La pelea de Pedro Gómez en Chía

Alcaldía Municipal asegura que no permitirá la construcción del proyecto Encenillos de Sindamanoy por la supuesta falta de licencias ambientales. Constructora dice tener “todo en regla”.

Desde 1993, la constructora de Pedro Gómez levanta estos predios, que cuestan alrededor de $650 millones cada uno. / Cortesía: Pedro Gómez y Cía.

Esta semana el nombre de Pedro Gómez volvió a ser noticia. A su constructora, conocida por edificar, entre muchas obras, el centro comercial más antiguo que tiene el país (Unicentro), la Corte Constitucional le ordenó suspender la construcción de una obra en el exclusivo sector de Rosales, en la capital colombiana, y por eso desde hace tres días Gómez no ha hecho más que explicar en medios de comunicación su punto de vista al respecto. Pero, además del proyecto residencial de Rosales, Gómez está en tela de juicio por otro: los habitantes de Yerbabuena, una hermosa y también exclusiva vereda de Chía, se oponen a la construcción de lujosos condominios sobre lo que, arguyen, es una reserva natural. Lo mismo piensa la Alcaldía de ese municipio.

No se trata de un proyecto nuevo. Desde 1993, bajo una resolución emitida por la Secretaría de Planeación de Chía, se empezó a construir la primera de varias etapas del proyecto Sindamanoy II, casas “para vivir por lo alto”, como se lee en la publicidad que la constructora ofrece. No sólo porque la vereda donde está construida ronda los 2.600 metros sobre el nivel del mar, sino porque las casas, que cuestan más de $650 millones, tienen canchas de tenis, amplias zonas de juego y uno de los mejores paisajes de la Sabana.

No obstante, el quid del asunto está en la construcción de las últimas etapas, que se viene realizando desde el año pasado. Hay líos para continuar con la construcción Encenillos de Sindamanoy, un proyecto de 286 hectáreas distribuidas en ocho superlotes, debido a la supuesta falta de permisos ambientales. El secretario de Planeación de Chía, Santiago Echandía, le explicó a este diario que si bien existe un permiso de parcelación que permite la construcción de la primera etapa (Sindamanoy II), esa resolución no cobija el proyecto Encenillos de Sindamanoy, pues requiere de otras aprobaciones que ya fueron negadas por la administración.

Pedro Gómez se defiende: asegura tener todas las licencias y permisos. A El Espectador le dijo también que le apostaba a ese proyecto porque “la tendencia de mucha gente, dada la congestión en la capital colombiana, era irse a vivir a espacios naturales donde estuviera más tranquila y desde donde pudiera trabajar cómodamente”. Gómez también hizo hincapié en el “buen nombre y tradición” que cobija a su compañía al ser la responsable de varios proyectos urbanísticos del país: “¿Cómo se le ocurre que voy a empezar una construcción sin permisos ambientales? Sé lo que eso puede acarrear”, añadió.

Sin embargo, las quejas no paran: habitantes del sector, como Durfay Campiño, afirman que la constructora Pedro Gómez no tiene los permisos de vertimientos y que el proyecto afectó quebradas y lagos. También, el alcalde de Chía, Guillermo Varela, fue enfático en su oposición al proyecto. “No permitiré que se construya una casa más en los cerros y menos sin permisos ambientales”, aseguró. Para la administración de Chía, sin embargo, la pregunta no sólo es si existen o no los permisos ambientales para construir sino, como señala el secretario de Planeación, “¿se está interpretando la ley como es o a conveniencia propia?”.

El Espectador consultó con los abogados de la constructora de Pedro Gómez, quienes dieron detalles sobre algunos de los puntos más polémicos del proyecto. El primero tiene que ver con la sustracción de 72 hectáreas de una zona que hace parte de la cuenca alta del río Bogotá. Los abogados de Gómez sostienen que tienen luz verde por parte del Ministerio de Ambiente para hacerlo. En la resolución 1217 de 2013 del ministerio, revisada por este diario, se evidencia que dicha sustracción fue aprobada con la condición de forestar, es decir, sembrar árboles en otra zona.

Otro de los puntos controversiales alrededor del proyecto tiene que ver con los permisos ambientales que debe emitir la Corporación Regional Autónoma de Cundinamarca (CAR). A la fecha no han sido expedidos y el director de ese ente de control ambiental, Camilo Zambrano, le admitió a este diario que sí hay una posible afectación al recurso hídrico por remoción de tierras, pero afirmó que hay que esperar los resultados finales. Es decir, que la constructora en cuestión haga el trabajo que le corresponde para que ninguna fuente de agua termine afectada.

El proyecto sigue en pie. El último recurso en el que se apoyó la constructora para continuar fue el decreto 1469 de 2010: en él, dicen los abogados de Pedro Gómez, se faculta a los particulares para que, en caso de que la administración no responda a una solicitud en un tiempo determinado, acudan al silencio administrativo positivo. La versión de Gómez y sus litigantes es que la administración de Chía tardó dos años en responder una solicitud de renovación de licencias para construir.

Algo similar ocurre con los permisos de vertimientos, otorgados en 1995 pero que no fueron renovados. La constructora dice que los está pidiendo desde 2009, pero que, al no obtener respuesta favorable, el decreto 019 de 2012 la faculta para continuar el proceso bajo la figura de una prórroga de vigencia. Sostienen también que ha desarrollado estudios y que las plantas de tratamiento tienen un estricto control, por lo que no se han presentado problemas. Se sabe, sin embargo, que la CAR es la única autoridad competente para dar validez a ese tipo de estudios y que apenas los está realizando, por lo que aún no se sabe a ciencia cierta si se han presentado problemas con los vertimientos.

Para la constructora Pedro Gómez, que el proyecto no pueda culminarse no es una posibilidad. Las autoridades de Chía, sin embargo, insisten en que sólo será avalado cuando todos los requisitos estén en regla. Y en el medio de esta disputa están las personas que ya compraron el lujoso proyecto en preventa y que no saben con certeza si recibirán a cambio lo que les prometieron.

 

 

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@ISAJUNCA

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