Las nuevas caras de la Comuna 13

Con programas de radio como ‘Cuenta La 13’ y la apertura de nuevos espacios creativos, los jóvenes de la zona produjeron una explosión de artistas. Crónica sobre sus experiencias.

Esta es la ilustración que Jeferson Úsuga realizó sobre la ‘Operación Orión’, ocurrida el 16 de octubre de 2002.  / Cortesía
Esta es la ilustración que Jeferson Úsuga realizó sobre la ‘Operación Orión’, ocurrida el 16 de octubre de 2002. / Cortesía

Diez años después de la ‘Operación Orión’ y pese a que sigue siendo la zona más violenta de Medellín, la Comuna 13 vive una verdadera explosión de artistas.

El pretexto de los últimos días de septiembre fue el bazar en la Casa Amiga de la Asociación de Madres de las Independencias, en la Comuna 13 de Medellín, también conocida como la de San Javier. Allí, estas mujeres vendieron ropa, zapatos, accesorios y almuerzos con pollo o chicharrón. El objetivo: conseguir recursos.

En la primera planta algunos almorzaban y otros escudriñaban qué comprar entre la ropa usada que estaba en oferta; mientras arriba, en la terraza, en vivo y en directo, se hacía el programa de radio de ‘Cuenta La 13’, que se emite por Morada Radio, emisora virtual que crearon jóvenes del sector.

‘Cuenta La 13’ tiene una novedad: quienes preguntan son niños. Allí estuvieron Lizeth Jiménez, de 10 años, y Brayan Santiago Toro, de 13. Son hermanos, y toman a sus entrevistados con una propiedad de viejos comunicadores.

–Luis: ¿qué cosas no te gustan de la Comuna 13? –preguntan a uno de sus invitados.

Luis medita y responde: –Que no podemos tener comunicación con la Policía.

Y justo allí, dentro de un bazar comunitario al que acuden artistas y raperos, se exorcizan de un tajo las realidades encontradas en la comuna.

A principios del milenio, cuando el bloque Cacique Nutibara invadió las calles de la Comuna 13 para confrontar a las milicias guerrilleras, tuvieron que irse por amenazas directas algunas Organizaciones No Gubernamentales que construían tejido social, formaban y acompañaban a grupos sociales y juveniles. El Instituto de Deportes y Recreación (Inder), la Fundación Social y el Instituto Popular de Capacitación (IPC), entre otras, dejaron de enviar funcionarios durante la agudización del conflicto.

Las milicias guerrilleras, entre tanto, declararon un toque de queda permanente. Prohibieron celebrar reuniones entre jóvenes en espacios públicos, parques, canchas, esquinas, especialmente de los barrios El Salado, Nuevos Conquistadores e Independencia I, II y III. “Durante la guerra nos reunimos algunas veces, pero siempre fue en casa de alguno, y en secreto, para evitar persecuciones”, cuenta Daniel Barbosa, joven líder del barrio Nuevos Conquistadores.

El temor apagó la llama de la cultura y la recreación. Las primeras balaceras se habían escuchado lejanas, pero luego ya estaban sobre los tejados y los pobladores debajo de las camas. Heridos, muertos, algunos desaparecidos, otros torturados.

Ante el escándalo mediático de muertos y heridos, con imágenes de dolor y sangre, surgió la iniciativa gubernamental de intervenir en la Comuna 13 con una gran operación, denominada ‘Orión’.

Octubre de 2002 fue mes de lluvia en Medellín y de combates intensos. El día 16 ingresaron a la zona unos mil hombres: agentes de la Cuarta Brigada del Ejército, de la Fuerza Aérea, de la Policía Metropolitana, del Cuerpo Técnico de Investigación de la Fiscalía (CTI) y del Departamento Administrativo de Seguridad (DAS). Su objetivo era resolver la situación de confrontación armada que llevaban a cabo milicias guerrilleras y grupos paramilitares que luchaban por la conquista de esa parte de la ciudad.

Ese día los informes oficiales registraron 11 muertos (un civil, cuatro militares y seis guerrilleros) y poco más de 200 heridos. La cifra de desaparecidos no fue registrada en aquel momento.

Luego de la operación, la zozobra y la desconfianza se impusieron en la vida comunitaria. Los policías y militares empezaron una sucesión de allanamientos. Llegaban a los barrios en camionetas y se bajaban con hombres encapuchados que señalaban casas. Las capturas seguían a los allanamientos. Todos desconfiaban de todos.

Pese a la asfixia que impusieron los paramilitares, algunos grupos de jóvenes fueron vigorosos y se tomaron los disfraces, los escenarios, los micrófonos, internet y con sus voces de rap dijeron ¡Basta! Aún lo continúan diciendo.

Su actitud de resistencia, que mantuvieron en secreto durante los días de enfrentamientos, los hizo más fuertes y con el paso del tiempo se reconfiguraron con una fuerza que no habían tenido. Ahora, la Comuna 13 es un ejemplo de creatividad, organización y resistencia. Allí existen diversos grupos civiles, sociales y artísticos que luchan por generar más oportunidades para su población.

Quieren cambiar el estigma que se cernió sobre el territorio y su población joven y confrontar con sus actos a los jóvenes que siguen participando de la delincuencia.

Jeihhco, 27 años, tenía 17 cuando la ‘Operación Orión’. Hoy reparte su tiempo entre ser cantante de hip hop de su grupo C15 y gestor cultural en la Comuna 13 y en el resto de la ciudad. Es amigo de Juanes. Los medios de comunicación lo buscan. Ha salido del país representando la resistencia en la comuna y mientras se escribía este artículo viajaba a Bogotá para reunirse con funcionarios de la embajada alemana.

Jeihhco es la cara de una comuna que en el país se está haciendo sentir. Es una cara entre más jóvenes pertinaces que unen sus talentos en mensajes casi espirituales, en medio del desempleo, la muerte entre pandillas y la drogadicción rampante.

–Jeihhco: ¿Por qué persisten los problemas en la Comuna 13?

–Porque como sociedad no hemos hecho un trabajo mancomunado. El Estado va por un lado y pocas veces (casi nunca) escucha a la población o presta atención a los procesos”.

–¿Por qué antes de la guerra no había tanto movimiento cultural y artístico en la Comuna 13, y después de la guerra sí?

–Pana, lo que pienso es que hay un asunto de desesperación, de rabia, de impotencia quizá. Esos sentimientos se confabulan en nosotros mismos. Han hecho que nosotros podamos formarnos, capacitarnos, unirnos, proyectarnos.

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