'Los jóvenes están saliendo del mercado laboral'

El fenómeno ha afectado la generación de empleos, asegura Jürgen Weller, miembro de la Cepal quien estuvo en el foro Trabajo Decente por una Vida Digna, invitado por la Alcaldía de Bogotá.

Jürgen Weller sostiene que la inestabilidad laboral sigue siendo un problema mayúsculo en la región. / Óscar Pérez.

En los últimos 10 años América Latina ha vivido mejoras en la generación de empleo. Sin embargo, los retos de sus países siguen siendo enormes a la hora de que esos avances se traduzcan en trabajo decente y reducción de fenómenos como el desempleo entre los jóvenes. Precisamente este punto parece ir en aumento, como lo señaló a El Espectador Jürgen Weller, experto en mercados laborales de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal).

Weller fue uno de los invitados al foro Trabajo Decente por una Vida Digna, organizado la semana pasada por este diario, la Alcaldía Mayor y ONU Hábitat. Allí hizo un balance sobre el mercado laboral latinoamericano y habló acerca de las alternativas que tiene Bogotá para fortalecer la producción de las medianas y pequeñas empresas como vía para generar empleo.

¿Que ésta sucediendo en América Latina con las oportunidades de ingreso y empleo?

Los últimos 10 años fueron relativamente favorables en su conjunto. Ha aumentado el empleo asalariado y el empleo asalariado formal y mejoraron moderadamente los salarios mínimos. También ha mejorado la distribución dentro del mercado laboral.

¿Esas oportunidades han sido de calidad?

Mientras en los 90 la pauta general fue el empeoramiento de la calidad del empleo, en la primera década de este siglo hubo una mejora en casi todos los indicadores. La cotización a sistemas de protección social y pago de vacaciones y aguinaldos ha aumentado entre los asalariados. Además, en los últimos 10 años ha aumentado el porcentaje de este tipo de trabajadores y se ha reducido el número de personas que tienen bajos ingresos. El único punto en donde no hubo mejoras es que está aumentando la proporción de personas que trabajan de manera no permanente y con ello la inestabilidad laboral.

¿A qué se deben las mejoras?

Un factor es el crecimiento económico, que ha sido relativamente elevado e hizo que las empresas demandaran más mano de obra. El otro es que hubo un cambio en las políticas que durante los 90 se concentraron en el esfuerzo de reducir costos y simplificar la contratación. En cambio, en los últimos 10 años hubo cierto cambio y se dio mayor protección a los trabajadores, con aumento de salarios mínimos que habían caído en los 80 y políticas para mejorar la negociación colectiva y la sindicalización. No en todos los países, pero es la tendencia.

¿Qué ha pasado con el desempleo en 2013?

Estamos viendo que mientras el desempleo en general está cayendo levemente, está aumentando entre los jóvenes. Ellos se están retirando del mercado del trabajo, lo que ha desacelerado la generación de empleo que en 2012 fue muy dinámica y aumentó en 3%.

¿Qué ha pasado con los jóvenes?

Estamos examinando varias posibilidades. Una es que estén prefiriendo estudiar más tiempo y trabajar en el futuro. Pero hay una posibilidad negativa: que estén en el grupo de los famosos “ni ni”: los que no trabajan ni estudian. Esto puede deberse a que cuando las empresas contratan menos, los primeros afectados son los jóvenes que están buscando trabajo, porque antes de despedir el primer paso es no contratar nuevas personas.

¿Qué alternativas hay para que una ciudad como Bogotá genere empleo?

Una tiene que ver con el apoyo al desarrollo productivo. A nivel de ciudad no tiene mucho sentido apoyar a las grandes empresas, sino a las pequeñas y medianas con mejores condiciones para expandir su producción y generar más empleo.

¿Qué políticas son ideales para lograrlo?

Se podría hacer con mecanismos de pactos con los actores relevantes —las empresas y los sectores económicos— y fortalecer el acceso a los créditos. La idea es que haya diálogo y tenga impacto. Hay problemas de una ciudad, como la baja inserción laboral de mujeres, y hay que entender que esto no ocurre porque ellas no quieran hacerlo, sino porque el contexto familiar no se lo permite. Ahí puede haber modelos como la creación de salacunas o jardines en los barrios para contratar mujeres del sector y que así ellas puedan entrar al mercado de trabajo. Otro tema es lograr que la formación profesional llegue a todos los estratos.

¿Cómo consolidar una agenda de trabajo decente en la ciudad?

El diálogo social permanente sobre el trabajo decente tiene el potencial de aunar fuerzas y comprometerlas para trabajar y darle estabilidad a la ciudad. Siempre hay un riesgo por los cambios de administración, así que es clave comprometer a las futuras administraciones.

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