Malezas, potencial para farmacéutica y cosmética

La empresa Bioprocol se convirtió en la primera en firmar un contrato con el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible, de acceso a recursos genéticos y productos derivados con fines comerciales.

Carlos Aristizábal, ingeniero químico; Jaime González, ingeniero forestal, y Guillermo León Palacio, director de investigación de Bioprocol. / Luis Benavides

En septiembre de 2004 nació Bioprocol (Bioprocesos de Colombia - Química Biodiversa), una empresa dedicada a la investigación científica y el desarrollo tecnológico a partir del cultivo de plantas nativas colombianas para brindar salud y bienestar a la humanidad.

La idea nació de la tesis de grado de Germán Schäfer, un emprendedor colombo-alemán e ingeniero de procesos con énfasis en biotecnología y magíster en gestión de ciencia, tecnología e innovación. Mientras investigaba plantas novedosas de la biodiversidad de nuestro país, encontró una familia de sustancias químicas de alta funcionalidad y aplicabilidad. “Nosotros hacemos bioprospección, es decir, investigamos plantas que tengan sustancias o materiales de alto valor agregado con aplicación industrial y con potencial económico”, explica.

En lo que hasta ahora eran malezas, Bioprocol encontró sustancias bioactivas de composición única que pueden ser utilizadas como precursores de medicamentos, vacunas y nutracéuticos para humanos y animales, para curar diferentes tipos de cáncer, como el de piel, y otras afecciones dermatológicas, entre ellas la dermatitis y la leishmaniasis, y en la formulación de productos cosméticos y cosmocéuticos orientados al cuidado, bienestar y belleza de la piel.

Actualmente adelantan investigaciones con seis especies de plantas de la misma familia del lulo, la berenjena, la papa y el tomate presentes en diferentes zonas del país, en especial el suroeste antioqueño. El 3 de diciembre se convirtió en la primera empresa colombiana en firmar un contrato con el Ministerio de Medio Ambiente y Desarrollo Sostenible, para acceder a los recursos biológicos y genéticos con fines de investigación científica y comercial. Esto hace parte de una estrategia del Gobierno para que “en 2032 Colombia sea reconocida como líder mundial en producción y exportación de cosméticos, productos de aseo del hogar y absorbentes de alta calidad con base en ingredientes naturales”, con base en nuestra biodiversidad.

El contrato estipula que la empresa podrá extraer “principios activos e ingredientes con alto grado de pureza, que serán utilizados como materias primas para la formulación de productos innovadores, la creación de marcas propias y/o la transferencia de tecnologías, con laboratorios farmacéuticos, cosméticos, nutracéuticos, veterinarios y agrícolas”.

Guillermo Palacio, director de investigación y desarrollo de Bioprocol, explica que el potencial de estas sustancias depende de las validaciones técnico-científicas que se puedan certificar para las diferentes formulaciones y productos terminados. “Trabajamos actualmente en la extracción, identificación y caracterización de nuevos ingredientes naturales que poseen funcionalidad cosmética y terapéutica, para evitar el daño cutáneo causado por la radiación solar, los radicales libres, la polución y otros factores ambientales adversos”.

Afirma que estas plantas, por no tener un uso conocido y desconocerse su potencial, se encuentran en vía de extinción, ya que los campesinos las cortan para implementar cultivos de plantas tradicionales o para que no afecten el ganado, pues muchas de ellas tienen espinas que resultan molestas para estas actividades. Es por ello que la empresa viene trabajando en el desarrollo de un proyecto con el Sena para que las comunidades donde nacen estas plantas, las siembren y las involucren en sus actividades agropecuarias convencionales, y así tengan otra fuente de ingresos. Por ello, Bioprocol ha desarrollado manuales de siembra, cosecha y manejo poscosecha.

Este es el modelo de negocio de esta compañía paisa, la cual no solo desarrolla investigación y materias primas, sino productos terminados y marcas sofisticadas. Empiezan por identificar las plantas en su estado natural, extraen sus ingredientes, analizan y validan su potencial y construyen un plan de negocio para determinar su sostenibilidad y oportunidad en el mercado. Para ello adelantan un modelo de desarrollo agrícola con el fin de cultivar y cosechar la materia prima requerida en los procesos productivos.

Bioprocol ha recibido el apoyo de la Andi, que vio en esta empresa un potencial económico y de generación de empleo para el país, un ejemplo de emprendimiento, desarrollo sostenible e innovación que se convierte en la primera empresa del sector privado en contratar con el Gobierno para la explotación de nuestros recursos biológicos y genéticos, lo cual les abre las puertas a otras compañías.

Este apenas es el primer paso para descubrir la riqueza que se esconde en los miles de plantas y frutos que tiene nuestro territorio, lo cual nos permitirá diversificar productos y mercados y consolidar el país como potencia mundial en este sector.

 

 

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