Edificio de la ESAP en Santa Marta es un “elefante blanco”: Contraloría

La edificación de la Escuela Superior de Administración Pública se comenzó a construir en 2011 y debía ser entregada el 29 de diciembre de 2012. Sin embargo, la última de las prórrogas se venció el 15 de noviembre de 2014 y hasta el momento sigue en obra gris.

Cortesía

El informe de la Contraloría General de la Nación dice que el edificio que se construyó para servir como sede de la Escuela Superior de Administración Pública (Esap), en la ciudad de Santa Marta, tendría que ser demolido para luego volverse a construir, y, por lo tanto, pagarse de nuevo, sin que existan los recursos para eso. Así mismo, el ente de control le envió al procurador General de la Nación, Fernando Carrillo Flórez, las pruebas que se adelantan para dar con los responsables de este nuevo caso de despilfarro de recursos públicos.

Elser Sabogal, veedor estudiantil de Santa Marta, dijo a El Espectador que los resultados de la investigación de la Contraloría General de la Nación debieron darse a conocer a la sociedad hace mucho tiempo. “Fuimos nosotros como estudiantes a quienes nos ha tocado ser unos nómadas de la educación todos los semestres dando clases en salones de colegios públicos o privados. Fuimos los que juiciosamente hicimos seguimientos a este lamentable hecho y pusimos las denuncias respectivas".

Más sobre este tema en: Esta obra debió entregarse en 2014, hoy está paralizada y corre el riesgo de ser demolida

Dentro del proceso de responsabilidad fiscal que actualmente adelanta la Contraloría, se encuentran involucrados en calidad de presuntos responsables, tanto la firma interventora de la obra, DPC Ingenieros SAS; como el contratista, Óscar Daniel Garzón Forero, quien el 24 de abril de 2016 fue inhabilitado por la Procuraduría para contratar con el Estado por el término de cinco años.  

La gerencia integral de este fallido proyecto estaba a cargo de Fonade, entidad a la que la Esap tiene demandada por los perjuicios causados. La Contraloría envió múltiples comunicaciones tanto al gerente general de la entidad, Álvaro Edgar Balcázar Acero, como a la entonces directora nacional de la ESAP, Claudia Marcela Franco Domínguez, solicitando que dieran a conocer las razones por las cuales no se ha culminado la obra y exigiendo que se adopten las medidas necesarias para que la iniciativa no quede como un “elefante blanco” y el proyecto original cumpla su finalidad.

Ronald Brito, veedor estudiantil, lamentó que estos hechos se dieran en un escenario donde dos magdalenenses eran los directores de la Esap. “La Procuraduría General de la Nación debe pronunciarse a fondo sobre estos exdirectores de la ESAP, teniendo en cuenta que se afirma que desde la misma elaboración de los diseños ya habían inconsistencias”.

Los dos exdirectores de la Esap a los que hace referencia el veedor son: Honorio Henríquez Pinedo, senador por el Centro Democrático y Elvia Mejía Fernández, asesora del despacho de la Gobernación del Magdalena, cuyos nombres no aparecen relacionados en el informe entregado por la Contraloría General de la Nación.  

Sin embargo, el veedor Sabogal, aseguró a El Espectador que cuando Honorio Henríquez estuvo como director nacional de la ESAP se hicieron los primeros diseños y se pidieron las licencias de construcción. En el caso de Elvia Mejía fue más trágico para la escuela porque a su arribo a la dirección cambió los diseños de la edificación de seis a ochos pisos. 

También le puede interesarInvestigan interventores de obra de sedes de la Esap en Santa Marta y Neiva

La edificación se comenzó a construir en 2011 y debía ser entregada el 29 de diciembre de 2012. Sin embargo, la última de las prórrogas se venció el 15 de noviembre de 2014 y hasta el momento sigue en obra gris. Según la Contraloría, la inversión asciende a $5.608 millones. Este presupuesto incluía tres adiciones en dinero al valor inicial sumadas a las cinco prórrogas se le hicieron al contrato.

Pese a las grandes falencias que presenta la estructura ante el evidente incumplimiento de las normas de sismo resistencia, que incluso pondrían en riesgo la vida de los posibles usuarios, Fonade la recibió sin problemas, por lo que ESAP tuvo que inhabilitar el uso de la obra y así, evitar que colapsara durante su funcionamiento.

Por eso, el informe concluye que, este es un verdadero "elefante blanco" ya que es más viable demoler la obra que corregir sus fallas y, si se llega a tumbar para construir una nueva, costaría el doble.