En Medellín, misterio por crimen de adolescentes

En el baúl de un taxi, envueltas en una cobija, fueron halladas dos muchachas de 14 y 15 años de edad.

En el baúl de un taxi, envueltas en una cobija, con múltiples heridas con arma blanca y con la piel magullada, como si las hubieran arrastrado, fueron halladas el martes dos muchachas de 14 y 15 años, cuyas muertes tienen en ascuas a las autoridades de Medellín.


El vehículo estaba abandonando en el barrio Alfonso López, de la capital antioqueña. Allí llegaron expertos en explosivos, luego de que una llamada a la línea de emergencias 123, a las 10:48 de la noche del lunes, alertara sobre el extraño carro. El caso pasó a manos de funcionarios del Cuerpo Técnico de Investigación (CTI). Mientras se realizaba la inspección de los cadáveres, un taxista aseguraba en la Fiscalía que él era el conductor del vehículo. Narró lo ocurrido.


Dijo que una pareja le pidió llevarlos hacia el barrio Aures, noroccidente de la ciudad. Que en el recorrido se subieron dos hombres, demostrando conocer a los pasajeros, y que más adelante lo obligaron a bajarse y caminar por un paraje. Una hora después le indicaron que fuera a buscar su taxi.


A eso de las 3:00 de la mañana, los padres y un hermano de la joven de 15 llegaron al sitio donde aún continuaba la inspección de los cadáveres. Reconocieron las prendas de vestir, el tatuaje en forma de estrellas fugaces que tenía en el abdomen y el piercing en una ceja. La madre se desmayó y el hermanó gritó: “¡Se metieron con mi hermana!”. Luego dijeron que las jóvenes, compañeras de colegio y vecinas del barrio Alfonso López, habían desaparecido desde las 2:00 de la tarde del lunes.


El coronel Juan Pablo Guerrero, subcomandante de la Policía Metropolitana, cree que, al parecer, el doble homicidio ocurrió en una casa.


Un investigador recordó un caso del 22 de agosto. “Parece calcado”, dijo. En esa oportunidad, una pareja también abordó un taxi, obligaron al conductor a llevarlos a Aures y en el camino lo bajaron. El taxi fue encontrado con el cadáver de un hombre adentro.


Para otro investigador, lo que llama la atención del caso de las adolescentes no es su condición de género o edad, sino el lugar donde ocurre. Explica que se ha vuelto frecuente encontrar cadáveres, con señales de tortura, en el noroccidente de Medellín.