La marina de Puerto Velero

El proyecto albergará 540 embarcaciones, 21 cabañas sobre el mar, 72 cerca a la playa, una escuela de vela y un hotel boutique.

Javier Júlvez zarpó de Colombia hace siete años en busca de un amor. Lo que no se imaginó fue que además de hallar a la que sería su futura esposa, también haría realidad su anhelado sueño de construir una marina en el Caribe. A pesar de que la idea le venía rondando en su cabeza desde hacía años, todavía no encontraba el lugar apropiado para desarrollarla.

Durante cuatro años estuvo navegando en solitario por Barcelona, Madeira, Islas Canarias, Portugal, Cabo Verde, Dakar, Brasil, Amazonas, Manaos, San Blas y Los Roques, y justo allí escuchó hablar de un sitio en el Caribe colombiano que sería el más propicio para hacer una marina con las características y especificaciones que se había trazado.

Sin embargo, en esa primera travesía decidió pasar de largo y no entró al país. “Era muy temeroso por todas las noticias que se escuchaban sobre la inseguridad y los grupos armados”. Pero la curiosidad no lo dejó descansar hasta 2009, cuando visitó por primera vez Puerto Velero, en el municipio de Tubará, departamento del Atlántico.

Supo que había encontrado lo que buscaba. “A lo largo de toda la costa colombiana, entre el Pacífico y el Atlántico, no había un lugar con una ensenada natural tan propicia para la creación del proyecto. Además, el país está libre de huracanes durante todo el año y esto lo hace muy apetecible para el turismo de deportes náuticos”.

A pesar de que no había mayor infraestructura, Júlvez observó a lo lejos más de 20 barcos fondeados y un par de casetas improvisadas. Eso lo hizo pensar que Puerto Velero estaba pidiendo a gritos una marina. Así que aunó esfuerzos y de la mano de un grupo de empresarios colombianos y españoles la marina de Puerto Velero es hoy una realidad.

Con una inversión que se aproxima a los $35 mil millones, el proyecto lo conforman 32 hectáreas en tierra y 32 en agua, 540 amarres para barcos, de los cuales 208 ya están en uso, al igual que 38 cabañas en la playa y 21 en el océano con planta de tratamiento para aguas residuales.

Adicionalmente, los visitantes y propietarios del complejo ya pueden utilizar los servicios para el mantenimiento preventivo de sus embarcaciones y disfrutar de la cocina mediterránea en el restaurante El Kiosko.

Cada puesto de amarre cuenta con puntos de luz, agua y conexión a internet. El escenario es completamente flotante y construido con un tipo de madera brasileña llamada massaranduba. Cuenta con estructuras de concreto rellenas de icopor que garantizan una mayor estabilidad y, además, no contaminan el medio ambiente.

Lo mejor de todo es que según el Ministro de Comercio, Industria y Turismo, Sergio Díaz-Granados, “el proyecto se constituye en un gran impulsor de la economía de la región, con la generación de 250 empleos directos y otros 2.500 indirectos para habitantes de los municipios de Tubará, Puerto Colombia, Salgar y el Distrito de Barranquilla , eso sin contar con la consolidación de un destino náutico a nivel nacional e internacional”.

En la segunda fase se tiene planeada una inversión de $2 mil millones con el propósito de inaugurar una escuela de vela para niños mayores de siete años, con una capacidad de 60 camas para que los visitantes se hospeden cómodamente mientras practican los deportes náuticos de su preferencia.

El proyecto acaba de firmar un convenio con la Escuela de Vela Casa Nova de Palma de Mallorca y al final de año llegarán instructores españoles a entrenar a colombianos para que continúen con la enseñanza.

Para cerrar con broche de oro e inaugurar oficialmente la marina, Puerto Velero fue seleccionado como destino final de la regata VIII Gran Prix del Atlántico, que partirá desde España el 4 de enero del próximo año y llegará a Colombia a mediados del mes.