Motor de desarrollo

Una de las concesiones viales más prósperas del país es Sabana de Occidente. Ha sido reconocida por los avances en las obras de doble calzada entre Bogotá y Villeta (Cundinamarca), uno de los corredores con mayor flujo para la exportación e importación de productos, según el Departamento Nacional de Planeación.

De acuerdo con la gerente de la concesión, Clemencia Hernández, las claves del éxito han radicado en entregar los proyectos en los plazos establecidos por la Agencia Nacional de Infraestructura (ANI) y en contar con altos estándares de calidad, maquinaria moderna, recursos tecnológicos y personal calificado, como se demostró con la construcción de su proyecto insignia, el túnel de El Cune, por el cual han recibido tres reconocimientos.

“La planeación, la disciplina y el uso eficaz de los recursos nos han permitido cumplir con todos los tiempos establecidos de cada contrato”, explica Hernández.

Para lograrlo, la concesión ha conformado un grupo de profesionales de diferentes áreas de la ingeniería (estructural, geotecnia, hidráulica, ambiental y diseño geométrico de vías) con el fin de estructurar técnica y financieramente los proyectos, que sean acordes con el programa de concesiones de cuarta generación (4G) y las asociaciones público-privadas que impulsa el Gobierno a través de la ANI para el fortalecimiento de la red vial nacional.

Uno de los desafíos a los que se enfrentan los constructores de obras civiles consiste en mantener un equilibrio entre el desarrollo de la infraestructura vial y el cuidado del medio ambiente. Para Hernández, es necesario invertir recursos en reforestación y protección de taludes y realizar trabajos de estabilización, según las necesidades de cada proyecto.

Con el cumplimiento de estos objetivos, asegura, los corredores viales lograrán consolidarse como motor de desarrollo y generadores de competitividad y de calidad de vida de los habitantes.

 

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