Campesinos piden presencia del Estado

Montes de María, con el ñame hasta el cuello

Por la falta de estímulos al agro, el principal cultivo de la zona tiene los precios por el suelo, mientras los campesinos acumulan las cosechas y las deudas con los bancos.

El Carmen de Bolívar, San Jacinto, San Juan y otros municipios de Sucre y Córdoba están en crisis por los bajos precios del ñame. / Marcela Madrid Vergara

Ñame al desayuno, al almuerzo y a la cena. Ñame con alguna liga, cuando hay, o si no ñame con ñame; si acaso, mote de queso. Así está por estos días la dieta de los habitantes de la región de la Alta Montaña de El Carmen de Bolívar, quienes luego de cultivar en grandes cantidades el menos popular de los tubérculos, se han visto obligados a almacenarlo, pues no han podido venderlo. La razón: los bajos precios en el mercado. Mientras el año pasado el bulto llegó a venderse hasta por $140.000, hoy ronda los $10.000.

Wilson Álvarez, campesino del corregimiento Camaroncito, tiene 100 bultos guardados en su finca desde hace dos meses. La última venta fue un trámite más complicado que sacar la visa: primero le tocó proponerles su cosecha a los comerciantes de El Carmen, luego volvió para seleccionar los mejores, se llevó 26 bultos en burro desde su finca hasta la carretera, donde los trasladó al jeep que los llevaría al pueblo.

Cuando llegó a su destino, donde los comerciantes revisarían ñame por ñame para escoger los mejores, le dijeron que era muy tarde, que regresara al día siguiente. Así lo hizo y finalmente le dieron $500.000 por todo, de los que tuvo que sacar $200.000 para pagar los transportes. Álvarez recuerda que hace un año, para esta misma época, hizo una venta de 68 bultos a $4 millones. “Con eso me compré la motico”, relató. Era tan cotizado el producto que los carros llegaban a las casas a comprarlo. La venta era simple, se lo llevaban como estuviera, sin citas, sin viajes.

Esta baja en las ventas no sólo afecta al productor de ñame, también al vecino que alquilaba su burro para sacarlo a la carretera, al conductor y al ayudante del jeep que lo llevaba al pueblo. “El año pasado había 180 jeeps en la Alta Montaña transportando ñame y otros cultivos. Ahora hay como 30 que se turnan para poder sobrevivir”, cuenta José Miguel Ortega, un joven productor de la región.

A la preocupación de los campesinos por la falta de recursos para completar el almuerzo, comprar animales o arreglar la casa, se suman las millonarias deudas con los bancos.

Sin reemplazo para el “oro verde”

En la situación de Wilson Álvarez se encuentran cientos de productores de la zona que suman unos 200.000 bultos represados. Pero los 14 corregimientos y 52 veredas que conforman la Alta Montaña de El Carmen de Bolívar no son los únicos con el ñame hasta el cuello. Otros municipios de los Montes de María, como San Jacinto, Ovejas y San Juan, también están en crisis, así como zonas de Sucre y Córdoba.

Pero ¿por qué hay tanto ñame y escasean los compradores? Ciro Canoles, líder de Macayepo, lo resume así: “El campesino aquí siembra de acuerdo a los precios del año anterior. En 2016 estuvo caro y la gente vio el negocio”.

Esa lógica funcionó años atrás, cuando la región dependía de los cultivos de aguacate y era tanta la demanda que todos alcanzaban a vender. Pero hace casi una década le llegó la mala hora al “oro verde” de los Montes de María y una plaga lo volvió cada vez más escaso. Desde entonces, nada ha podido reemplazarlo.

Canoles explica que “el aguacate lo come el cachaco y este país tiene más cachaco que lo que es la Costa. ¿La bandeja paisa qué tiene? Aguacate, no ñame”.

Para algunos expertos, el problema no radica en la sobreproducción del ñame, sino en la falta de apoyos al campesino para venderlo. “Los productores de Montes de María carecen de la capacidad tecnológica para transformar el producto, de canales de comercialización con precio justo, y tienen carencias de educación financiera”, sostiene Guillermo Vargas, director de la Fundación Desarrollo y Paz de los Montes de María.

Esta falta de tecnificación lleva a que apenas el 30 % del ñame que se produce en la región tenga la calidad para ser exportado, según calcula el secretario de Agricultura de Bolívar, Herney Olaya.

Reclamos históricos

Mientras los bultos de ñame siguen creciendo en las fincas, los campesinos de la Alta Montaña se han unido para proponerle al Gobierno que les compre el producto y así ayudar a que se recuperen los precios. La idea surge de una medida que se aplicó en 2013 con los paperos de Boyacá, Cundinamarca y Nariño: “Cuando los paperos estaban saturados, les compraron. Nos agarramos de la ley de la igualdad”, explica Ciro Canoles.

Tras más de dos meses de diálogos con el Ministerio de Agricultura y la Gobernación de Bolívar, los campesinos de la zona anunciaron que, si no les dan una respuesta, saldrán con sus bultos de ñame a bloquear la carretera que conduce a Cartagena.

Esa manifestación iría mucho más allá del ñame. La crisis del producto es la coyuntura ideal para reclamar que se cumplan los 91 compromisos pactados en 2013, cuando marcharon durante cinco días hasta la Heroica pidiendo desde subsidios por la pérdida del aguacate hasta reparación colectiva. Los reclamos en esta ocasión se mantienen e incluyen temas como educación, salud, vías y la implementación del primer punto del Acuerdo de Paz.

Con solo salir del casco urbano de El Carmen hacia esta zona rural se hacen evidentes los atrasos. La escuela de Camaroncito es la prueba más clara del abandono: desde que un vendaval tumbó el rancho que tenían hace cuatro meses, los niños estudian en salones de clase improvisados en los patios de algunos vecinos.

Tras numerosas negociaciones en Cartagena, Bogotá y el corregimiento de Macayepo, está por concretarse un acuerdo entre el Gobierno y los campesinos. Si bien el Ministerio no se compromete a comprar el producto, está gestionando su venta con 11 comercializadoras que comprarían a $30.000 cada bulto y se encargarían de venderlo dentro y fuera del país. Esta semana está programado un encuentro con el viceministro de Agricultura, los campesinos y los potenciales compradores, incluyendo el Grupo Éxito. Si se concreta la compra, no habría marcha, la dieta en la Alta Montaña cambiaría y los reclamos históricos de esta zona quedarían relegados, quizá para cuando el plátano, la yuca o el arroz los lleven a una nueva crisis.