La polémica por las bases que no fueron

La exministra y el senador son los autores del libro 'Relaciones militares Colombia-Estados Unidos', de editorial Norma, que será lanzado el próximo jueves. En él analizan el fallido acuerdo entre los dos países que tumbó la Corte Constitucional.

¿Cuál es su tesis en el libro?

Marta Lucía Ramírez: Colombia no sólo necesita una cooperación internacional en la lucha contra las distintas amenazas que enfrenta la seguridad nacional, sino que esa cooperación ha sido insuficiente. Deberíamos tener niveles de cooperación mucho mayores y no solamente con un país. Necesitamos una agenda más amplia. Eso fue justamente lo que hicimos durante los primeros meses de la seguridad democrática: logramos acuerdos con Perú, Brasil, Panamá… sólo con Venezuela y Ecuador no lo logramos. Ahora, en cuanto al asunto del acuerdo, yo creo que fue pésimamente explicado, pues es una falacia decir que se trató de un acuerdo de bases militares norteamericanas en Colombia. Jamás la intención fue esa.

Jorge Enrique Robledo: Mi texto demuestra que las bases sí eran bases. Ahí explico cómo Estados Unidos maneja distintos tipos de bases militares y que con las que pretendía poner acá se perdía la soberanía y en esto coincido con la Corte Constitucional. Los cables de Wikileaks están hablando de 1.400 gringos, entre militares y contratistas mercenarios, quienes iban a tener toda capacidad de armarse y tomar decisiones. Además, el trámite fue ilegal. En general, el manejo de las relaciones con Estados Unidos es un ejemplo clásico de cómo no se debe relacionar Colombia con un país. Las bases son parte de la estrategia de Estados Unidos por el control de América y el mundo.

¿Qué opinan de los cables de Wikileaks revelados por este diario, según los cuales el presidente Álvaro Uribe no quería pasar el acuerdo por el Congreso y ordenó que en éste no se usara la palabra “bases”?

J.E.R.: Son fundamentales para mí. Uribe no quería pasar el acuerdo por el Congreso y no lo quería hacer porque la tradición es decir que los acuerdos militares no son tratados internacionales formales, sino acuerdos simplificados que desarrollan un tratado anterior. La Corte y el Consejo de Estado demuestran que no hay un tratado original y, en ese sentido, se ha montado una pirámide de al menos 13 acuerdos simplificados desde el 46, pero ese tratado formal primero no existe por lo tanto todos podrían ser ilegales. A mi juicio eso lo tiene claro el Gobierno.

M.L.R.: Yo esperaría que todos los cables los puedan traducir completamente. En uno de los primeros sale que yo le pedí al presidente Uribe que callara a la oposición ofreciéndoles ministerios, lo cual es falso. Ahora yo sí creo que el planteamiento del senador tiene validez, pues hablar de bases tiene una connotación distinta. Yo estoy convencida de que ese acuerdo procuraba profundizar la cooperación que ya se estaba dando. Lo del Congreso no fue para soslayar esa discusión, sino para evitar una demora en una discusión que puede ser demorada y profunda, pero creo que lo hicieron de buena fe.

J.E.R.: La Corte lo que ha dicho es que iba a haber acción militar de Estados Unidos acá, eso está claro. En Palanquero iban a poder aterrizar tres aviones al tiempo, por ejemplo. Eso no era para perseguir a un guerrillerito. Estas bases eran parte de la geoestrategia norteamericana. No creo que Estados Unidos esté preocupado por los intereses colombianos. Otro ejemplo: el despeje del Caguán fue exigencia para el Plan Colombia, lo reconoció el propio expresidente (Andrés) Pastrana.

M.L.R.: Me sorprende mucho lo que dice, senador. No puede ser posible porque no cuadra cronológicamente. Primero fue el despeje y después vino el Plan Colombia, ¿cómo puede haber sido lo segundo consecuencia de lo primero?

J.E.R.: Lo que cito de Pastrana lo citan todos los medios de Colombia.

M.L.R.: Pero miremos fechas.

J.E.R.: Hay un punto del Plan Colombia en el que de manera explícita se señala tramitar un acuerdo de paz con la guerrilla, está ahí. Es verdad lo de las fechas, pero acuérdese que ese Plan se estaba tramitando mucho antes de firmarse.

Más allá del acuerdo frustrado, ¿cómo han visto la cooperación histórica entre los dos países?

J.E.R.: Cooperación sí, pero no así. Yo me detengo en los condicionamientos. Por ejemplo, el primer punto del Plan Colombia no es la lucha contra el narcotráfico, sino el libre mercado. Es que no se puede presumir ni afirmar que Estados Unidos viene por acá como la Madre Teresa a hacer favores.

M.L.R.: Los efectos benéficos de la cooperación son indiscutibles, especialmente en el último tramo. Ahora, vuelvo y le aclaro: no fue que el expresidente (Bill) Clinton le exigió a Pastrana que hiciera un acuerdo de paz. Eso se lo exigieron a Pastrana los colombianos que lo eligieron y el país está en mora de reconocerle a Andrés Pastrana su legado.

J.E.R.: La mayor parte de la plata del Plan Colombia la pone nuestro país: el 87%, que son US$37.000 millones contra US$5.173 millones que ha puesto Estados Unidos, entre 1999 y 2008. Eso la gente no lo sabe.

M.L.R.: El Plan Colombia no sólo debe medirse por los aportes económicos, sino que hay que ver el factor cualitativo. El entrenamiento cambió la esencia del funcionamiento de nuestras Fuerzas Militares y de la Policía. Eso tiene un valor agregado.

En el contexto regional, ¿cuál es el costo político de ser los grandes aliados de Estados Unidos?

J.E.R.:  La política exterior de Colombia es la política exterior de Estados Unidos y eso es lamentable. El apoyo a la intervención en Libia es un ejemplo. Lo de las bases tiene que ver con vigilar y amenazar al continente y a la propia África. Contra las bases protestó hasta el presidente de México.

M.L.R.: Ha tenido un costo en la región haber tenido esta cooperación, eso es indiscutible. Pero peor que eso ha sido la falta de una estrategia de comunicaciones y relaciones públicas en el ámbito internacional. Creo que es imperdonable el error que cometió el Gobierno de Colombia haciendo el acuerdo con Estados Unidos sin haber hecho una sensibilización previa con los socios en la región.

¿Qué opinan de la inmunidad diplomática a los civiles, propuesta en el fallido acuerdo?

M.L.R.: Estoy en total desacuerdo, no puede ser posible que todo lo que haga un militar extranjero en Colombia y todo lo que haga un contratista civil quede con el beneficio de la inmunidad.

J.E.R.: Coincidimos en esto.

En orillas opuestas

Marta Lucía Ramírez y Jorge Enrique Robledo escribieron por aparte las mitades del libro y, hasta el momento, confiesan no haber leído aún las tesis de su coautor. Ella fue la ministra de Defensa del expresidente Álvaro Uribe, pero además es abogada de la Universidad Javeriana y fellow de la Universidad de Harvard. También fue ministra de Comercio Exterior, embajadora en Francia y senadora. Robledo es uno de los senadores más respetados del Polo Democrático, tiene una larga trayectoria como profesor de arquitectura, economía e historia de la Universidad Nacional y ha publicado varios libros y artículos sobre temas sociales, políticos, económicos y agrícolas. Desde orillas opuestas, defendieron sus planteamientos.

Una caída que vino como anillo al dedo

La presentación del libro, que forma parte de la colección ‘Cara & Sello’ del Grupo Editorial Norma y la revista ‘Semana’, se llevará a cabo en el Club El Nogal y estará a cargo de los periodistas Rodrigo Pardo y Álvaro Sierra, editores de la revista. Pardo es el autor del prólogo, en el que expone la tesis según la cual la caída del acuerdo de las bases, por parte de la Corte Constitucional, le vino como anillo al dedo al entonces recién posesionado presidente Juan Manuel Santos, quien armó una rápida ofensiva con miras a normalizar las relaciones diplomáticas con Ecuador y Venezuela. “A Hugo Chávez, el fallo de los magistrados le alivió la paranoia sobre la posibilidad de que  EE.UU. de la era Obama y del siglo XXI se comportaran como los del siglo XX”.