'Lunares' en la Feria de Cali

Falta de permisos, pagos extemporáneos de derechos de autor y hasta publicidad política prohibida en algunos eventos serán investigados por las autoridades.

Durante el Salsódromo se presentó un corte eléctrico que dejó fuera de servicio los aparatos inalámbricos con que se validaba la autenticidad de las boletas. / Fotos: Fabio Posada

Aunque en su saludo de fin de año el alcalde de Cali, Rodrigo Guerrero, presentó un balance positivo de la Feria, donde destacó la participación de caleños y turistas que asistieron masivamente a los 60 espectáculos que programó su Administración –medio millón de personas cada día–, una serie de quejas por presuntas irregularidades han aparecido en las redes sociales y los medios locales.

Es que de acuerdo con la Ley 1493 de 2011 que regula las artes escénicas en Colombia, los espectáculos públicos deben cumplir con una serie de requisitos entre los que se encuentran medidas de seguridad, de sanidad, de riesgos y logística, así como de pago de impuestos y derechos de autor, entre otros.

El Espectador consultó a funcionarios de Corfecali, entidad encargada de coordinar las actividades de la feria y su vocera, Mónica Ramírez, explicó que en esa ciudad existen tres clases de eventos: “los que operamos directamente nosotros, los que se concesionan y los que admitimos, estos dos últimos son operados por terceros, siendo la Secretaría de Gobierno la entidad que revisa la documentación y otorga los permisos correspondientes”.

Entre las inconsistencias reportadas la que más llama la atención tiene que ver con la falta de permisos oficiales para la realización de varios espectáculos, entre ellos las Tascas Feria de Cali que estuvieron ubicadas en una zona verde al lado del Centro Administrativo Municipal, CAM, donde funciona la Alcaldía.

Las Tascas era uno de los eventos concesionados por Corfecali y según Gloria Ramos, asesora jurídica de la Secretaría de Gobierno, “por más que le exigimos al operador cumplir con todos los requisitos y lo oficiamos con varios días de anticipación indicándole qué le hacía falta, en este caso en particular, al 24 de diciembre no subsanaron los faltantes, por lo que no se les otorgó permiso”.

Pero aun sin permiso oficial, “las tascas se realizaron y fueron todo un éxito en cuanto a la asistencia de público y la seguridad se refiere”, confirmó Rodrigo Zamorano, Coordinador del Consejo Municipal para la Gestión del Riesgo y quien debe dar el visto bueno a cada show.

Según documentos que reposan en la Secretaría de Gobierno y fueron conocidos por este medio, otros eventos que estuvieron en la misma situación fueron la Feria Póker, una serie de conciertos nocturnos que se realizaron en el lote del antiguo club San Fernando, y la Carpa Show Blanco del Valle, ubicada en el parqueadero de la plaza de toros y donde también se presentaban artistas.

Los tres espectáculos que incumplieron los requisitos son organizados por el mismo operador, Carlos Paz, a través de la empresa Events Plus, que no aparece en el Registro Único Empresarial y Social de la Cámaras de Comercio de Colombia.

De acuerdo con Ramos, a ese operador le faltó por presentar “el certificado de pago de derechos de autor por la música que usó, el certificado de quién prestaría el servicio de vigilancia permanente, así como el certificado de existencia y representación legal de la empresa”.

En una breve entrevista con este diario Paz afirmó haber cumplido “con todos y cada uno de los requisitos que impone la ley, solo que no tengo el permiso físico, el documento firmado por la Secretaría de Gobierno, pero ellos me certificaron que estaba habilitado”.

La abogada Ramos dice que “si bien estos requisitos ya pueden haber sido subsanados, lo cierto es que en la fecha que arrancaron no habían sido radicados ante la Secretaría de Gobierno y por tanto no tenían permiso”.

Luz Helena Zapata, funcionaria de Sayco, agencia que gestiona el pago por derechos de autor, habló con El Espectador el martes 6 de enero y confirmó que varios de los operadores caleños debían esos dineros. Aunque se reservó los nombres.

Ante esta situación, el productor Paz, aceptó que solo canceló los derechos de autor hasta el 26 de diciembre “por un problema con los aforos, o sea, con la cantidad de público que iba a ingresar pues de eso depende el monto que debo pagar”.

¿Vandalismo o sabotaje?

Otro ‘lunar’ de la Feria de Cali ocurrió el 25 de diciembre en el Salsódromo, el desfile inaugural, y aunque pasó desapercibido para la mayoría de los espectadores está siendo investigado por la Fiscalía.

Se trató del corte del cable principal de la red de lectores de código de barras que dispuso la empresa Colboletos, encargada de la distribución y venta de la boletería para dicho espectáculo, el más destacado de la programación ferial.

Dicho corte, que ocurrió en varios sectores del recorrido, dejó fuera de servicio los aparatos inalámbricos con que se validaba la autenticidad de las boletas en cada una de las tribunas preferenciales, donde se ubicaron unos 20.000 asistentes de un total de 700.000 personas que según la Alcaldía presenciaron el desfile esa noche.

Durante el tiempo que no se pudieron usar los lectores hubo un masivo intento por ingresar con boletas falsificadas a las tribunas, las cuales se retuvieron, así como también se impidió el acceso de algunas personas que portaban acreditaciones pirateadas.

Las autoridades investigan si detrás de estas acciones hay un grupo organizado que intentó estafar con boletas falsas a los asistentes y usó su conocimiento de la logística del evento para cortar el cable, entorpeciendo las medidas de control y aprovechando el caos para sus fines criminales, o si por lo contrario, simplemente se trató de un acto vandálico.

“Pudo ocurrir una tragedia”

Otra avalancha de reclamos tuvo el concierto realizado por la discoteca Living Night Club, el 30 de diciembre en el diamante de béisbol de la ciudad. Una de las asistentes, Paola Gómez, jefe de información del diario El País, indignada por las incomodidades y peligros que padeció durante el show, así como por algunos actos dudosos, publicó una columna en Facebook donde cuestionó a los organizadores y a las autoridades que lo permitieron.

Su opinión comienza señalando que “esa noche no ocurrió una tragedia de puro milagro” en referencia a la gran afluencia de público y a que el escenario solo dispone de una puerta de acceso, por eso a la salida “hubo momentos de tensión porque todos empujaban y daba susto una estampida”. Agrega que por más de tres horas estuvo haciendo fila y que por culpa de la lentitud del ingreso “a quienes pagamos por ocho artistas nos tocó escuchar tres desde la cola, incluyendo a Niche”.

En su escrito denuncia la reventa de puestos, así como el trato preferencial para los que tenían boleta de palco, a quienes los encargados de la logística sacaban de la fila y hacían pasar de primeros. También se queja de que los efectivos de la Policía eran insuficientes y la empresa de logística New Order dispuso personal sin ninguna experiencia que no actúo “con el profesionalismo que requiere un evento de esa naturaleza”.

Lo más grave que expone la comunicadora es la publicidad política que habría realizado Pepe González, ‘Pepesón’, un popular locutor de la radio caleña, a favor del precandidato liberal a la alcaldía de Cali, Carlos Andrés Clavijo.

“Para rematar el ‘Pepesón’ descaradamente diciendo que Carlos Andrés Clavijo era la opción que Cali necesitaba para salir adelante. La sangre nueva. Presentadores de un evento privado, haciendo politiquería descarada”, señala Gómez en su publicación

Ante las afirmaciones de la periodista El Espectador contactó al precandidato del partido Liberal a la alcaldía de Cali, Carlos Andrés Clavijo, quien dijo desconocer la razón por la cual el presentador del show lo mencionó y aclaró que “la única publicidad que hice en la feria fue en el gran concierto y estuvo dirigida a promocionar el libro El valor de la esperanza, que lanzo el próximo 26 de enero”.

Por su parte el locutor radial ‘Pepesón’ le dijo a este diario que los señalamientos eran falsos, seguramente producto de la emoción del momento ya que su presencia en el evento se debió a la invitación de sus amigos del Gran Combo de Puerto Rico para despedir a Charlie Aponte, uno de sus cantantes insignia.

“Cuando subí a la tarima aproveché para saludar a varios políticos que estaban en el público, entre ellos a Carlos Clavijo, Juan Carlos Abadía, incluso al gobernador del Valle, Ubeimar Delgado, pero no le hice publicidad política a ninguno”, aclara González.

Sobre la lentitud en el ingreso al concierto Zamorano, Coordinador para la Gestión del Riesgo, dijo que “era imposible acelerar el acceso de los 13.800 espectadores que sacudieron al concierto pues cada uno debía pasar por el anillo de seguridad porque nosotros tenemos que cumplir con la requisa y evitar que nos vayan a ingresar armas de fuego o una granada”.

Luis Alfredo Gómez, secretario de Gobierno encargado, le dijo a El Espectador que iniciará las investigaciones, “tanto internas como externas que nos permitan asignar responsabilidades y entender qué pudo haber fallado en los controles que implementamos para estos eventos”. El alcalde Guerrero, por su parte, anunció que los evento de la feria el próximo año se concentrarán en un sector especial del Corredor Verde, una franja de terreno que atraviesa Cali de norte a sur.