"¡Nos echaron ácido!"

Esto fue lo primero que dijo la mujer que acompañaba a Alejandro Correa, el joven que murió ayer en Antioquia tras ser atacado con una extraña sustancia.

Desde 2012, las víctimas de ataques con ácido ya se manifestaban contra este tipo de agresión. / Archivo

De la penumbra de una vía del municipio de La Estrella, dos hombres salieron de repente y echaron al suelo a Alejandro Correa Castaño y Aura Luz Vélez, quienes caminaban por allí el pasado martes a las 8:30 de la noche. Alejandro, de 22 años, quiso pararse de inmediato, como si hubiera querido defenderse. Sin embargo, antes de que se levantara, un chorro de líquido bañó su rostro, cabeza, brazos y parte de pecho y espalda. La sustancia alcanzó a Aura y le quemó levemente en el estómago, una pierna y una mano. Y también dejó una marca en el piso del barrio Ferrería, que con la luz del día se vio como una mancha de color blanco.

Mientras Alejandro lograba musitar que le ardía mucho la cara, Aura llamó su hijo mayor —Andrés Roldán, de 22 años— y gritó de manera desgarrada: “¡Nos echaron ácido!”. Luego acompañó a Alejandro a una casa cercana, con el propósito de conseguir agua y aliviar el dolor que empezaba a invadirlo. Aunque la Policía dice que hubo demora en llevar a Alejandro al hospital, la familia de Aura cuenta que la ambulancia llegó pronto y lo trasladó al Hospital San Rafael, centro médico que queda a unos 10 minutos del lugar de los hechos, en el municipio de Itagüí, vecino de La Estrella.

El personal de urgencias determinó que el paciente tenía quemaduras en los brazos, omoplatos y rostro —el 40 por ciento de su cuerpo—. Al observar que su estado de salud empeoraba, lo intubaron, le pusieron sedantes y decidieron que era necesario remitirlo de inmediato a un hospital con pabellón de quemados. Alejandro fue remitido al Hospital San Vicente Fundación, en Medellín, a unos 25 minutos de Itagüí. Llegó consciente, pero con signos vitales muy bajos y estado neurológico alterado, debido a la sustancia corrosiva y concentrada que recibió, según diría la Policía Metropolitana horas después.

En esas condiciones, no soportó la atención y falleció a eso de las 5:00 de la mañana. Al parecer, la razón de la muerte fue la inhalación de los gases que produjo el ácido. Las características de las quemaduras y las lesiones en los tejidos del rostro así lo sugieren.

¿Por qué lo atacaron con ácido? Aura Vélez, la mujer de 42 años que lo acompañaba, cree que fue intento de robo. Lo mismo dicen Andrés y Tomás, hijo y hermano de Aura. “Eso fue por robarle, ahí no hay otro motivo”, dice Andrés, quien niega de manera rotunda que entre Alejandro y su mamá hubiera existido una relación sentimental, como se empezó a sugerir luego del suceso. Andrés se refiere a la declaración que dio María Cecilia Castaño, la mamá de Alejandro, en una cadena radial. La señora sugirió que la muerte de su hijo no se debía a un robo. “Él estaba metido con una señora que no debía. Porque esa señora tiene hogar y tiene tres hijos. Era por venganza. No fue por robarle”, dijo, dolida.

“Esta es una familia íntegra (…) Aunque Alejo no vivía cerca —vivía en Itagüí—, era un amigo de toda la vida, venía a la casa, veíamos televisión juntos con mi padre, era el padrino de confirmación de mi hermana Laura, de 18 años”, replica Andrés. El hijo de Aura está convencido de que fue un intento de robo y recuerda el incidente que sufrió Alejandro a comienzos de marzo pasado, cuando fue atacado con gas pimienta después de salir de trabajar. La razón de este otro ataque que recibió Alejandro, sin embargo, no ha sido aclarada.

La Policía está analizando estas hipótesis. El general José Ángel Mendoza, comandante de la Policía Metropolitana, dijo ayer que ya hay un sospechoso, un hombre de entre 38 y 48 años, y pidió apoyo de la comunidad. Solicitó información para encontrar, capturar y judicializar rápidamente al culpable de la muerte de Alejandro, un joven que, según dicen familiares y amigos, era buen trabajador, buen estudiante de ingeniería de sistemas, buen amigo y buen hijo.
A la solicitud policial se unió la administración municipal de La Estrella.

El alcalde de este municipio, Juan Diego Echavarría, anunció que se unía con la Policía para dar $50 millones de recompensa a la persona que diera información para encontrar al responsable de esta muerte con ácido. Los casos más sonados en la última semana en Colombia por ataque con ácido son los de Natalia Ponce de León e Inés Carrillo, quienes fueron agredidas en Bogotá y se están recuperando. Sin embargo, en la última década se contabilizaban más de 900 casos de agresiones de este tipo. El vicefiscal Jorge Perdomo sostuvo que la Fiscalía sólo ha adelantado 102 expedientes por estos crímenes y tan sólo se han producido cuatro condenas. Entretanto el procurador Alejandro Ordóñez aseguró que hay que tipificar estos delitos como tortura.

Proyectos de ley para castigar agresores

En un debate en el Congreso varias mujeres víctimas de ataques con ácido señalaron que en Colombia no hay justicia, que ellas son el vivo ejemplo de eso y que es inaudito que sus agresores estén libres o no paguen ni dos años de cárcel. Así mismo, dos proyectos de ley fueron radicados    para endurecer las penas en los casos de ataques con ácido. Uno fue  presentado por el  MIRA y busca  crear un delito autónomo para  elevar las penas que estarían entre  12  y  45 años. La otra iniciativa es del  senador Roy Barreras, y pretende que se procese al culpable por tortura.

 

@walterariash