Minería ilegal en Chocó está disparando los casos de malaria

El Ministerio de Salud desmiente desabastecimiento de tratamientos, pero asegura que son insuficientes ante los pozos y represamiento de aguas que causa la explotación minera.

El Ministerio de Salud se refirió este jueves al preocupante aumento de casos de malaria en Chocó, pues según cifras de la Secretaría de Salud del departamento se han registrado 29.000 casos de malaria entre enero y mayo. Desde Cartagena, el viceministro Fernando Ruíz aseguró que el incremento se debe a la actividad de la minería ilegal.

Según el funcionario, la minería en el departamento deriva en represamiento de aguas y generación de pozos de agua, lo cual hace insuficientes los programas de prevención y tratamientos disponibles que implementó el Gobierno Nacional, y que hasta el momento estaban siendo suficientes.

"El problema de malaria en el Chocó el impacto lo recibimos todo en el sector salud, pero muy relacionado con el problema de minería ilegal. Tenemos una alta infestación de personas en lugares donde no había esta situación y está ligado a esta actividad, ya que genera pozos de agua, represamiento de agua y dragado de los ríos", indicó Ruíz en diálogo con Caracol Radio.

Esta semana, según denuncias de líderes indígenas del Chocó, fallecieron 16 menores de edad por afecciones asociadas a malaria y desnutrición. Aseguran que todas las poblaciones aledañas al cauce del río Capa se han visto afectadas; sin embargo, el municipio de Lloró ha sido el más perjudicado por la enfermedad, que es transmitida por un mosquito.

Ruiz prendió las alarmas por el aumento de casos, y aseguró que el Ministerio de Salud está buscando, mediante un concurso intersectorial, las medidas para poder enfrentar el brote de malaria. El viceministro fue enfático en afirmar que actualmente no hay desabastecimiento de tratamientos, y que "en los últimos meses hemos entregado 40.000 tratamientos y tenemos en reserva 5.000 más”.

De igual forma, Ruiz aseguró que hay 5.000 dosis que fueron donadas por el Gobierno de Brasil y que están en camino. El problema con esos medicamentos preventivos contra la malaria, que se vencen en agosto, es que aún no se han resuelto trámites aduaneros y permanecen en Leticia, Amazonas, mientras se legaliza su importación.