"No somos subalternos de ningún funcionario del Estado"

Álvaro Rojas, presidente de la Unión Colegiada de Notarios, pide que no les den órdenes sobre cómo actuar cuando parejas homosexuales les pidan que las unan en matrimonio.

Según Álvaro Rojas, el matrimonio civil es un contrato, pero no todo contrato es un matrimonio.  / Luis Ángel - El Espectador
Según Álvaro Rojas, el matrimonio civil es un contrato, pero no todo contrato es un matrimonio. / Luis Ángel - El Espectador

Matrimonio, dicen unos, contrato solemne para parejas del mismo sexo, dicen otros. Ante el silencio del Congreso, que hundió el proyecto de ley que reglamentaba el tema, el próximo 20 de junio entra en vigencia la sentencia de la Corte Constitucional que dicta que las parejas del mismo sexo pueden acudir ante notario o juez a solemnizar su vínculo contractual.

El debate está cada vez más polarizado. El fiscal Eduardo Montealegre señaló que de la sentencia del alto tribunal pueden surgir dos interpretaciones razonables y que una de ellas es que cualquier notario puede casar a una pareja de homosexuales bajo el título de matrimonio. En la otra orilla, el procurador Alejandro Ordóñez dijo, en concordancia con la petición de la Iglesia Católica, que los notarios podrían negarse a equiparar como familia a las uniones del mismo sexo, no celebrando sus vínculos contractuales por objeción de conciencia.
¿Y qué piensan los notarios? Álvaro Rojas, presidente de la Unión Colegiada de Notarios del país, que el martes desayunó con Ordóñez, dice que el mismo Procurador, la Iglesia, el Superintendente de Notariado, la Ministra de Justicia y el Fiscal, están equivocados si pretenden darles órdenes, porque tienen clara su posición: no van a celebrar contratos matrimoniales entre parejas del mismo sexo, pero si un juez lo ordena, acatarán la decisión sin dudarlo.

¿Cuál es su posición frente a la postura del fiscal Montealegre?

Creo que está equivocado porque no es viable, no es posible que una sentencia se interprete en varios sentidos.

Pero usted mismo ha dicho que la sentencia de la Corte Constitucional es ambigua...

Sí, pero la misma ley prevé la forma para que desaparezca la ambigüedad, pues la Corte hizo una aclaración para que este galimatías quede despejado. Pero no se puede tener como pretexto la ambigüedad para decir que cumplo la sentencia de una forma o de otra.

María del Pilar Arango, presidenta de la Corporación de Jueces y Magistrados de Colombia, dijo que a partir del 20 de junio los jueces civiles decidirán libremente si estas uniones se llamaran matrimonio o no, ¿por qué su posición es tan distinta? 

La situación de los señores jueces es totalmente distinta porque ellos sí administran justicia, nosotros no. Yo no puedo entrar a tocar la autonomía de los jueces, ellos allá en su sabiduría mirarán cómo interpretan la sentencia de la Corte Constitucional.

¿Un notario podría decir: “el único contrato solemne vigente para formalizar uniones es el matrimonio y celebraré este vínculo a través de esta figura”?

No, los notarios ejercemos una función feataria reglada y, hoy por hoy, quiérase o no, hay una norma que define el matrimonio civil: el artículo 113 del Código Civil está vivito por la decisión de la Corte Constitucional.

¿Por qué entonces el contrato solemne para parejas del mismo sexo, que ustedes se inventaron para parejas homosexuales, es una sugerencia y no una orden?

Nosotros no nos hemos inventado nada, la Corte falló y dijo de manera muy clara que a partir del 20 de junio las parejas del mismo sexo podrán acudir ante un juez o notario a formalizar su unión a través de un vínculo contractual solemne. Los notarios exigimos que sea una declaración, libre y espontánea; que sea una manifestación contractual que pretenda producir efectos jurídicos frente a las partes y que se haga con solemnidad, pero en ningún título podemos darle el título de matrimonio. Todo matrimonio civil es un contrato pero no todo contrato es matrimonio.

Hay dificultades jurídicas evidentes frente a este contrato solemne que ustedes proponen, por ejemplo, frente a regular las uniones contractuales anteriores, si hay hijos menores, si hay un patrimonio para capitular, si hay obligaciones alimentarias o de familia… 

Claro, eso es lo que hemos advertido los notarios. Pero digamos hipotéticamente: un notario autoriza un matrimonio entre parejas del mismo sexo y, al minuto, o a los dos meses, o al año, dicen “nos queremos divorciar”, ¿hay algún procedimiento aplicable a ellos? Son muchas las preguntas que quedan en el aire.

Estas parejas ya tienen todos los derechos que tienen las parejas heterosexuales que se unen libremente: una sociedad conyugal de bienes, sustitución pensional, derecho alimentario, etc. ¿Por qué irían a las notarías a firmar este contrato que podría ser tan incierto?

Lo primero es la prueba, el documento como prueba idónea. Ellos allí establecerán sus obligaciones de pareja, de protección recíproca, porque no sería viable que esa pareja homosexual se divorciara a los seis meses.

Las organizaciones LGBTI siguen diciendo que no permitirles que se casen por el contrato vigente que regula todos los asuntos de familia es una forma de segregación, un apartheid jurídico. ¿Qué opina?

Si hay segregación o no, no es culpa de los notarios. Debe ser la Corte Constitucional la que decida —sin ambigüedades ni posibilidades de interpretación— todo lo referente al contrato de matrimonio entre homosexuales. ¿Por qué no se falló claramente? Si ni la misma Corte pudo definir el problema, no podemos los notarios o la opinión pública definirlo.

En medio de este limbo jurídico, el procurador habló de sanciones y la Iglesia de excomulgación...

Nosotros no somos subalternos de ningún funcionario del Estado. Les hemos pedido a todos que no hagan protagonismos y que expresen solo lo que está en sus competencias. Con esto no es que desconozcamos el poder de vigilancia y control que ejerce la Superintendencia de Notariado o el Procurador por faltas disciplinarias, eso está definido, como está definido que los delitos les corresponden a la Fiscalía investigarlos, pero de allí a que se pretenda darnos órdenes, están muy equivocados. Nosotros sabemos nuestro oficio, sabemos cumplir la ley y debemos ejercer control de legalidad sobre los actos y contratos.

El Ministerio de Justicia y la Superintendencia de Notariado han dicho que harán algunas propuestas...

No queremos que nos manejen como una bolita de ping-pong para allá y para acá. Exigimos respeto y prudencia de los funcionarios y entendemos las orientaciones que harán el Superintendente de Notariado y el Ministerio de Justicia, pero no como imposición. Estamos trabajando en un texto de minuta, un borrador de lo que va a ser la escritura para sugerirles a los notarios y a las parejas homosexuales. Pero no podemos obligarles a acoger ese texto, ellos podrán modificarlo pero dentro de un marco legal y ese es la sentencia de la Corte.

¿Cómo van a hacer control de legalidad con este contrato solemne que proponen?

No tenemos por qué llegar allá porque no van a ser matrimonios, es una declaración voluntaria

No es eso un saludo a la bandera… 

No, es establecer un vínculo contractual, como en un negocio. La pareja homosexual con declaratoria solemne de vínculo contractual también adquiere obligaciones, compromisos como pareja y frente a la sociedad.

Si un juez civil cree que el contrato debe ser matrimonio, ¿ustedes cumplen esa orden?

Claro, indudablemente. Las órdenes judiciales se cumplen, sin discusión.

 

 

Temas relacionados