La oficina de los veteranos de la Guerra de Corea

Ascove, la Asociación Colombiana de Veteranos de la Guerra de Corea, se fundó el 16 de septiembre de 1959, seis años después del armisticio que dejó en suspenso el conflicto.

Pedro Hernando Vergara, secretario general de Ascove. Fotografía: Diego Zambrano Benavides

De no ser por las banderas entrelazadas de Corea del Sur y Colombia, uno fácilmente confundiría el lugar con un taller descuidado, con una bodega o con una construcción que nunca se terminó. De no ser por el aviso mal pintado con letras blancas sobre un azul celeste, tachando los viejos propósitos del edificio, uno nunca se imaginaría que adentro funciona un bastión de la memoria. El edificio, con mucha edad, sobrevive a escasas cuadras del Palacio de Nariño para contarles a los colombianos que se arriman por allí y perciben su débil presencia, que hace muchos años, hace varias décadas, miles de soldados se embarcaron en una misión encomendada por la ONU. Partieron en fragatas, viajando un mes por el océano Pacífico hacia tierras lejanas, con el fin de defender, en nombre de la Patria y de la Libertad, a Corea del Sur, que estaba siendo invadida por los vecinos del norte.

El aguerrido Batallón Colombia nació por un embeleco de Laureano Gómez, dicen algunos; nació porque siempre fuimos aliados de los gringos, dicen otros; nació sobre el papel, siendo el único país latinoamericano que atendió el llamado de Naciones Unidas. Lo cierto es que en Bogotá, en el barrio La Candelaria, en la carrera 4ª número 6-14, para ser más precisos, se halla este viejo edificio. Allí se reúne todos los días laborales un grupo de veteranos que luchan porque la causa por la que combatieron no termine igual que la fachada de su edificio, en el olvido.

Ascove, la Asociación Colombiana de Veteranos de la Guerra de Corea, se fundó el 16 de septiembre de 1959, seis años después del armisticio que dejó en suspenso el conflicto. Sigue latente porque, a pesar de las negociaciones entre Corea del Norte y Corea del Sur, no se ha podido llegar a una solución. Ascove tiene dentro de sus misiones fundacionales, agrupar a los veteranos y mantener viva en la memoria de la Nación la gesta de las tropas colombianas que respondieron al llamado de la ONU. Sus objetivos están enfilados, según la asociación, en la búsqueda del “respetuoso reconocimiento que en justicia merecen y que hasta hoy se les ha negado; el mismo que, por el contrario, se les dispensa con generosidad allende las fronteras patrias”. Para el sostenimiento de la asociación, los afiliados realizan aportes mensuales y, en algunas ocasiones, empresas surcoreanas que operan en Colombia hacen donaciones para el funcionamiento de la oficina.

Algunos colaboradores, que han trabajado como aliados de la asociación, son la Embajada de Corea del Sur en Colombia, Samsung, Lig Next y Reflomax. La Embajada es la entidad que organiza y sirve como intermediario para donar auxilios educativos, viajes al país asiático y otras actividades para los veteranos y sus descendientes. La gratitud hacia los excombatientes ha sido una política permanente a lo largo de los años, sin importar los cambios de gobierno en la península o los distintos embajadores que han llegado a Colombia. El actual diplomático que se desempeña en el cargo es Jang Myung-soo, quien antes fuera el Director General para América Latina y el Caribe del Ministerio de Relaciones Exteriores de la República de Corea. Por el lado de las empresas, Samsung ha sido fundamental en las labores de la asociación, entregando, año tras año, becas de estudio y apoyos económicos a descendientes de los veteranos que resalten por su rendimiento académico.

La oficina de Ascove, ubicada en el viejo edificio del barrio La Candelaria, es propiedad del Ministerio de Defensa y fue entregada a la asociación en contrato de comodato. Tiene un aspecto carcelario, pues anteriormente funcionaba como una correccional de mujeres. La entrada es una puerta metálica de color verde que da paso a un auditorio adornado con banderas y mensajes de agradecimiento en español y coreano, seguramente entregados por el gobierno de la península. En el primer piso también hay una pequeña cocina, y un cuarto. Cada rincón del interior del edificio está repleto de información. Por los pasillos y salones hay distintos cuadros colgados con recortes de prensa, fotografías y mapas. Al segundo piso se accede por unas empinadas escaleras de madera ubicadas a la derecha de la entrada, tan frágiles que delatan cada paso. Los veteranos las suben con pisadas tranquilas, suaves pero firmes, con la seguridad de haberlo visto todo en la vida. Hay varios escritorios, la oficina de Epifanio Rodríguez Núñez —el actual presidente de Ascove—, una mesa de juntas, y unos baños. Unos banderines de los países que participaron bajo el estandarte de las Naciones Unidas adornan el fondo del salón. Entrar a este sitio es apoyarse sobre el marco de una ventana y ver el resplandor de la guerra.

El presidente de Ascove es un hombre de semblante serio, se lo ve haciendo chistes con los presentes en la oficina, pero en su rostro no se dibuja un ápice de sonrisa. Le toca un hombro al veterano Guricochea y le pregunta: “¿Ya le aplicaron el TLC en su casa?”; el otro le responde: “¿Qué es eso del TLC?”. Sin hacer ningún gesto, el presidente le contesta: “Pues trapear, lavar y cocinar, qué más va a ser”. Mientras tanto, suena el teléfono en Secretaría, es un veterano que llama a preguntar por el próximo desfile. Pedro Vergara, secretario general de Ascove, recibe la llamada y contesta: “Acuérdese que debe ponerse un vestido azul oscuro o negro y una camisa blanca; el Ministerio de Defensa va a dar un gorro verde y una corbata roja, y también hay que asistir a un ensayo”. Mientras le responde, va resaltando su nombre en una lista que tiene sobre su escritorio.

Según Vergara, la Embajada de Corea se reunió en junio de este año con la asociación, por el inicio de la construcción de un edificio para conmemorar a los veteranos colombianos. El proyecto se financia con una donación del Grupo Lotte. El establecimiento tendrá un salón de reuniones, una sala de exposiciones, una biblioteca, oficinas y un salón de banquetes. Se estima que se entregará a mediados de 2017, y funcionará como sede de Ascove y de Adeveco, la Asociación Colombiana de Descendientes de Veteranos de la Guerra de Corea. “Hemos tenido grandes aliados, los coreanos viven eternamente agradecidos con nosotros los veteranos, este edificio que están construyendo para la asociación es una muestra de eso”, opina Vergara.

Después de la llegada de Corea del Batallón Colombia, a muchos les costó conseguir empleo, algunos llegaron con problemas psicológicos causados por la guerra y otros quedaron viviendo en la miseria. El gobierno colombiano aprobó la Ley 683 de 2001, que subsidia a los excombatientes con dos salarios mínimos. Pero, según algunos veteranos, muchos a punta de trampas sacaron provecho de la ley, y quienes necesitaban el subsidio, en realidad nunca lo recibieron. En la actualidad, las bases de datos que maneja Ascove registran que quedan vivos 658 veteranos. De ellos, solamente 381 se encuentran afiliados a la asociación. “En los últimos tiempos tenemos una tasa de mortalidad bastante alta, yo diría que nos estamos muriendo por ahí unos cincuenta anualmente”, calcula Vergara, que habla con una voz cansada, aunque a sus 84 años sigue yendo de lunes a viernes a la oficina.

Ascove es el refugio al que van los veteranos para sobrevivir al olvido. Todos los que llegan portan un pin de las banderas de Colombia y Corea del Sur entrelazadas. Es una costumbre que se volvió regla. Se los escucha subir las escaleras, y aparecen con el pecho inflado de orgullo. En las charlas, mientras preguntan si hay alguna invitación a comer de la Embajada o una nueva reunión de la asociación, siempre están presentes las anécdotas de sus años en Corea. Discuten sobre sus rangos, y seguramente se burlan del dictador norcoreano, que en los últimos días protestó por una invasión de reptiles en la frontera.

*Este artículo se hace en desarrollo del trabajo de grado Colombia en la guerra de Corea: Historias de vida de veteranos. Asesor: César Alzate Vargas. Publicado en el periódico De la Urbe, de la Universidad de Antioquia

Temas relacionados

 

últimas noticias