La mujer trans que se inyectó aceite vegetal y está entre la vida y la muerte

Alejandra Villa necesita una cirugía para remover el líquido de su pecho. Pide ayuda de médicos y de las autoridades para no morir. Un testimonio de cuando en Colombia no se hablaba de cambio de género.

El mismo aceite vegetal que se utiliza en cocinas para fritar alimentos, terminó en 1998 dentro del cuerpo de Alejandra Villa. Por esa época no tenía nombre ni cuerpo de mujer. Pero su anhelo, precisamente, era cambiar su identidad y tener unas caderas pequeñas y senos. Tenía afán de convertirse en mujer. Por eso, cuando uno de sus mejores amigos, que también estaba buscando la manera de cambiar su apariencia, le dijo que si se inyectaba aceite en sus pechos, por fin tendría tetas, ella no dudó un instante en comprarlo en una tienda de su barrio en Pereira y pedirle a su amigo que se lo inyectara.

El cambio fue inmediato. A sus 18 años, Alejandra Villa, que por ese tiempo respondía al nombre de Alejandro, pudo sentir por primera vez que sí era posible tener el cuerpo que quería. “Yo llevaba un buen tiempo tomando hormonas pero no tenía un cambio como el que quería. Pero ese aceite me cambió todo. ¡Ni siquiera dolía! El problema es que yo era una niña. Nadie me explicó las consecuencias de aplicarme ese líquido”, recuerda Alejandra, quien no le bastó con la inyección que se aplicó en Pereira y dos años después, cuando ya se vestía de mujer, repitió el “procedimiento” en Bogotá. Una enfermera amiga de un compañero de trabajo alistó las jeringas con el mismo aceite que había comprado en Pereira. Pero cuando el líquido hizo contacto con los tejidos de sus senos, el dolor fue insoportable.

“Pensé que era el frío de Bogotá el que me producía el dolor”, recuerda. Pero ni cuando viajó a Pereira y a Quibdó para visitar a algunos amigos, las molestias desaparecieron. El día a día se le convirtió en una tortura. Aprendió a vivir con el dolor. Encontró trabajo devuelta en Bogotá y la fuerza de su cuerpo para contrarrestar las molestias le duró 10 años. En 2012, su situación empeoró todavía más. Su pecho se llenó de morados y cuando tocaba sus senos, sentía que en lugar de tejidos y piel, había dos piedras. “El dolor se volvió insoportable. Llegó un día que me quedé sin aire. No podía ni hablar. Logré pedir ayuda pero la ambulancia no llegó y me tocó coger un taxi hasta el hospital”, recuerda Alejandra.

El diagnóstico: nódulo pulmonar calcificado. Los médicos le advirtieron que el aceite que se había inyectado en sus senos le estaba causando una situación de riesgo porque en cualquier momento el líquido se podía filtrar a sus pulmones. De no ser operada, le avisaron los galenos, podía morir. El diagnóstico lo hizo la junta médica del Hospital Simón Bolívar y le recomendó que se realizara un procedimiento llamado: hipoaspiración asiática con láser. De inmediato, Alejandra Villa comenzó los trámites para que su EPS, Capital Salud, autorizara la cirugía. Pero han pasado cuatro años y no ha podido quitarse las piedras de su pecho.

Todavía le falta el aire. Y el dolor, que persiste día y noche, no la deja trabar ni dormir tranquila. “Yo vivo pensando en que me voy a morir. Que me voy a acostar y al día siguiente alguien me va a encontrar muerta”, relata Alejandra Villa quien, con la ayuda de varios abogados, ha tomado medidas jurídicas para que un juez le ayuda a no morir. Con una tutela presentada el año pasado, pretendía que un tribunal de Bogotá le ordenara a su EPS autorizarle la cirugía que nadie le ha podido realizar. La respuesta de las entidades prestadoras de salud es que se trata de un procedimiento estético y que, al no estar incluido en el Plan Obligatorio de Salud (POS), no tienen en la obligación de realizarlo.

La misma posición la sostuvo el juzgado 40 penal con función de control de garantías de Bogotá que, el 27 de abril de 2015, negó las pretensiones de la tutela de Alejandra Villa pues consideró que se trataba sencillamente de un procedimiento estético y que no podía ordenarle a una EPS a presentarlo. Lo que sí incluyó dentro del fallo conocido por El Espectador es una advertencia a Capital Salud para que brinde, de manera oportuna y sin dilaciones, los servicios médicos y administrativos a Alejandra Villa. Abogados cercanos al caso le explicaron a este diario que si bien no hay una obligación legal de autorizarle la cirugía a Villa, lo que necesitan con urgencia es que se avale otro procedimiento que sirva para proteger su vida.

“La propia Corte Constitucional dijo en una sentencia de 2012 que si un procedimiento no estaba incluido en el POS, los galenos debían buscar uno similar con las mismas intenciones de tratamiento. En este caso hay dos: o un drenaje o una extracción de cuerpo extraño”, explicó uno de los abogados conocedores del caso, quien además señaló que Alejandra Villa es una de las sobrevivientes y testigos de la importancia de que en el país exista una política clara frente a los casos de cambio o reafirmación de género. “Estamos hablando de personas que la propia Corte Constitucional les ha reconocido su derecho de cambiar de género. Cuando no se les presta la atención necesaria, terminan recurriendo a medidas extremas como la inyección de aceite vegetal”, agrega el abogado.

A pesar de la advertencia del juzgado, es poco lo que ha cambiado en la situación de Alejandra Villa. Cuando se enteró que ni la justicia le había dado el apoyo que necesita para vivir, dijo que no quería buscar más ayuda y que, si era necesario, ella misma iba a buscar el dinero para operarse con un médico particular. La organización Colombia Diversa, que la ha acompañado desde hace un año, logró convencerla de seguir peleando por su vida y derechos con otra tutela. “Lo que vamos a decir en esta nueva oportunidad es que, a pesar del tiempo que ha pasado, a Alejandra todavía no le han autorizado ningún tipo de cirugía. Esperamos presentar la nueva tutela esta semana” señaló uno de los abogados de Colombia Diversa que hoy acompaña el proceso.

Si bien Alejandra Villa comenzó su transformación y reafirmación de género cuando en Colombia no estaba claro quién era una persona gay y quién era una transexual, y la Corte Constitucional hasta ahora se preguntaba por las diferencias y sobre los mecanismos de protección, lo que piden personas allegadas a esta mujer es que, aunque el tiempo no estuvo a su favor, se le presté la atención necesaria para tratar su dolor. “Por favor no me dejen morir”, concluye Alejandra.

 

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