Olvido estatal, la otra tragedia de Tasajera

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Mientras 43 heridos por el estallido de un camión cisterna fueron enviados a hospitales de Bogotá, Barranquilla y Valledupar, las autoridades locales piden atender también la pobreza de la zona.

En hospitales de Bogotá, Barranquilla y Valledupar permanecen 43 personas que resultaron heridas este lunes luego de que un camión volcado en la carretera se prendiera en llamas justo cuando los lugareños extraían de manera artesanal la gasolina que el carro transportaba.

La tragedia, ocurrida en una vía del corregimiento de Tasajera (Magdalena), dejó 7 víctimas mortales en el lugar de los hechos, cifra que ya subió a 13, pues ocho de los heridos fallecieron ayer ante la gravedad de las quemaduras.

“Unos 15 pacientes han sido recibidos en Barranquilla en la red pública y privada. Sabemos que cuatro han ingresado en la sede de Baranoa (Atlántico), en la clínica Reina Catalina. Son pacientes entre 16 y 45 años más o menos, muy jóvenes. Las quemaduras son de tercer grado. Son quemaduras de más del 30 % de profundidad de superficie corporal, exactamente entre el 40 y el 90 %, lo que genera un pronóstico reservado, las lesiones son muy graves y generan riesgo de insuficiencia renal aguda y de rabdomiólisis, que es un daño en el músculo después de que se quema la piel”, explicó Humberto Mendoza, secretario de Salud de Barranquilla.

Por otra parte, los heridos trasladados al hospital Simón Bolívar de Bogotá fueron llevados este martes en un avión de la Fuerza Aérea Colombiana (FAC), adecuado con camillas y cinco equipos de ventilación asistida. “Son personas que están en condiciones críticas, pero resisten un viaje de esa magnitud, pues algunas están en condición crítica, pero no tienen autorización médica para desplazarse a otra ciudad porque pueden perder la vida en ese proceso”, aseguró el gobernador de Magdalena, Carlos Caicedo.

El mandatario departamental señaló, además, que los gastos fúnebres de las personas fallecidas serán asumidos por la Gobernación, así como el desplazamiento de los familiares de las víctimas a Valledupar, Barranquilla y Bogotá. “También se les dará un apoyo para alimentación y alojamiento durante los días que sean necesarios, así como acompañamiento psicosocial y ayudas alimentarias de las familias de las 50 personas que están afectadas en Tasajera. Son acompañamientos del departamento que se coordinan con el municipio”, detalló.

El accidente ocurrió luego de que el vehículo se volcara, según el conductor, debido a una maniobra para esquivar un animal. “Cuando llega la gente veo a alguien que está encima del camión y le dije al policía, pilas que se están robando la batería y puede generar un cortocircuito. Me decían que no me metiera, que eso estaba perdido. Nos salimos del lugar y, al rato, cuando estábamos de espalda, sentimos el fogonazo”, contó Manuel Cataño, conductor del camión.

Las autoridades locales han insistido en que fue la necesidad de la gente que habita esta zona -en condiciones de mucha vulnerabilidad- lo que llevó a que arriesgaran sus vidas tratando de sacar la gasolina del vehículo. “Los carros volteados se convirtieron en un recurso económico para la gente de Tasajera. Ellos decían: “ojalá se voltee un carro”. No lo decían por tener el alma mala sino por la necesidad de tener algo de comer porque los bolsillos estaban vacíos”, dice Freud Jiménez, gestor cultural de Tasajera.

De acuerdo con el alcalde de Puebloviejo, Fabián Obispo, en el corregimiento de Tasajera hay problemas de falta de abastecimiento de agua potable y suministro eléctrico: “Hay una precariedad alta en viviendas, hay un hacinamiento por parte de los habitantes. Muchas de las casas están construidas con material reciclable. Hay un gran problema ambiental, porque las personas usan la basura como relleno, para que cuando la temporada de lluvia llegue las casas no se inunden, puesto que la zona es una línea delgada de tierra entre la Ciénaga Grande y el mar Caribe. Son problemas que denotan la pobreza que vive el corregimiento”.

El gobernador Caicedo, a su turno, hizo un llamado para atender las necesidades de este municipio, señalando que se trata de una población en la que el 94 % de las personas viven en la informalidad económica. “La suma de situaciones como Puebloviejo y otros municipios nos sitúan de cuarto en pobreza monetaria en Colombia y de séptimo en pobreza multidimensional, que en Puebloviejo es del 58 %. La realidad es que el 1 % accede a la educación superior. Apenas el 24 % termina el bachillerato. Más de la mitad de las viviendas en Puebloviejo están en condiciones precarias. La tasa de analfabetismo es del 14 %. Es doloroso lo que pasa en Puebloviejo y en todas las periferias de la Ciénaga Grande de Santa Marta”, puntualizó.

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