridades antioqueñas demandaron esta medida alegando que el pueblo era un corregimiento de Mutatá, ubicado en la región del Urabá sur. Siete años más tarde el Consejo de Estado anuló la decisión.

La primera prueba para demostrar que la zona disputada hace parte de la jurisdicción territorial de Chocó se remonta a una ley expedida por Simón Bolívar en 1821, donde se funda el cantón del Atrato y dentro de él Bajirá como parte del municipio de Ríosucio. Casi una década después, la creación de la Intendencia de Chocó, una antigua entidad que incluía todo lo que corresponde hoy al departamento, demarcó de nuevo a este asentamiento como su propiedad. Al igual que en 1947, cuando la ley 13 consignó por segunda vez este deslinde.

Otra defensa legal se da a principios del siglo XX, cuando las comisiones demarcadoras precisan como tierra riosuceña al pueblo de Belén de Bajirá. Luego, en 1947 el Congreso autoriza que el departamento de Chocó se establezca dado que su conformación no afectaba los límites vecinos.

“En aquel tiempo, Antioquia logró que le fuera anexado el territorio actual del Urabá antioqueño, Arquía y Ocaidó, con 13 mil kilómetros cuadrados del Darién chocoano, gracias a la excusa de los límites dudosos. Es decir, un pedazo de tierra más grande que los departamentos de Caldas, Risaralda y Quindío juntos. Esto demuestra que en todos los litigios de deslinde el gran ganador ha sido Antioquia, y el gran perdedor el Chocó, incluso ahora con el litigio sobre Bajirá estamos a las puertas de perder otros 2 mil kilómetros cuadrados”, contó el escritor José E. Mosquera en declaraciones a El Espectador.

Tierra de cuatro culturas, ¿corregimiento de quién?

El 30 de noviembre de 1976 la Registraduría Nacional expidió por primera vez cédulas de origen procedente de Belén de Bajirá, como habitantes chocoanos del alto de Ríosucio. Durante esta década la presencia guerrillera del EPL intimidó a la población, de hecho, la muerte de dos inspectores a manos del grupo insurgente complicó la cuestión limítrofe que hoy viven los dos departamentos. (Lea: En febrero de 2017 habitantes de Belén de Bajirá sabrán si son chocoanos o antioqueños)

En ese momento, las dos partes acordaron el nombramiento de un inspector paisa para hacerle frente a la violencia, este contaba con el apoyo de una brigada localizada en el Urabá antioqueño. Al tiempo, se construyó dentro de Bajirá una inspección que confundió a los pobladores por su toponimia: era una estación de Policía que no correspondía ni con su ubicación, ni con una identificación chocoana.

Este hecho permitió que la Gobernación de Antioquia, a través de Mutatá, atendiera las problemáticas sociales del territorio, el cual seguía siendo de jurisdicción ajena. Es más, durante unas elecciones hubo cédulas inscritas de habitantes chocoanos de Bajirá, quienes de repente podían votar en municipios antioqueños por candidatos del partido conservador de Antioquia.

Actualmente Belén de Bajirá tiene dos hospitales, dos inspecciones y dos escuelas, cada una de Chocó y Antioquia. Este es un pueblo en el que conviven la cultura indígena, los negros, las costumbres andinas y los colonos chilapos.

“En su mayoría, los chocoanos de Bajirá son corraleros y los chilapos, provenientes de la sabana de Córdoba y Sucre, se comparten con los negros nativos pequeñas parcelas de cultivos de plátano. Estas dos culturas se dedican a la agricultura, al cuidado de la madera y al servicio de las fincas antioqueñas, porque los paisas son los comerciantes, administradores de la ganadería extensiva y dueños de la tierra”, manifestó Fredy Lloreda, delegado de la gobernación de Chocó para el proceso de deslinde del territorio disputado.

Por otro lado, las comunidades negras gozan de títulos colectivos otorgados por el  Instituto Colombiano de la Reforma Agraria, Incora, en 1993. Esto les otorga el reconocimiento de sus derechos ancestrales por haber ocupado terrenos baldíos junto a los ríos de la Cuenca del pacífico, por tanto, en Bajirá existen dos escrituras de propiedad que fueron violadas tras la incursión de los paramilitares del año 2000 al 2005.

“Con la presencia de las Autodefensas llegaron también los empresarios antioqueños, quienes se apoderaron de las tierras que hacían parte de los títulos dados”, concluyó Lloreda.

Contra el argumento antioqueño de la inversión

Hasta la fecha, la única institución idónea para determinar la cartográfica nacional, el Instituto Geográfico Agustín Codazzi, ha proferido dos informes técnicos en los que se ratifica a Belén de Bajirá como territorio chocoano. Además, existe un reporte hecho por la Comisión Accidental Demarcadora que coincide con las dos resoluciones previas.

Sin embargo, el Senado planteó sustituir a esta primera entidad por una comisión de conciliación para Chocó y Antioquia, con un representante de los dos departamentos con el fin de precisar la demarcación definitiva, es decir, modificando los límites que ya existen.

Asimismo, la disputa se fortalece con el argumento de la inversión inyectada por Antioquia mientras Chocó, en cabeza del delegado Lloreda, explica que “está prohibido demostrar la propiedad de un ente territorial con la excusa de inversión, ejercicio de jurisdicción o administración de una zona, según el artículo séptimo del decreto 2381 del 2012. Si bien Antioquia sí construyó dos instituciones en el territorio, lo hizo con los recursos de la nación  el dinero al reportar la población de Belén de Bajirá como parte de su jurisdicción”.

La tierra en disputa comparte las características de las regiones aledañas: zonas relegadas del país, donde escasea el desarrollo. “A pesar de las condiciones de Bajirá, Antioquia ha usufructuado no solo a través de los impuestos prediales y comerciales que se pagan en Mutatá, sino con la explotación de madera en el Darién, la producción de plátano, las regalías de este negocio mediante el puerto de Turbo, la ganadería extensiva y por último, su pretensión de extraer oro y cobre en compañía de empresas como Anglogold Ashanti, B2Gold y Continental Gold”, concluyó Fredy Lloreda.

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