En peligro la historia natural del país

Debido a las fuertes lluvias que se presentaron el lunes pasado, una parte del techo en el segundo piso de la Facultad de Derecho y Ciencias Políticas de la Universidad Nacional se desplomó, razón por la cual sus estudiantes tuvieron que evacuar el edificio, considerado patrimonio nacional tras 70 años de historia.

Sin embargo, la lista de los daños a la infraestructura en la institución continúa. El mismo día, el aguacero provocó una inundación grave en el primer piso del Instituto de Ciencias Naturales. Dos semanas antes había entrado agua por el techo de la construcción, donde se albergan las colecciones científicas más importantes del país en fauna, flora y arqueología.

Ambos episodios ocasionaron pérdidas importantes. Cerca de 250 ejemplares del herbario de monocotiledóneas (uno de los dos tipos de plantas con flores) se humedecieron por la caída de agua y, si bien no se perderán, se necesitará personal y materiales para recuperarlos. Alrededor de 100 armarios con otras plantas se humedecieron y habrá que desarmar y secar uno a uno para que no se pudran, y el 10% de la colección de palmas más importante de América Latina sufrió deterioro.

Según una carta enviada por los investigadores y docentes del Instituto al rector de la Universidad Nacional, Ignacio Mantilla, “estas colecciones constituyen un patrimonio científico nacional y mundial de incalculable valor para el entendimiento de la diversidad biológica del continente americano” y “están en grave peligro de perderse si no se toman medidas drásticas y urgentes”.

Allí se conservan unos 940.000 ejemplares que hacen parte del Herbario Nacional Colombiano, la Colección Zoológica y lo hallado por José Celestino Mutis durante la Real Expedición Botánica.

Aunque los profesores e investigadores reconocen que muchos edificios de la universidad tienen el mismo problema, ven con preocupación que el suyo no sea prioridad: “las colecciones no se pueden trasladar para protegerlas y, además, son irrecuperables”.

Al respecto, Carlos Parra, director del Instituto, menciona que las colecciones necesitan condiciones especiales de aislamiento. “Por eso, la exposición a inundaciones es tan dañina. Podríamos perder ejemplares que ya no están en los bosques ”.

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