Pacific pide investigar actos violentos en Campo Rubiales

Fuentes de la petrolera consultadas por El Espectador aseguran que los disturbios no fueron espontáneos, sino ideados y estructurados por personas ajenas a la comunidad.

En la zona fueron incinerados dos vehículos, hubo daños en las mallas de protección del complejo petrolero e intentos de tomarse el lugar a la fuerza. /Archivo particular

Cuestionando la autoría de quienes estuvieron detrás de las manifestaciones y alteraciones del orden público en la zona de producción de Campo Rubiales y Quifa, en zona rural del municipio de Puerto Gaitán (Meta), Ecopetrol y Pacific Rubiales rechazaron de manera conjunta los disturbios presentados este martes.

De acuerdo con las compañías, los disturbios –protagonizados por personas aún sin identificar, quienes presuntamente protestan por la negativa a contratar operarios de la zona– han afectado parte de la infraestructura petrolera destinada a la producción de crudo, la cual se ha visto perjudicada en cerca de 2.600 barriles este martes en campo Quifa.

Al respecto, Ecopetrol y Pacific solicitaron que se adelanten las investigaciones que encuentren los responsables de los atentados y se judicialicen sus acciones: “(las petroleras) esperan el resultado de las investigaciones que lleven a identificar a los responsables de este daño ambiental y patrimonial causado por estos actos”.

Por otro lado, la comunidad organizada de la región, representada por las tres Juntas de Acción Comunal de la zona –que tradicionalmente han gestionado las reivindicaciones de los trabajadores– rechazaron las vías de hecho y han comunicado oficialmente que no hacen parte de las acciones violentas que se han registrado.

“La Junta de Acción Comunal de la Vereda Puerto Triunfo no hizo ningún acuerdo para la organización del paro que se está presentando en la zona, el cual ha generado graves disturbios. Aclaramos que si hay algún miembro de la junta participando en estos actos es una decisión individual que no tiene nada que ver con las decisiones colectivas de la organización”, señala uno de los comunicados divulgados por la comunidad.

Fuentes de Pacific Rubiales consultadas por El Espectador aseguraron que los disturbios no fueron reacciones espontáneas de la comunidad –teniendo en cuenta el pronunciamiento de las Juntas de Acción Comunal– por lo que señalaron que personas ajenas a la población estarían detrás de los desmanes, debido a su organización y capacidad para atentar contra la infraestructura petrolera.

“Fueron atacadas con bombas molotov y por personas que se movilizaban en motocicletas instalaciones petroleras, eléctricas y de distribución de petróleo, así como campamentos donde se albergan a los trabajadores, lo que hizo que se interrumpiera la producción, con una afectación de 2.600 barriles”, precisó la fuente.

Se presume que sumado a enfrentamientos entre agentes del Esmad y pobladores, en la zona fueron incinerados dos vehículos, se reportaron daños en las mallas de protección del complejo petrolero e intentos de tomarse a la fuerza el lugar, según registra Caracol Radio.