Fallo de la Corte Suprema de Justicia

Para acceder a pensión de sobrevivientes no es necesario tener relaciones sexuales

Para el alto tribunal es inadmisible que los jueces exijan a un demandante demostrar que compartía "lecho" con la pareja fallecida para reclamar su prestación económica, porque con ello se viola la privacidad y el derecho a la intimidad de las personas, y porque la ley no exige ese requisito.

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La Sala Laboral de la Corte Suprema de Justicia dejó sin efecto un fallo del Tribunal Superior de Medellín, que negó la pensión de sobrevivientes a un hombre que reclamó dicha prestación a la muerte de su compañera sentimental argumentando que si bien convivieron más de cinco años juntos, como lo exige la ley, nunca tuvieron ánimo de pareja por no compartir lecho y, en consecuencia, no tener relaciones sexuales.

En ese sentido, aunque para el tribunal quedó demostrada la convivencia con presencia únicamente de los elementos “techo y mesa”, al faltar el lecho dicha convivencia daba cuenta de la existencia de una relación de compañeros de habitación o coinquilinos y no de una verdadera pareja.

Según la norma que regula la pensión de sobrevivientes (artículos 46 y 47 de la Ley 100 de 1993, modificados por los artículos 12 y 13 de la Ley 797 de 2003), para acceder a dicha prestación “(…) en caso de que la pensión de sobrevivencia se cause por muerte del pensionado, el cónyuge o la compañera permanente supérstite (sobreviviente) deberá acreditar que estuvo haciendo vida marital con el causante hasta su muerte y haya convivido con el fallecido no menos de cinco años continuos con anterioridad a su muerte”. 

Y ese requisito lo cumplía el demandante, quien durante doce años vivió en la misma casa con la pensionada fallecida y, además, a la muerte de ella tenía tenía más de 30 años de edad, como lo pide la ley.

En ese contexto, para la Corte Suprema de Justicia. con ponencia de la magistrada Ana María Muñoz, la convivencia se puede predicar de quienes mantienen el vínculo afectivo mediante el auxilio mutuo, entendido como el acompañamiento espiritual permanente, apoyo económico y con vida en común, o aun en la separación dadas determinadas circunstancias, como la limitación de medios u oportunidades laborales.

El máximo organismo de la justicia ordinaria consideró inadmisible que en su decisión el tribunal condicionara la convivencia real y efectiva a la demostración del “lecho” en la pareja, elemento que constituye una intromisión indebida en la esfera privada de las personas y un grave desconocimiento de la igualdad de género; aunado a que esta demostración no es requisito a efectos del reconocimiento pensional, el cual ordenó reconocer al demandante.

La Corte, citando una jurisprudencia anterior, recordó que (...) la decisión de no compartir la misma cama de una pareja, pertenece a su esfera privada, y no merece ser ventilada en un escenario que desborde ese marco, a riesgo de comprometer derechos fundamentales de los involucrados”.