Niños sin alma

Cifras del ICBF revelan que durante 2013 han sido denunciados 268 casos por explotación y abuso sexual en Cartagena.

Cartagena es, después de Bogotá, la ciudad donde más casos de explotación sexual de menores se denuncian. / Óscar Pérez - El Espectador

En una de las bancas de la Plaza de los Coches, sector amurallado de Cartagena, un conjunto vallenato espera pacientemente a que esta noche (2:00 a.m.) un turista los contrate. Entre los cuatro hombres de camisa y pantalón de dril hay una mujer de ojos y labios pequeños que antes de sentarse a esperar a un cliente estuvo casi dos horas dando vueltas frente a la Torre del Reloj. Parece que tuviera 15 años, su apariencia física es de una adolescente.

Por las noches, algunas partes de la Heroica son burdeles a cielo abierto. Sectores como Media Luna, el Muelle de los Pegasos y la Torre del Reloj están llenos de prostitutas. Mujeres, y también hombres, aguardan a que un cliente les pague por un “polvo”.

Mayerlín Vergara, coordinadora regional de Renacer —organización que orienta a niños explotados sexualmente—, asegura que cada año se conocen más denuncias. Lo más triste es que dos o tres menores de cinco y seis años llegan a la fundación cada semana a contar que son víctimas de este tipo de violencia. “El 20% de los niños, niñas y adolescentes que son explotados no alcanzan si quiera a tener siete años”.

Galo es el capataz de una finca en el municipio de Córdoba, Bolívar. Un sexagenario que a su edad hace “malabares” para alimentar a su esposa y a sus nueve hijos en el barrio Olaya Herrera de Cartagena. Un hombre que intenta olvidar el día en que se enteró de que su hija, por aquel entonces de 13 años, era explotada sexualmente por José Ignacio Navarrete, un ecuatoriano conocido como Anavarrete, que el 22 de marzo fue condenado a 55 meses de prisión y a una indemnización de US$14.000 para la adolescente que, aún después de tres años, tiene pesadillas.

El ciudadano extranjero, de 64 años, vivía en el municipio de Clemencia, Bolívar. Cada fiesta de la Virgen del Carmen ofrecía regalos a los pobladores, especialmente a las niñas. Freddy del Toro, abogado de la ONG Tierra de Hombres —fundación que vela por los derechos de los menores—, asegura que el Tribunal Superior de Cartagena investiga si incurrió en el delito de trata de personas. Presuntamente pudo haber utilizado su barco mercante para ir a Panamá con decenas de adolescentes.

El director del ICBF regional Bolívar, Jorge Redondo, sostiene que en lo que va del año se han denunciado 268 presuntos casos de explotación y abuso sexual, pero enfatiza que en el primero no hay víctimas menores de siete años. Sin embargo, cifras suministradas por el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, en Bogotá, revelan que en Cartagena hasta el mes de agosto se conocieron cuatro casos de niños de cinco y seis años explotados sexualmente.

Mayerlín Vergara sostiene que en 1996, cuando la Fundación Renacer se instaló en la Heroica, las víctimas tenían entre 12 y 17 años. Pero a partir de 2006 se han conocido casos de pequeños de seis años.

A estos niños les arrebataron la inocencia, los convirtieron en pequeños sin almas, como las cuatro menores que a cambio de mecatos con gaseosas fueron explotadas sexualmente en el barrio Nelson Mandela el año pasado. Un tendero tenía sexo anal con las adolescentes y las obligaba a posar desnudas ante una pareja de fotógrafos que eran sus cómplices. En la Heroica no hay estadísticas de cuántos niños y niñas podrían ser víctimas de este tipo de violencia. Las autoridades locales se dedican a firmar acuerdos con el sector hotelero y otros gremios, pero el extravío sigue siendo abismal.

La intendente Patricia Piñeres, jefa del Grupo de Infancia y Adolescencia de la Policía Metropolitana de Cartagena, asegura que algunos menores son prostituidos mediante catálogos. “Hace dos años se conoce esta modalidad, en la que los clientes pasan a recoger a los menores en establecimientos públicos”.

En cinco años, la fundación Tierra de Hombres se ha hecho cargo de 74 casos de explotación sexual. Y los autores intelectuales y materiales de apenas 39 procesos han sido condenados. Del Toro sostiene que en parte se debe a que en la capital de Bolívar no hay suficientes investigadores para hacerle seguimiento a esta problemática.

Yenis Pernett Racini, coordinadora del Centro de Atención a Víctimas de Abuso Sexual (Caivas) de la Fiscalía de Cartagena, reconoce que no hay suficientes investigadores y que esto mismo pasa en otras regiones del país. Pero que se está tramitando en el Congreso una reforma al órgano de control para, entre otras cosas, mejorar la atención a las víctimas. La funcionaria también aseguró que “se ha solicitado a la Policía Nacional —Sijín Mecar— la asignación de personal especializado y dedicado exclusivamente a atender estos asuntos de gran sensibilidad social”, pero de nada ha servido, porque la mayoría de los casos de explotación sexual a menores de edad están represados en la Fiscalía.

En el proceso que se le sigue al italiano Paolo Pravisani —condenado en 2010 a 15 años de prisión por los delitos de estímulo a la prostitución, pornografía infantil y acto sexual con menor de 14 años—, el órgano de control aún no ha establecido si será procesado por homicidio. El primer extranjero en ser capturado por este delito en Colombia está relacionado con la muerte de su “empleado personal”, un joven de 15 años que fue encontrado en su apartamento del barrio Crespo, convulsionado y desnudo. Supuestamente murió de una sobredosis de cocaína. El Espectador quiso conocer más información sobre este tema, pero la Fiscalía de Cartagena no entregó detalles.

Del Tor sostiene igualmente que el Caivas no está en óptimas condiciones para atender a los menores explotados. “La cámara gesell (una sala acondicionada especialmente para las declaraciones testimoniales de niños, niñas y adolescentes) hace rato no funciona, y los niños son revictimizados”. El director del ICBF regional Bolívar sostiene que eso es competencia de la Secretaría de Gobierno de la Alcaldía de Cartagena.

La Heroica es la segunda ciudad del país, después de Bogotá, en donde más casos de explotación sexual de menores se denuncian, según el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar. La pobreza extrema que golpea a varios sectores de Cartagena es una de las razones por las que se presenta este tipo de aberraciones.

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